lunes, 25 de noviembre de 2013

La Ucrania europeísta

Durante el fin de semana, hemos visto imágenes que nos retrotraen a la Revolución Naranja que aquel país vivió en 2004. Una marea proeuropeísta ha invadido las calles de varias ciudades ucranianas. Lo atestigua twitter bajo el hashtag #euromaidan #EuropeanSquare (#євромайдан). En Kiev, de forma espontánea 100. 000 personas han protestado, alrededor de la Plaza de la Independencia (Maydan Sq.).

Cuando se estaba cerrando el acuerdo de integración política y económica entre Ucrania y la Unión Europea, el pasado jueves, el gobierno ucraniano anunció que rompía las negociaciones, solicitando inopinadamente, e in extremis, al comisario Füle que cancelara su viaje a Kiev.

Este acuerdo está llamado a alejar a Ucrania de la influencia rusa. La presión del gobierno ruso, que ha tratado de impedir el acuerdo con la UE, se deja sentir sobre el gobierno. Moscú aspira a que Ucrania forme parte de una unión aduanera Rusia-Bielorrusia-Kazajastán, incompatible con el pacto de integración con la UE.

Para muchos ucranianos esa unión tiene reminiscencias soviéticas, mientras ambiciona liberarse de un pasado represor y abrazar a una Unión Europea, vista como adalid de la libertad, en su sentido más pleno, y del progreso económico y social.

La tensión ha alcanzado tales dimensiones que Putin ya acusa a la UE de practicar chantaje sobre Ucrania. Los hechos probados son que Yanokuvich ha viajado a Moscú este mes de noviembre, y fuentes aseguran que la amenaza real procedería de una guerra comercial con la subida del precio del suministro del gas ruso. La consecuencia es que el primer ministro Azarov y el presidente Yanukovich han dejado patente que desean evitar que su país se integre en el pacto con la UE.

Si inicialmente fueron partidarios del acuerdo con la UE, más tarde evolucionaron a una posición intermedia, apoyando un pacto comercial a tres bandas - por decirlo así - que uniría a Moscú con Bruselas, vía Kiev, teniendo en mente que los gasoductos que atraviesan Ucrania llevan gas de Rusia a la UE (debemos recordar los problemas de suministro ocasionados en varios países de la UE en invierno 2009).

Dicha postura es insostenible, y consciente de ello, la ex primera ministra Tymoshenko, ha afirmado desde prisión, que está dispuesta a renunciar a su libertad (una condición que la UE ha exigido desde el primer momento), a cambio de que Ucrania firme el acuerdo con la UE.

Más preocupante es que las fuerzas de seguridad hayan gaseado a los manifestantes proeuropeistas, muchos de los cuales enarbolaban pancartas del estilo “Queremos estar unidos a Europa”.  Ello hace temer un posible giro autoritario por parte de un cuestionado gobierno, electo tras repetir unas polémicas elecciones en 2010.

Este jueves se inicia la cumbre de Vilnius, en la que los representantes de la UE esperan poder contar con más apoyos para incrementar su influencia hacia el Este. Por lo pronto, los presidentes del Consejo y de la Comisión ya han manifestado su contundente desaprobación al gobierno ruso.  

Los oficiales y líderes de la Unión Europea tienen la ocasión de apostar por la transparencia plena, revelando los detalles del acuerdo, de manera que se visibilice qué parte es el "jugador honesto" en esta disputa.

La UE se juega mucho, pero sobre todo, son muchos los ucranianos que perciben que tienen la oportunidad de pasar página, de poner fin a una historia de sometimiento y emprender un nuevo rumbo político y económico, entrando a formar parte algo más que un pacto comercial, una unión de ciudadanos, como es la Unión Europea. Aquí, los ucranianos defensores de la libertad serán bienvenidos siempre.