jueves, 7 de noviembre de 2013

La misión "imposible" de Draghi


A pocas horas de anunciar las conclusiones del Consejo de Gobierno del BCE de cada primer jueves de mes, los expertos analistas barruntan un nuevo descenso de tipos en la Eurozona. ¿Es posible bajar los intereses más aún? Recordemos que el dinero hoy se compra al 0,5%... se asegura que bajar los tipos al 0,25% contribuiría a depreciar algo el euro, lo que no vendría mal, ya que se cotiza a 1,35 dólares, casi máximo histórico. Muchos consideran que está sobrevalorado y lastra las exportaciones, sector clave para el crecimiento económico, cuando los datos anunciados este lunes del PMI (producción industrial) se sitúan apenas por encima del 51%, entendiendo que la zona de crecimiento se establece en el umbral del 50%. Aprobado raspado para la industria en la zona euro.

Con todo, probablemente, hoy no se anuncien cambios. Los datos son muy contradictorios. Por un lado la zona euro tiene un ritmo de inflación demasiado bajo, incluso para los parámetros del BCE, cuyo mandato es precisamente contener la inflación. En octubre el interanual marcó un 0,7% de inflación, cuando la cifra idónea se estima en un 2%. Se considera que estar por debajo nos sitúa en riesgo de deflación, ergo en una espiral de decrecimiento, y lo estamos, a juzgar por la debilidad de la demanda en el conjunto de la zona euro. Ese argumento sería suficiente para bajar los tipos y fomentar la demanda interna.

Si se baja y se suministra más dinero, es previsible que se reactive la economía real. Pero no nos llevemos a engaño. Los bancos están recurriendo a esa liquidez para reforzar sus activos, por ello cuesta tanto que el dinero llegue a circular, sobre todo porque los bancos tienen que enfrentarse a nuevos tests de resistencia en 2014, y necesitan estar capitalizados. 

Por tanto, el BCE se encuentra en la doble tesitura de asegurar que la inflación repunte algo (pero no demasiado) y de conseguir que las entidades bancarias pongan el dinero en movimiento, para lo cual el interés no puede ser tan bajo, ya que el coste de prestar dinero los sitúa en negativo. En este sentido, Draghi dispone de otras opciones sin tocar los tipos, por ejemplo lanzar nuevas subastas de liquidez a largo plazo (LTRO), o incluso reducir el nivel de reservas exigidos a los bancos, pero ¿se atreverá? 

Decisiones de este estilo transmitirían una sensación de cierta laxitud, lo que paradójicamente renovaría la confianza en el Banco Central Europeo, y por tanto en la solidez del eurosistema.