viernes, 12 de julio de 2013

Grisura ante las próximas elecciones europeas

A menos de un año para las elecciones al Parlamento europeo, la eurocámara ha adoptado una resolución para movilizar a los gobiernos y partidos políticos de los 28 países, en la recta final hasta el 25 de mayo de 2014. La idea es que las elecciones europeas no se conviertan en la típica excusa para expresar el voto de castigo al gobierno de turno (con listas cerradas a cal y canto cual cementerio de elefantes de la partitocracia). 
¿Por qué no hacer de estas elecciones una oportunidad para la valentía?

Deberían ser las elecciones que marcaran el inicio de la hoja de ruta hacia los Estados Unidos de Europa. El esfuerzo merece la pena, pero en las próximas elecciones europeas apenas habrá una novedad: los partidos propondrán sus candidatos a presidir la Comisión, órgano que quedará revestido de un carácter más partidista, lo que tiene la ventaja de que sus decisiones serán más criticadas y controvertidas, y por tanto más visibles. Pero no se ilusionen.
Esta circunstancia coincide con una oleada de euroescepticismo, magnificada por ciertos grupos mediáticos, que tendría que ver con un cuestionamiento del modelo social que se va imponiendo en la Eurozona y también con la propia presión interna que vive el Reino Unido. En ambos casos la prensa dominante se posiciona cuestionando la esencia de la UE. Un tanto curioso, cuando esa prensa nos tuvo durante años en la inopia informativa en materia política europea.
Mi crítica es constructiva, siempre, esperando lo mejor, y es extensible a los actores políticos. Cuando empiece el nuevo curso en septiembre, la opinión pública debería saber a qué atenerse, cuanto menos, a conocer los candidatos de cada partido para el puesto, que disponen de una gran ocasión para realizar una campaña a escala a europea durante esos nueve meses de campaña. No será así. Nadie está dispuesto a contarnos su historia y su proyecto europeo. Miren el calendario de las instituciones , nada cambia, los plenos de rutina, los comunicados, las reuniones en comité… nada de tournées en clave europea.
¿Por qué no un debate televisado con traducción simultánea donde Barroso, Shulz, Reding, Verhofstadt, Kroes, Cohn-Bendit, Grybauskaité, Monti e incluso González nos hablen de sus visiones confrontadas sobre la UE? Qué va. No me sorprendería que muchos de ustedes tuvieran que recurrir a Google para saber de quién estoy hablando. No les culpo. 

El ciudadano quiere "engancharse", necesita creer en Europa, se lo aseguro, pero en Bruselas, todo -y no sólo el clima- seguirá en esa grisura opaca. En esa frialdad en fondo azul de las ruedas de prensa. Todavía nos pueden ilusionar. Háganlo. Sorprende que se sorprendan de que la gente no se emocione con las elecciones europeas.