domingo, 30 de junio de 2013

Por una Turquía europea


La plaza Taksim de Estambul se ha abierto hueco en el imaginario de todos, como Sintagma o Sol en su día. Esa Turquía que lleva una década de crecimiento y prosperidad económica, en que el PIB prácticamente se ha cuadriplucado, es testigo ahora de una clase media que busca influencia política real. Las calles aledañas a la plaza se han ido nutriendo de personas bien vestidas, informadas y con acceso a las redes sociales. El detonante de la protesta antigubernamental, que ya se prolonga más de tres semanas, fue una concentración ecologista en defensa del parque Gezi frente a la construcción de un gran centro comercial.

El progreso económico turco ha fraguado una clase media que se ha tornado una bomba de relojería para un poder establecido, adornado con tics claramente totalitarios...

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