viernes, 8 de febrero de 2013

Cuánto hay de espectáculo en la cumbre presupuestaria




Ya añoraba una maratoniana cumbre europea. Esta nos ha llevado 26 horas, pero ha habido acuerdo. Decepcionante. Pero esto ya lo sabíamos. En la presupuestaria se negocian la friolera de siete años… Ni los planes quinquenales rusos, como decía hoy Verhofstadt. Bajo ese nombre tan al estilo comunitario del Marco Financiero Plurianual surgen las cifras, cantidades de euros a repartir entre Estados miembros. Y obsérvese que digo entre Estados y no entre ciudadanos, esencial error de base del diseño presupuestario, en que los que contribuyen y reciben son territorios y no personas. La foto que encabeza este post ilustra claramente esa línea divisoria, que algunos creen imaginaria, entre grupos de países (Luxemburgo no está en la tabla, porque está en posición neutral).

Por primera vez en los 56 años de existencia de la Unión Europea, se reduce un presupuesto comunitario. La cifra de recorte que más ha sonado es la de 30.000 millones de euros, es decir un 3% aproximadamente, con respecto al presupuesto anterior. Cifra relativa, si se tiene presente que los contribuyentes son los Veintisiete. Aun así, el gran lema de esta cumbre es el recorte, el manido recorte que tan bien conocemos los países periféricos. Mientras unos creemos que el estímulo presupuestario podría impulsar el crecimiento económico, otros sólo confían en la doctrina de apretarse el cinturón. En realidad, el Marco Financiero sólo establece los techos de gasto máximo para cada ejercicio. Si no hay acuerdo, de forma implícita y automática, se aplicará el presupuesto de 2013, añadiendo la inflación.

La cumbre de hoy es corolario de la propuesta de noviembre. Básicamente los flecos a cerrar eran, por un lado, la demanda de los contribuyentes de recortar esos 30.000 millones en cuanto a gasto, y por otro, las correcciones que piden Reino Unido, Alemania, Holanda, Suecia, Austria y Dinamarca.

Los líderes necesitan cerrar un acuerdo. Se trata de la imagen de la Unión ante el mundo, y las cumbres maratonianas tienen mucho de cosmético en ese sentido. El espectáculo está servido. La puesta en escena no es casual. Desde ayer por la tarde comparten insomnio y se suceden cumbres bilaterales (y la famosa trilateral entre Merkel, Cameron y Hollande) entre jefes de Gobierno. El Parlamento Europeo no oculta sus intenciones de rechazar un presupuesto con recortes, y que además les deja poco margen en los pagos. El presidente de la Eurocámara, Schulz, ha avisado a navegantes, esta mañana, al tuitear sin arrugarse que su firma es necesaria para adoptar el presupuesto.


¿De qué recorte hablamos?

Lo primero que hay que entender es la diferencia entre los compromisos y los pagos. Este matiz es esencial, dado que en estos momentos hay problemas de pago. En las anteriores perspectivas para 2007-2013 los compromisos alcanzaron los 994.000 millones y los pagos los 943.000 millones. La Unión calcula dos cifras: por la parte del compromisos se establece cuanto se va a pagar o cuanto se puede pagar; la partida de pagos indica los pagos reales que se efectuarán.

Estos pagos han quedado establecidos en el presupuesto adoptado hoy para 2014-2020. Para los compromisos se fijan 960.000 millones y para los pagos 908.000 millones, cifra que los observadores consideran suficientemente baja como para convencer al Reino Unido, país al que le preocupan los pagos y no tanto los compromisos.

Desde noviembre y esta semana en especial, Van Rompuy se ha dedicado a emitir sucesivos borradores retocando datos. El más llamativo son esos “ridículos” 6.000 millones que irían destinados a combatir el paro juvenil y que podrán utilizar regiones europeas con más de un 25 % de desempleo juvenil, España entre ellas. El Reino Unido no sorprende exigiendo su cheque, y Dinamarca se suma al carro. Alemania lidera, tijera en mano, pero dispuesta a alguna cesión porque tiene elecciones este año y posiblemente pagaría en votos el coste de un fracaso europeo. Todas las posiciones contradicen el concepto de una UE política compartida por todos. La austeridad nunca será productiva.

Reflexión sobre las contribuciones

El Parlamento Europeo deberá votar los presupuestos adoptados por el Consejo. La Eurocámara no admitirá recortes muy alejados de las cifras que ha propuesto la Comisión, pero debemos contar con un descenso de un 10% en cohesión territorial con respecto al periodo anterior, con la salvedad de que las regiones en transición aumentan en casi un 25% la disponibilidad de recursos comunitarios. La Comisión ha manifestado su deseo de no reducir el instrumento “Connecting Europe Facility”, infraestructura de carácter cohesivo, pero sí se reduce.

En cuanto al estilo negociador de cada Estado miembro, los países receptores, como España, intentan buscar compensaciones o correcciones, por ejemplo en los créditos de cohesión, que se calculan a partir del PIB, o también mediante la flexibilidad en los techos de créditos de pago, que permite ir pasando dichos créditos año a año.

Paradojas e injusticias

En el marco presupuestario que se propone hoy, el Reino Unido se mantiene, Dinamarca recibe un cheque nuevo anual de 134 millones, Holanda de 650 millones y Suecia de 160 millones (estos dos últimos ven reducido su cheque a la mitad). Luxemburgo, lo hemos dicho, se sitúa en terreno neutral, ni aporta ni recibe, algo que resulta llamativo, siendo uno de los países con mayor renta per cápita.

Si se parte de la base que en todo presupuesto paga más quien más tiene, a partir del PIB per cápita, constatamos injusticias. Según el dato de 2011, la contribución per cápita de un ciudadano español fue de 214€, mientras que la de un británico fue de 180€, y la del alemán 241€.

En este sentido, España estaría interesada en reducir de forma progresiva el recurso propio RNB (la parte de ingresos que cada Estado miembro aporta al presupuesto europeo en función del PIB que decíamos). Además se entiende a simple vista que el recurso RNB aumenta los gastos y afecta al objetivo del déficit nacional. Visto así, es mucho más interesante el recurso propio IVA (los que tengan más demanda interna, pagarán más, pero será coyuntural); por otro lado, una tasa nueva europea (sea financiera o energética) sería neutral y no afectaría a ingresos ni gastos de los Estados.


Partidas presupuestarias

Entre los textos filtrados, encontramos datos que se acerca ya mucho a la negociación final. Hemos dicho que la Comisión no quería reducir la dotación de la Connecting Europe Facility, pero según la propuesta que tenemos, pasaría de 41.200 millones a 29.300 millones. Aunque los otros programas de carácter infraestructural no se ven tan castigados, Galileo pasa de 6.600 millones a 6.300 millones, mientras que ITER se mantiene en sus 2.700 millones, así como la dotación para desmantelar las centrales nucleares en Lituania, Eslovaquia y Bulgaria (en total 860 millones de euros).

La partida de Cohesión es la que complica más la negociación, en la Cooperación territorial hablamos de unos 8.900 millones. Y en cuanto al umbral para que las regiones accedan a los fondos de cohesión sigue en el 2,35%, aunque, a raíz de las negociaciones aparecen nuevas anotaciones que favorecen a algunas regiones: las regiones más desarrolladas de Grecia recibirán fondos estructurales adicionales hasta 1.375 millones, las de Portugal 1.000 millones. En cambio, la dotación para España se reduce de los 2.750 millones a los 1.824 millones.

Como se ha dicho, se incluirán 6.000 millones para el Empleo juvenil, que se nutren parcialmente del Fondo Social Europeo. En cuanto a la gran partida, la Agricultura, la partida de crecimiento sostenible, que incluye desarrollo rural, pesca o acciones medioambientales, la partida se mantiene en 373.479 millones, es decir en torno a la barrera psicológica del 40% del total del gasto. Esta se sigue considerando una parte estratégica de la política comunitaria.

Las partidas que pierden dotación son Seguridad y Ciudadanía, Global Europe y Administración, aunque sobre esta última la Comisión advierte de que pone en riesgo el correcto funcionamiento de las instituciones. Sin embargo, todas las instituciones de la UE sufrirán un recorte de personal del 5% hasta 2017.


¿Volver al presupuesto anual?

Hemos visto la batalla presupuestaria muchas veces. Ciertamente los marcos plurianuales se introdujeron para no sufrir esta tortura del cambalache cada doce meses. Los siete años se consideraron un periodo suficientemente amplio para no verse afectado por los cambios de gobierno y contingencias electorales. Pero las dos últimas negociaciones han revelado los problemas de este plan a largo plazo, en especial que el Marco Financiero Plurianual no permite aplicar correctamente el principio de flexibilidad.


Consideraciones finales

Ha sido un espectáculo ver a los jefes de Gobierno durante las jornadas de ayer y hoy con cara de tristeza calculada, a medida que se desarrollan las negociaciones. Solo una cara alegre revelará un éxito, es decir, un logro favorable a sus intereses particulares. Hemos vistos caras largas a los presidentes de Austria, Letonia, Chequia y Holanda durante el día de hoy. En el ámbito gestual, Merkel es en general la que se muestra más dispuesta a la sonrisa conciliadora.

Todos volverán contentos a sus casas. Curiosamente todos, menos los federalistas y los euroescépticos, aunque por razones opuestas. El gran error de concepción del presupuesto comunitario es que se calcula por contribuciones estatales, hasta tal punto es erróneo que este sistema justifica que los gobiernos defiendan sus números. Cuando regresen de Bruselas su opinión pública les pedirá cuentas y nadie está dispuesto a perder. Holanda está incómoda porque ha perdido la exención de que disponía en las exportaciones. Es humano que a nadie le guste salir perjudicado. Es por ello, que debemos seguir apostando por el proyecto europeo, como algo indisoluble de su sistema de financiación.

Las correcciones no tienen nada que ver con un proyecto ciudadano. Por tanto, es el sistema, más que los propios líderes, lo que es pernicioso.

Tampoco parece razonable que un presupuesto europeo represente solamente el 1% del PIB del conjunto de la Unión Europea. La única buena noticia en todo este proceso es la disposición favorable a la introducción de nuevos recursos propios, como la Tasa sobre Transacciones Financieras. También es alentador que los líderes del PSE y PPE, Schulz y Daul, se hayan comprometido a que el Parlamento Europeo utilice la fórmula del voto secreto para pronunciarse sobre el presupuesto de la UE (se necesita la firma de 150 eurodiputados, algo fácil de lograr, ya que 517 de ellos han dado apoyo al presupuesto presentado por la Comisión). Aunque esta vez la votación del Parlamento sólo servirá para mejorar la flexibilidad en los pagos y dar algún que otro balón de oxígeno, especialmente a las regiones. Sin embargo, ¿dónde quedan las infraestructuras energéticas, la investigación, e incluso la Defensa común europea? Hasta que no exista un presupuesto europeo dotado de recursos propios, que se adopte por mayoría y no por unanimidad, las negociaciones seguirán siendo una simple mascarada.