lunes, 31 de diciembre de 2012

2013 y vamos para bingo



Desde el estallido de la crisis, de un modo especial en 2012, la política europea ha influido sobre el clima de inversión. No olvidemos que este verano fue el del famoso “haré lo que sea para salvar el euro” del ínclito Draghi. Los avances políticos han sido muy notables, pero debemos acabar el año sin negar la evidencia: seguimos estancados. Aunque es cierto que, tras las palabras de Draghi, el euro empezó a ganar enteros frente al dólar y que hasta día de hoy los ataques especulativos sobre la periferia han mermado, hay mucha más tela por cortar. Empecemos, además, el nuevo con un dato, objetivo y escuálido: se espera un crecimiento del 0,5 % del PIB en toda la Unión Europea (previsión del FMI). Es la región mundial con menor crecimiento, en comparación con cualquiera de las agrupaciones regionales asiáticas, americanas e incluso africanas. Expertos aseguran que ese crecimiento en realidad es una ausencia total de crecimiento.

En la Unión Europea, 2013, será otro año electoral y decisivo. Veremos si la coalición liderada por Monti confirma su reválida, frente al indeseado candidato Berlusconi, tan pronto como en febrero. Grecia ha dejado de estar en el ojo del huracán, mientras sus parlamentarios se disponen a investigar la famosa lista de evasores fiscales. A todo esto, el verdadero foco está en Francia, donde el Constitucional acaba de infligir un varapalo navideño a Hollande, al declarar ilegal la tasa marginal del 75% sobre las grandes fortunas, que causó la fuga de Depardieu a Bélgica. El gobierno francés está tan tocado como su economía.

La gran cita electoral será la alemana. Hasta otoño tendremos que esperar para el veredicto de los alemanes sobre Merkel que, hoy por hoy, aventaja los sondeos de opinión por 10 puntos, a pesar de que su socio de gobierno (FDP) se hundiría. Aunque las aguas aparenten calma en las últimas semanas en la Eurozona, la vigía Merkel avisa del riesgo de marejada, insistiendo en su discurso de fin de año que la #eurocrisis sigue viva, y que la paciencia del alemán medio tiene que “aguantar por lo menos tres años más”, aunque les alienta asegurando que “la prosperidad de la Unión Europea es la prosperidad de Alemania”. Para ello, la receta es equilibrio entre solidaridad y austeridad

Merkel no olvida su voluntad y su deseo de establecer un mayor control sobre los mercados financieros internacionales, tema del agrado de los alemanes hasta el punto de que el SPD de Steinbrück quiere ponerlo en el eje de la campaña. La Canciller alberga temores (fundados) de que no se han aprendido todavía las lecciones de la crisis financiera de 2008 y que algunos están cometiendo los mismos errores. Apela, por ello, al estado como guardián que nos protegerá de esos errores.

Una Nochevieja más con la promesa de que dentro de dos años la crisis se superará y la economía crecerá. Una vez más, en los mensajes navideños de los líderes europeos, el relato es no es el nuevo año el de la recuperación, sino el siguiente. Hoy 2014 se nos presenta como el del horizonte de la unión bancaria, fiscal y política, aupada por la recuperación. Parece que ese será el año del bingo. Ya está a tiro de piedra, entonces… 

El primer reto es mantener la relativa calma que reina actualmente en los mercados de deuda. El segundo es evitar la sangría de parados y destrucción de empresas de forma generalizada en toda la UE. No olvidemos que la crisis no deja de parecerse a la piedra de Sísifo, y que Sísifo sigue teniendo el rostro del ciudadano anónimo. Nos felicitamos por superar un año más sin fin trágico para el euro, pero actuemos con coraje político para subsanar las numerosas y nuevas tragedias humanas. Todavía podemos exigir que 2013 sea algo más que un año de transición.