miércoles, 23 de febrero de 2011

Contra el triunfo del desorden


Me despido por unas semanas, atrapada por agenda y compromisos familiares. Seguiré atenta al mundo; a la insensata tiranía de los sátrapas, mandatarios enajenados; a las revueltas fanáticas; a las amenazantes revoluciones sustentadas en el analfabetismo masivo. Vigilante de aquellos que porfían en el oprobio a la mujer. Preguntándome si las revueltas en el mundo árabe ansían la libertad; si pretenden la democracia; si no se baten por una fe extrema que condena a las sociedades. La tendencia a la insurrección por la fe viene de antiguo, centurias antes de que existieran las redes sociales, a las que se ha acusado de una sucesión en cadena de impulsos, engañosamente espontáneos, aunque desde Occidente nos parezcan comprensibles, vistos con nuestras gafas de ciudadanos libres. La Unión Europa debe posicionarse. Mas cualquier toma de posición europea podría ser una temeridad. Se predicen oleadas migratorias de refugiados, en un momento histórico en que nuestros más sólidos cimientos están en estado de delicada fragilidad. El liderazgo de Europa es prescriptivo por la condición de vecindad; por la mancomunidad de intereses en el Mediterráneo; porque la apertura de mercados entre ambas cuencas es un hecho; por los esfuerzos vertidos en la consolidación de la política regional; porque el comercio activo entre nuestras naciones hace todavía más intolerable el oprobio. Sí. Porque son grandes las posibilidades de prosperidad común. Los sátrapas eximen (moralmente) a sus ciudadanos del cumplimiento del deber cuando los reprimen (brutalmente), pero la democracia per se no es suficiente para domar a una sociedad incontrolada, sumida en el fanatismo y el desorden. La demencia de esos dirigentes corruptos que han robado a su pueblo a manos llenas explicaría el arrebato de locura colectiva de hace unas semanas, pero temo que se desaproveche esta extraordinaria oportunidad para construir nuevas sociedades abiertas. Países estratégicamente ligados a nuestro destino. Proveedores de la energía que nos permite levantarnos e ir a trabajar todos los días. Gentes que merecen una oportunidad. Como todo ser humano. El beneficio de la paz. Una oportunidad. Pero debe prevalecer la prudencia. El destino no puede determinarlo el desorden patólogico de las masas, domeñadas por impulsos de dolor e impotencia. Mi deseo no es que regrese la normalidad, sino que la implantación del orden -un nuevo orden-sea motivo de celebración y concordia. Que haya suerte.

domingo, 20 de febrero de 2011

Ashton quiere liderar la respuesta de Occidente a las revoluciones en el mundo árabe

¿Qué va a suceder con el paisaje político del mundo árabe? Son horizontes no muy lejanos. El efecto dominó es tan poderoso que muchos mandatarios se han apresurado a hacer concesiones políticas, como las dimisiones de los gabinetes en pleno en Jordania o Palestina y la reforma constitucional en Argelia. Hasta ahora la respuesta europea navega entre la tibieza y la mano tendida. Egipto es el caso de mayor relevancia, ha sido un país aliado y que consolidaba la seguridad en la región, a pesar de que Mubarak no había sido impuesto por Occidente. La calma previa era frustrante, pero aséptica. Hay antecedentes de revueltas populares que no desembocan en democracia, sino en terribles tiranías. Pero cualquier escenario de revuelta implica riesgos desconocidos, ante los que no basta con esperar de brazos y dedos cruzados.

Los distintos comunicados de Ashton han incidido siempre en el respeto a los derechos humanos fundamentales, sin ir mucho más allá. Sin embargo, la semana que empieza promete para Ashton, quien lleva días poniendo todo su empeño en liderar la respuesta de Occidente a las sucesivas revoluciones en el mundo árabe. No sólo Ashton, también Van Rompuy está tratando de fraguar una respuesta conjunta de los 27 Estados miembros. Una vez superado ese fundamental escollo de la respuesta unitaria, la británica va más allá, y ha organizado para esta semana una conferencia de máximo nivel en Bruselas (que contaremos aquí), con representantes de Estados Unidos, Japón y el Banco Mundial. Quiere que la Unión Europea lidere la respuesta de Occidente.

En lo que muchos interpretan como un signo de baja autoestima política, la Alta Representante cree que sólo una respuesta global y coordinada hará mella, considernado los elevados riesgos derivados de que cada estado o institución actúe por cuenta propia.

El dato más curioso es que se espera la asistencia de algún representante del Ministerios de AA. EE. egipcio. Extraño, teniendo en cuenta, que el grueso del debate se centrará en Túnez y Egipcio, aunque las "espontáneas" revueltas se hayan reproducido y extendido a Argelia, Jordania, Libia, Yemen y Bahrein. En relación con este último, la UE sí ha protestado con verbal contundencia ante el ataque militar ordenado por la monarquía absolutista.

¿Se recupera el tradicional modelo democratizador en el sistema internacional? El modelo se sustenta sobre los cinco elementos que conocemos: reforma electoral; sociedad civil; poder judicial independiente; libertad de prensa, y lucha contra la corrupción. Loable, sin dejar de ser arriesgado e ilusorio.

La tendencia cooperativa no es novedad. La Unión Europea atesora una ya larga tradición asistencial en regiones desfavorecidas, incluidos los acuerdos en el ámbito de la Unión por el Mediterráneo, con algunos de los estados afectados por estas revoluciones imprevistas. Siempre se ha tratado de exportar el modelo de la política de cohesión europea, y Ashton tiene una estrategia en esa línea. Se quiere cerrar de forma inmediata Túnez, con el que se pretende cerrar un acuerdo de liberalización comercial, apoyado también por el Banco Europeo de Inversiones, con ganas de inyectar fondos en aquel país, bajo dos condicionantes: un acuerdo financiero con el FMI y una corrección apreciable en la desequilibrada balanca de pagos tunecina.

Esta toma de posición pretende presionar a los grupos políticos de la oposición, que son un conglomerado ideológico y confuso, además de -en algunos casos- reacios a cualquier colaboración occidental que implique privatizaciones, a las que se relaciona también con la presencia de corrupción.

Para muchos observadores la pretensión europea es ridícula y está totalmente fuera de la realidad. Hablamos de naciones caóticas superando un estado de represión y viajando hacia lo políticamente desconocido. Ni siquiera Occidente puede predecir la magnitud de lo que ocurre en la cuenca sur del Mediterráneo, y tratar de exportar el modelo europeo de cohesión se nos antoja más que ingenuo.

Con todo, la UE va a fomentar la línea de inversiones a cambio de reformas democratizadoras. La cuestión de calado no es tanto incidir en los derechos humanos o en ofrecer unos cuantos millones de euros en asistencia o ayuda, sino en estructurar acuerdos políticos sobre objetivos progresivos. Se han publicado cifras, la UE inyectará en Túnez 258 millones de euros hasta 2013, más 17 millones de euros de forma inmediata. Presten atención a la inverosímil y estúpida reacción del ministro de Industria tunecino, quien pide que le aclaren si se trata de billones o millones. Sin comentarios.

Entretanto, Italia pide ayuda urgente para afrontar la oleada masiva de tunecinos a la isla de Lampedusa. Frontex tiene serios problemas, hasta el punto de que el control fronterizo europeo es inoperante. El control de fronteras sigue bajo el mando de los Estados miembros, por cuestiones demasiado complejas para ventilarlas en un par de líneas.

Regresando al argumento. Nadie tiene claro hasta qué punto está Europa en la obligación moral de ofrecer ayuda económica si no hay garantías de democratización y liberalización. Ahora bien, cierto es que los países árabes son potenciales aliados comerciales y estratégicos. También lo es que están en el ámbito de la política de Vecindad de la Unión, con graves consecuencias y múltiples variables.

Lo prescriptivo es una respuesta rápida y conjunta que invite al diálogo entre las distintas facciones y partidos en cada uno de los países "revueltos". Esa postura es la única que evitará que quien tome las riendas sea adverso a la Unión Europea. Puede que esta semana se alcance un acuerdo ambicioso e inteligente, que evite que alguna de esas naciones se vuelva decididamente hostil contra Occidente. Habrá que buscar el equilibro entre democratización y estabilidad, probablemente priorizando la segunda.

jueves, 17 de febrero de 2011

Gloria y honores al Maestro


No puedo evitar situar a Santi Santamaria junto a los grandes artistas de referencia en mi vida, junto a Friederich Haendel, Jane Austen o Sandro Botticelli; junto a Cole Porter, F. Scott Fitzgerald o Mary Cassatt. Santi se ha ido al otro lado, lugar que día a día se me antoja más bello y habitable, imaginando las almas grandes que se van y nos dejan un poco más desamparados. Las ausencias. Simpleza y grandeza. Hombre lúcido y valiente, de brillantes y desacomplejadas reflexiones. Santi me ha dado instantes de felicidad. En su Racó de Can Fabes vivimos algunos inolvidables momentos familiares, incluso antes de que la casa estuviera "estrellada" por Michelin. Uno de esos momentos fue, por ejemplo, mi vigésimoquinto cumpleaños, al que sucederían algunos aniversarios de papá, que sentía la misma debilidad que yo por la obra y personalidad de Santamaria.

En mi familia siempre hemos tendido a la clarividencia culinaria, a la ortodoxia de la tradición, para qué engañarnos. Y Santi sabía encontrar magia en la ortodoxia. Sorprender con moderación, sin perder de vista los orígenes. Santi era muy consciente de que no hay que abusar del paladar.

Su cocina era eficaz e inmediata, sin que el máximo placer momentáneo desmereciera la paciencia de un equipo de cocineros que laboraban minuciosamente al servicio del perfeccionista maestro, que en su juventud diseñó edificios, y de mayor escribió un maravilloso y premiado libro "La cocina al desnudo". Siempre fui partidaria de lo natural frente a lo químico. La artificialidad es lo más lejano al arte que pueda concebirse, y ¿qué hay más sutil y pleno, más desenfadado y formal que el arte de la felicidad culinaria?

A pesar de confesarme escasamente dotada para la cocina, nunca me ha sido ajeno el privilegio del gran éxtasis de nuestra época: ver, oler, saborear y recordar un alimento bien cocinado. El cocinero poeta se nos ha ido. En Singapur (lugar de agridulce memoria para mí) cenó por última vez. Su heredera tiene un gran reto y un privilegio por delante. No dejaré de visitar el restaurante SANTI at Marina Bay Sands si alguna vez recalo de nuevo en aquella ciudad-estado asiática.

Santi es patrimonio de todos, un ejemplo a seguir. Un emprendedor, un ilusionista de la gastronomía. Santi deja un extraordinario legado. Puso la cocina catalana en el mundo.

Fins sempre, Mestre!


“Through poetry, human beings express the most profound reasoning of our beings. To experience the world, we need to travel with our minds open, free from baggage. As chefs, we ask ourselves if there’s such a thing as culinary poetry. We hope that together, we can find it. I want to delight the senses and awaken emotional memories with a cuisine of wisdom.”

Chef Santi Santamaria


martes, 15 de febrero de 2011

Foros temáticos de debate para celebrar los 25 años de España y Portugal en la Unión Europea

Desde mañana miércoles, 16 de febrero, tenéis dos días participar en tres foros distintos que funcionarán de 11 a 12 de la mañana, moderados y dirigidos por profesores e investigadores portugueses y españoles, que responderán en línea y tiempo real a las preguntas y dudas que se viertan en estos foros, abiertos a todo el público. Los foros seguirán abiertos para su consulta hasta finales de marzo. Una vez pasada esa fecha, se seleccionarán las mejores contribuciones, cuyos autores podrán participar en mesas redondas presenciales, que se realizarán durante la última semana de marzo en Madrid y Lisboa. Este es el link.

El motivo es la conmemoración del XXV aniversario desde la adhesión de España y Portugal. La iniciativa es obra de la representación de la Comisión europea en ambos países.
Los foros y temas planteados son:

1. Relaciones económicas entre España y Portugal. Evolución de las relaciones económicas y los beneficios complementarios/competitivos de las políticas comunitarias.
Moderado por:
Agustí Ulied Martínez de ESADE (España) y José Maria Brandão de Brito de ISEG (Portugal).
Ambos en directo el 16 de febrero de 11 a 12 horas.

2. Valor añadido para la UE de la presencia de España y Portugal. Relaciones privilegiadas de Portugal con África y Brasil y de España con Sudamérica, la cooperación regional en la UE y la posición geoestratégica de ambos países.
Moderado por:
Araceli Mangas Martín de la Universidad de Salamanca y Nuno Severiano Teixeira, del IPRI.
Ambos en directo el jueves 17 de febrero de 11 a 12 horas.

3. Identidades nacionales. Evolución del sentimiento de identidad en relación con el el país vecino y dentro de la Europa de los ciudadanos, la paroximación de la clase política y empresarial, la percepción de los beneficios transfronterizos para la sociedad civil y la recuperación de la identidad y de la imagen internacional de España y Portugal gracias a la UE.
Moderado por:
Daniel Innerarity de la Universidad de Zaragoza y Maria Manuela Tavares Ribeiro de la Universidad de Coimbra.
Ambos en directo el viernes 18 de febrero de 11 a 12 horas.

Los europeos no holandeses ¿discriminados en Maastricht?

Hoy me hago eco de una curiosidad. Los europeos no holandeses que visiten Maastricht no podrán acceder a los coffee shops. Quiero invitarles a reflexionar sobre una historia relacionada con un conflicto legal por el consumo de cannabis en los coffee shops holandeses, en concreto en la ciudad de Maastricht (qué paradoja que sea en la ciudad que dio nombre al Tratado que consagraba el nacimiento de la Unión Europea). Miren en este link y lean con detenimiento qué interesante caso de interpretación jurídica, que, a mi parecer, atenta contra la no discriminación por razón de nacionalidad en el interior de la Unión Europea.

No aportaré demasiados elementos de mi cosecha. Resumiré la historia y daré mi punto de vista. En el mismo texto encontrarán la jurisprudencia pertinente. Este es el caso. En Holanda existe una gran tolerancia en relación con el consumo de cannabis, y se permite su comercialización en establecimientos al efecto, conocidos como coffee shops. El Ayuntamiento de Maastricht detectó que se producía una afluencia excesiva de extranjeros, lo que alteraba el normal funcionamiento de la ciudad. Concretamente, según la información facilitada por el propio alcalde en la vista del juicio, los 14 coffee shops que existen en la ciudad atraen a una media de 10.000 visitantes diarios, de los que el 70% no son residentes en Holanda. Este dato justifica la interposición de la denuncia, alegando que el "turismo narcótico" perjudica a Maastricht.

De hecho, el caso llegó a juicio porque el ayuntamiento prohibió a los dueños de los establecimientos la entrada de no residentes en Holanda. Acto seguido, el dueño de un local decidió interponer demanda, acogiéndose a la legislación de la UE, que exige igualdad de trato a todos los ciudadanos europeos. No crean que no existen leyes europeas que regulan el cannabis. Como verán en el mismo artículo, se hace referencia a la ley de la UE que establece que los narcóticos sólo se pueden comercializar para usos científicos o médicos y por tanto no circulan a través de los canales normales del mercado libre. Por ello, asegura el Tribunal, el dueño del local no puede defender la admisión de clientes no holandeses sobre el principio de la libertad de circulación de mercancías. El Tribunal entiende que el cannabis no es mercancía en ese sentido. Sin embargo, el demandante va más allá y argumenta que en su local se venden bebidas no alcohólicas y alimentos, y, así ,al prohibir el acceso al mismo de los no residentes, se les está discriminando y privando del acceso a esos bienes. Para el Tribunal, en ese caso particular el bien en sí es secundario, y de lo que se trata es del servicio que se ofrece.

Justamente esto parece una ironía, pero es una evidente muestra de la falta de desarrollo del mercado interior de servicios (existe sobre el papel, pero no en la práctica... un día hablaré sobre la nueva Directiva de Servicios y cómo la Comisión está literalmente persiguiendo a los Estados miembros para que la cumplan).

Según el Tratado de Lisboa (art. 18), se prohíbe toda discriminación en virtud de la nacionalidad. Sin embargo, el Tribunal considera que este precepto no sería aplicable en este caso, pues se aplica sólo a situaciones específicamente gobernadas por la legislación europea. El mismo Tratado de Lisboa (art. 21) establece el derecho de todos los ciudadanos de la UE a moverse y residir libremente en el territorio de todos los Estados miembros. De este mismo artículo, así como de las normas que rigen el mercado interior, debemos inferir que existe la libertad de prestación de servicios, ¿no creen? Me remito a la ironía anterior. No se están cumpliendo los mandatos de los tratados en el mercado de los servicios.

¿Les parece aceptable que un Tribunal dictamine que un ciudadano comunitario no tiene derecho a entrar en un local emplazado en territorio comunitario?

Por increíble que parezca, el Tribunal del caso considera que la norma discriminatoria está justificada, ya que la medida impuesta por el Ayuntamiento tiene por fin acabar con un contexto de alteración pública, debida al elevado número de turistas. Y va más allá al afirmar que luchar contra el turismo “narcótico” es de interés “legítimo” y justifica la restricción de las obligaciones impuestas por la ley europea. El Tribunal considera que la prohibición a los extranjeros acabará por solucionar el problema “público” que genera la afluencia masiva de no residentes. Por lo demás, considera que su sentencia no es discriminatoria, puesto que los no residentes sí pueden acudir libremente a los otros locales de bebidas o comidas existentes en Maastricht.

El argumento de fondo es que en la Unión Europea no se pueden comercializar libremente los narcóticos (incluido el cannabis), por lo que el ciudadano no tiene “derecho” a acceder a su consumo como si se tratara de un producto o servicio normal, o sujeto a los cauces de comercialización habituales. Por ello, si el cannabis se tolera en Holanda, no se deriva de ello que éste deba tolerarse en el resto de los Estados miembros. Si bien en ese punto podemos estar de acuerdo, también parece dudoso que la sentencia se ajuste a los principios generales de los tratados de la Unión, máxime entendiendo que la Unión Europea se sustenta en gran medida sobre el buen funcionamiento del mercado interior, cuyos preceptos garantizan la libertad de circulación de bienes, personas, capitales y servicios, ¿no creen que las cuatro libertades deberían prevalecer? Y en caso de que el cannabis no deba ser un producto accesible a todos los ciudadanos, ¿no sería más razonable prohibir también su comercialización en Holanda? Sea como fuere, esta situación atenta claramente contra la igualdad de mercado y la libertad de circulación y servicios. Ciertamente es un caso anecdótico, pero puede ser un precedente no deseable.

lunes, 14 de febrero de 2011

Europa y las mujeres

La semana pasada tuvo lugar en Madrid un evento organizado por la European Professional Women's Network. Se debatió sobre cómo las mujeres marcan nuevas tendencias en la gestión empresarial, cómo maximizan su potencial para dirigir, cómo encajan el sistema de recompensas o cómo diseñan el empowerment. Es decir, la mujer trae consigo una nueva cultura empresarial, marcada por la idiosincrasia femenina de la responsabilidad y la eficacia.

Europa y las instituciones comunitarias diseñan y contribuyen de forma constructiva, mediante acciones blandas, a rectificar la ausencia, injustificada y crónica, de mujeres al frente de grandes corporaciones e instituciones. Según una encuesta de Russell Reynolds y la EPWN, entre las principales empresas europeas, la presencia de mujeres en los consejos directivos se sitúa en un 12% en 2010, lo que marca un crecimiento en la paridad de un 21% bianual (teniendo en cuenta que en 2004 ese porcentaje era del 8%). Esta pauta marca 2016 como fecha para alcanzar la paridad. Aunque sólo una regulación adaptada a la realidad puede garantizar ese objetivo.

¿Europa como aliada de los intereses femeninos? No exactamente. Todo el mundo tiene una idea aproximada de lo que espera de Europa. En los últimos tiempos, los ciudadanos experimentan sentimientos encontrados, a caballo entre la desesperación por mejorar su situación personal y la esperanza de que la crisis estructural pasará a mejor vida, sea o no de la mano de las instituciones de Europa. La mayoría carecen de elementos para valorar la dimensión europea de los hechos, más allá de las -más bien breves y poco contextualizadas- noticias relacionadas con las decisiones de los esporádicos Consejos. Incluso el comentado "Discurso del estado de la Unión", pronunciado por Barroso, pasó de puntillas entre algunos titulares nacionales.

Parece claro que esta ausencia y su continuidad en el tiempo, acabarán por delatar que la Unión Europea es incapaz de definir una hoja de ruta o un destino hacia el que caminar. Las cuestiones fundamentales no aparecen ni se visibilizan. No se da relevancia a la conexión tan profunda que existe entre la política nacional y la política europea. Sigue sin existir ese enlace en la opinión pública. He ahí la clave: el enlace informativo.

En Italia, este pasado domingo, miles de ciudadanos se manifestaban contra el sexismo manifiesto del máximo dirigente italiano. Ya casi nadie pone en duda que Berlusconi es una deshonra y un insulto a los valores europeos. Indigno de formar parte del partido mayoritario en la Eurocámara, el Partido Popular Europeo (por cierto, incapaz de asestarle un puntapié, llegando incluso a apoyar en 2010 una ley de medios italiana de tintes claramente monopolistas, que atentaba contra la pluralidad informativa en Italia). La permanencia de Berlusconi en el poder insulta, desde mi punto de vista, la dignidad femenina. Debo decir, no obstante, que una de las batallas mejor lidiadas por la Unión Europea es la política de género.

Al margen de comportamientos personales rechazables, se ha valorado la incidencia de la legislación en el incremento de la presencia femenina en los ámbitos directivos. El estudio toma como referencia la legislación noruega (aunque no es Estado miembro de la UE) por ser la más exigente en cuotas, lo que se ha traducido en la presencia de un 37,9% de mujeres en los consejos directivos este pasado 2010, línea que se predice ascendente. De hecho, la severidad de la ley de Noruega (que introdujo una cuota de 40% en 2008) se traduce en la disolución de las empresas no cumplidoras de la cuota. La legislación incide, claro está.

Ahora bien, es lícito preguntarnos si la legislación es el camino idóneo para incrementar la presencia femenina en los puestos de mando. Justamente, la semana pasada, Angela Merkel invitaba a los empresarios alemanes a ser creativos en ese campo, para evitar una "imposición" gubernamental de esa "creatividad". La comisaria de Justicia, Viviane Reding, se muestra partidaria de las cuotas, tema que además fue abiertamente planteado en el foro de Davos. Reding afirma que las cuotas podrían ser necesarias si las empresas no incorporan a mujeres de forma voluntaria. Por ello, el próximo mes de marzo, habrá una reunión entre la comisaria y algunos líderes empresariales europeos para tratar de llegar a algún acuerdo que concrete medidas autorregulatorias.

Es decir, la Comisión, por lo pronto, se aleja de la imposición de cuotas y opta por situar la igualdad en el terreno de los objetivos políticos generales, con ambición pero sin imponer. Siguiendo las pautas comentadas en la encuesta citada supra, Reding estima que en 2015 debería aumentar en un 30% la presencia de mujeres en órganos directivos, simplemente mediante la autorregulación de las empresas. Sólo si estos objetivos se incumplen, empezaría a plantearse la imposición legal de cuotas, sostenidas sobre posibles sanciones.

Invito a un debate riguroso para valorar qué razones de fondo hay para imponer una mayor presencia de mujeres en los ámbitos de poder. Dilucidar si la justificación es económica, política o incluso moral. En el terreno de la estadística hay estudios para todos los gustos. Como suele ocurrir, siempre hay cierto sesgo en función de qué organismo encargue el estudio. De los muchos que hay, se suele citar el de McKinsey (Women Matter), el último de octubre de 2010, en que se afirma que en aquellas empresas con mayor presencia de mujeres los rendimientos económicos son un 56% más altos que en las empresas eminentemente masculinas.

Como decía, los estudios de tinte estadístico deben ponerse en cuarentena, pero un informe de características similares realizado por Goldman Sachs ya apuntaba a que la reducción del salto de género en la eurozona podría incrementar el crecimiento del PIB hasta en un 13%. Hasta el punto de que la firma sugiere a las empresas multinacionales invertir en países donde el salto de género sea menor y donde la presencia de mujeres en la vida económica sea más alta. No cabe incidir en tópicos sobre la supuesta aversión al riesgo de las mujeres, la rapidez en el trabajo o el grado de responsabilidad, porque entraríamos en el terreno de las valoraciones subjetivas, y correríamos el riesgo de trivializar el debate, a pesar de que Reding no se muerde la lengua cuando afirma que "The financial crisis may have turned out differently if there had been more Lehman sisters instead of brothers".

Chanzas aparte, cuando uno de los problemas es el envejecimiento de la población, tampoco parece razonable marginar al 50 % del capital humano en la economía productiva. En este sentido, la integración de la mujer sí ejerce un efecto cohesionador, además de aportar un potencial competitivo notable, al margen de apreciaciones de carácter sexista. Con todo lo dicho, sigo apostando por una cultura meritocrática, y por ello necesitamos mujeres dispuestas a luchar por sus convicciones y transformar los conceptos de eficacia y gestión en el mundo empresarial. En un contexto de poder que sigue modelos masculinos, no está de más que la legislación ayude en ese tránsito, porque las leyes son facilitadoras del cambio. Incluso del cambio de mentalidad. Una legislación europea ofrece un marco de seguridad a las mujeres que desean participar en la gestión empresarial con ambición, y premia a las empresas que desean innovar, apostando por nuevos modelos de dirección. El apoyo institucional es clave. Y ahí la Unión Europea está de nuestro lado.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Tras su primer año de mandato, la Comisión a examen: ¿Ambiciosa o eficaz?

¿Qué se espera de la Comisión? ¿Consideran que se trata de un Gobierno europeo? ¿Les gustaría que se comportara como tal? ¿Desearían conocer mejor las funciones que desempeñan los comisarios? ¿Qué poder real tiene el presidente Barroso? ¿Tienen dudas sobre las competencias políticas? ¿Echan de menos una única voz en la Unión Europea? ¿Transparencia? ¿Accesibilidad? ¿Acaso coraje político? ¿Es la Comisión un organismo eficaz y útil a los ciudadanos? Temo que muchos ciudadanos, incluso los más entusiastas, desconocen en gran medida qué significa la Comisión europea.

Es momento de ir asumiendo que la Unión Europea tiende a una mayor uniformización, de un modo especial en la eurozona. Precisamente hoy -que la prensa se hace eco de las críticas que los eurodiputados expresan sobre el Pacto de Competitividad propuesto por el eje franco-alemán en el Consejo- es muy pertinente el debate sobre el reparto del poder en la Unión Europea. Sin duda, se precisa un organismo visible y dotado de autonomía, capaz de desarrollar las competencias que gradualmente los Estados van perdiendo.

Hoy se cumple un año de andadura del mandato de la segunda Comisión presidida por el portugués Barroso (más popularmente conocida como Barroso II).  Se ha trabajado duro. Se han seguido emitiendo regulaciones, se sigue en la brecha por sacar adelante la nueva Directiva sobre el mercado único de Servicios. Los Estados siguen demorándose en el cumplimiento de plazos que la Comisión prescribe siempre en sus Directivas. Algunos se eternizan en acreditar y transferir las leyes europeas, se hacen descaradamente los remolones, ignorando que está en el interés de empresas y consumidores, ergo ciudadanos, el cumplir con las prescripciones del Ejecutivo comunitario, y eso es especialmente sangrante en la consecución -fallida- del mercado único de la Energía y en el ya citado de los Servicios, gran caballo de batalla de esta Comisión. Está la lucha por la visibilidad. Barroso pelea por no quedar eclipsado por el Consejo, e incluso por Merkel y Sarkozy. Recordemos las dudas que se planteaban en el momento de la votación en Estrasburgo un año atrás. Varias observaciones al respecto. Con motivo de esta efeméride, se está desarrollando hoy y mañana en Bruselas una conferencia ("Implementar el Tratado de Lisboa") en la que participan gran número de comisarios. Precisamente los ajustes que ha implicado el Tratado de Lisboa, que lleva algo más de un año en vigor, han dificultado en gran medida el despegue de la Comisión. Ayer, también en Bruselas, hubo una reunión de alto nivel sobre el mercado interior, auspiciada por la Comisión, donde se abordó la preparación de la cumbre sobre la reducción de emisiones de carbono.

Estos y muchos otros actos similares forman parte de la agenda habitual del Ejecutivo europeo. Sus aspiraciones van mucho más allá. Es innegable que a algunos federalistas nos gustaría ver a la Comisión menos maniatada por el Consejo, más autónoma. Pero para ello, el presidente debería ser elegido en sufragio por todos los ciudadanos europeos y responder de su gestión en un proceso electoral. La irrealidad de ese escenario, deseado pero improbable, no impide que la UE avance.

Sin embargo, y a pesar de las críticas desinformadas que se suelen expresar ligeramente contra Bruselas, se da la extraña paradoja de que la opinión pública exige mayor visibilidad y contundencia a las instituciones europeas, en especial al presidente de la Comisión. Imagino que, acto seguido, se preguntarán por el papel de Van Rompuy como presidente permanente del Consejo. En mi caso, no tengo dudas. El poder de Barroso es de mucho mayor espectro que el de Van Rompuy, y no sólo por el perfil personal de cada uno de estos personajes, sino porque la Comisión tiene un mandato de cinco años, mientras que la presidencia permanente se queda en dos años y medio, y su papel tiene más que ver con la mediación entre los jefes de Gobierno en el Consejo Europeo. No debemos olvidar que la Comisión tiene iniciativa legislativa, y es el guardián de los tratados, por lo que su poder de vigilancia política es muy notable.

Quiero darles a conocer una valoración de esta Barroso II y su equipo. Con algunas salvedades. Se trata de un estudio que, no obstante, debe ponerse en cuarentena porque no se ha realizado entre ciudadanos de la calle, sino que es selectivo. Me explico. Exhibe ciertos sesgos, principalmente que se ha desarrollado entre actores políticos, interlocutores y funcionarios de todos los países de la UE. Con todo, tiene interés y por ello les invito a leer los resultados de esta encuesta que es rigurosa y pormenorizada, a pesar del, también presente, sesgo de género, ya que -"atención"- el 64% de los encuestados fueron hombres, si bien es de justicia reconocer que ese porcentaje refleja la palmaria realidad. A las mujeres nos queda mucho trecho por recorrer para alcanzar la relevancia y la presencia correspondiente, incluso en la política europea.

Selecciono algunos detalles llamativos. Por ejemplo, sólo un 5% de los encuestados considera que las relaciones con terceros países son relevantes... mi reflexión inmediata me lleva a plantearme dónde quedan los continuos lamentos contra la lentitud de Ashton, por no hablar del complejo entramado del Servicio Europeo de Acción Exterior, en que tantas energías se han volcado, y que tantas ilusiones rotas ha dejado entre los funcionarios de la antigua Relex. Misterios insondables. Como también lo es que precisamente Ashton salga bastante bien parada en el examen, y es que algunos excusan su desdibujado perfil por el doble mandato, el famoso double-hatting (ya que es vicepresidenta de la Comisión, pero también representa los intereses de los Estados).

Del mismo modo, muchas opiniones demandan mayor coraje político a Barroso, al que acusan de ser demasiado precavido y gris, le critican por abusar en exceso del lucimiento de su don de lenguas, mientras que -en extraña esquizofrenia- le valoran mejor que a sus propios gobiernos nacionales. No sorprende que los muy activos (y en ocasiones polémicos) Rehn, Reding y Kroes aparezcan bien puntuados, mientras que el desdibujado Tajani se ubica en la cola... preocupante, teniendo en cuenta que gestiona empleo y crecimiento, si bien en su descargo debemos reconocer que se trata de una cartera un tanto vacía de competencias reales.

La sensación general entre los encuestados es que Barroso está protagonizando el mandato más presidencial de la historia, incluso por encima de Delors. Es una afirmación que tiene interpretaciones perniciosas. ¿Hasta qué punto el perfil presidencialista es criticable? Si algo está claro es que Delors ha sido una pieza clave para la construcción europea, y su relevancia le sitúa al nivel de los "padres de Europa". No sé si Barroso podrá alcanzar ese grado de importancia histórica, pero no es descartable que el mandato presidencialista sea una consecuencia directa de tener que lidiar con un gobierno demasiado grande. Se trata de liderar y coordinar un Ejecutivo de 27 ministros/comisarios, algo meritorio que no aplaca la intensidad de la labor diaria de este europeísta y trabajador inasequible al desaliento.

A mitad de mandato (en verano de 2012) se realizará una nueva encuesta. Espero que tenga mayor alcance y que implique también a los ciudadanos de la calle.

Creo que este tipo de iniciativas concretas (más allá del frío Eurobarómetro) contribuirían también a crear conciencia ciudadana de la política europea. Si queremos una Europa con un presidente visible y que responda electoralmente, previamente debemos crear ese espacio público europeo donde germine el interés político de los europeos por sus líderes. Tenemos que conocer para poder ser críticos. Se trata de un espacio donde todos tenemos cierto margen de presión y actuación como sociedad civil.

Hasta entonces, mucho tiene que llover sobre una Unión Europea que debe superar la confusión en su estructura de poder, además de fraguar una colaboración más estrecha entre sus instituciones con mayor ambición y claridad. No albergo la menor duda de que la Comisión tiene que ejercer ese liderazgo, reforzando su capacidad de influir y supervisar (y en lo posible ampliar) la consecución de los objetivos comunes que nuestros tratados consagran.

viernes, 4 de febrero de 2011

Cumbre en Bruselas. Europa, el mercado único energético y la energía global sostenible

Como previo, les invito a visitar este enlace. Naveguen por los iconos inferiores. Llamativa dependencia energética, donde España, por cierto, se sitúa en los índices más altos. El gran asunto a tratar en el Consejo de hoy es la política energética de la UE. Primero les pediré el esfuerzo de que se pongan en antecedentes de cómo está el mercado energético en la Unión Europea, porque la situación sigue prácticamente igual que cuando escribí este post. El objetivo es planificar el futuro energético europeo. Esta semana se ha debatido muchísimo sobre energía en el plenario de la eurocámara, a instancias de la Comisión. El comisario Oettinger trae un plan bien diseñado, y debatido a fondo con Merkel, quien se ha reunido con las principales corporaciones energéticas e industriales alemanas. Hay un dato relevante: para la cumbre de la energía de 2007 se reunió con productores de electricidad verde. Esta vez no. Las reuniones han girado en torno a las propuestas de la Comisión, que quiere incrementar el uso de renovables, mientras observa -impotente- la creciente disparidad entre los Estados miembros.

La palabra clave es, una vez más, la armonización. Justamente Alemania es el país que más éxitos ha cosechado en la transición hacia una electricidad procedente de renovables, proceso sustentado por una ley nacional (EEG), que funciona por el sistema de tarifas eléctricas de primas, es decir incentivos (reducción de pago de primas) para la expansión de la electricidad verde. Además, en Europa tenemos un problema general, las operadoras de la red eléctrica han sido negligentes al no expandir sus redes principales. En el conjunto de la Unión Europea faltan 45.000 kilómetros de líneas de alta tensión nuevas, que deberían finalizarse en los próximos diez años.

Tras esta carencia, lo más preocupante es que no existe un mercado interior de la energía. Uno de los grandes obstáculos sigue siendo Francia, donde las empresas eléctricas son estatales y el mercado no está liberalizado. Tengo amigos que aseguran que el Plan Solar Mediterráneo (diseñado por la UpM) está en realidad dominado por intereses franceses. En todo caso, los grandes planes del futuro energético de Europa pasan por importar electricidad por el flanco norte y el flanco sur, me refiero a la electricidad que se espera obtener de los proyectos Desertec y Seatec (acuerdo multilateral para el Mar del Norte).

Cierto es que la UE tiene un liderazgo en el desarrollo de en energías renovables, sin embargo algunos denuncian que se sigue apostando en demasía por las nucleares. No sólo el gobierno alemán incrementó su inversión en 2009 para la investigación nuclear o de fusión, sino que se están destinando recursos comunes al reactor de fusión ITER, situado en Francia. Los expertos en energía recriminan al proyecto ITER su alto coste y la incertidumbre de sus resultados, que se estima podrían tardar cuatro o cinco décadas en concretarse, aunque cabe decir en su defensa, que los aceleradores de partículas tienen un alto interés científico para fines que van más allá de la obtención de energía.

No debemos olvidar que la energía está muy presente en el programa Europa 2020, que establece el objetivo de consumir un 20% menos de energía con un triple fin: reducir costes, aminorar la dependencia europea de petróleo y gas importados, y combatir el cambio climático. El ahorro energético supondría reducir nuestras emisiones de CO2 en 780 millones de toneladas.

Existe al respecto, desde 2007, una Directiva de Servicios Energéticos y Eficiencia Energética, en cuya virtud los Estrados miembros debían conseguir un ahorro energético del 16% en 2016. Aunque, tras las evaluaciones continuadas que realiza la Comisión, se ha reducido ese límite al 10%, objetivo que parece más realista. Esto nos lleva a admitir que el mismo objetivo del 20% parece inalcanzable, además de que no es vinculante, algo que preocupa mucho a los medioambientalistas y también a la industria, que considera que el mero criterio de costes tiene el riesgo de que predominen las tecnologías más baratas, pero menos eficientes.

Por ello, se interpreta que sólo la obligatoriedad del uso de las renovables puede conseguir que éstas se impongan, algo que contradice la reducción de inversión prevista en eficiencia energética para los próximos diez años. El agravio comparativo se produce cuando algunos subrayan que la fusión nuclear está subsidiada por los Estados miembros, mientras que las renovables están financiadas por los pagos indirectos de los consumidores, mediante instrumentos de apoyo como la ley EEG alemana. En contrapartida, la producción de la electricidad verde resulta cada vez más económica, por lo que se espera que en pocos años se alcance la paridad de costes con la electricidad tradicional. Ojalá fuera así, pero está por ver si esta premisa se queda en un ingenuo wishful thinking.

Aquí se pueden leer las conclusiones del anterior Consejo (mayo 2010) de preparación del Plan de Acción Energética que justamente debe aprobarse este 2011. Sin embargo, en el Consejo de hoy se prevé un retraso, y el objetivo se reduce a lograr acuerdo para revisar la política de eficiencia energética en 2013, retrasando el plazo de una negociación en la que se está muy lejos de la unanimidad entre los Veintisiete.

Los Estados miembros no están dispuestos a costear las grandes inversiones que requiere la eficiencia energética, a pesar de que la Comisión la incluya entre sus máximas prioridades. Si bien los gobiernos europeos no son demasiado proclives a la eficiencia, en cambio sí parecen estar más dispuestos a apostar por una mayor seguridad energética o por la mejora de la calidad de las redes.

Parece, por ello, que los gobiernos están soslayando la verdadera cuestión de fondo, y es que la eficiencia energética es en sí misma una fuente de energía. Otros actores, especialmente en el ámbito medioambientalista, lamentan el escaso énfasis puesto en el ahorro energético. Más allá del debate puramento ideológico, Europa debe expandir el uso de las renovables y hacerlo en un marco energético común, con una red compartida y la plena liberalización del mercado interior. Las rentabilidades a medio o largo plazo pueden dificultar la inversión privada, pero la intervención política europea decidida debe ser capaz de dar solvencia a los proyectos energéticos verdes sobre criterios de eficiencia y ahorro. La energía europea es un concepto estratégico clave que tiene que ver con la competitividad, la seguridad y la sostenibilidad, y debe ser un modelo creíble, por lo que la Unión Europea ha de ser capaz de dotar a la política energética de instrumentos capaces de imponer un criterio común.

jueves, 3 de febrero de 2011

Willkommen in Spanien. Saludamos a la delantera del equipo europeo

Zapatero ha definido esta fecha como una de las más importantes en los últimos años. Es una cumbre crucial, de eso no hay duda, y España está comprometida con el proyecto y las rectificaciones. Si algo bueno tiene todo este drama es que este país trata de dar la cara hasta el final y con cierta valentía. Ayer cuatro periódicos alemanes publicaban entrevistas al presidente español, quien asegura no temer una germanización de Europa, y va más allá pidiendo a los alemanes, en símil futbolístico, que ejerzan de delanteros centro. Yo tampoco tengo dudas. Hoy recibimos en España a Angela Merkel, acompañada de seis de sus ministros. Los alemanes se entrevistarán con Juan Carlos -jefe del Estado- y con Rodríguez Zapatero -jefe de Gobierno- y almorzarán en la Moncloa, acompañados de importantes empresarios nacionales, dirigentes sindicales o banqueros. Ella representa a la economía mejor posicionada dentro de la Union Europea, mientras que él tiene la papeleta de hacer remontar la economía europea que se ha depauperado con mayor celeridad en los dos últimos años. España presentó un 20,3 % de desempleo al cierre de 2010, el porcentaje más alto, no ya en la Unión Europea, sino en todo el mundo industrializado.

Merkel apoyará públicamente la reforma de pensiones aprobada por nuestro gobierno y la reestructuración financiera (reforma de las cajas de ahorros). Mañana se volverán a ver ambos en el Consejo de Bruselas, donde el futuro del euro vuelve a eclipsar el debate de la unificación de la política energética, aplazada sine die. Alemania ha sido la promotora del Pacto de Competitividad, que ha recibido el apoyo de Francia, Italia y España. Para Zapatero el apoyo de estos cuatro grandes estados es suficiente para darle una pátina de credibilidad al asunto.

Por primera vez se produce un cambio drástico con respecto a la primavera pasada. Ahora Alemania se muestra partidaria de la armonización de la política económica en la eurozona. Este Pacto que propone Merkel incluso habla de armonizar las políticas fiscales y laborales, rompiendo de un plumazo todas las cuestiones tabú. Desde ahora, y mediando este pacto que Zapatero ya suscribe, se desvinculará el incremento salarial de la inflación, y se prohibirá constitucionalmente incurrir en déficit (esto me recuerda la devaluación interna de la que habla Krugman). Tras este cambio se encuentra el Fondo de Estabilidad, sobre el que Barroso y otros han pedido garantías adicionales (o que los países débiles puedan recomprar bonos en el mercado secundario), además de su ampliación a 750.000 millones de euros.

Por cierto, esto se aprobará en el Consejo trimestral de finales de marzo, con lo que tenemos casi dos meses para ver cómo se mueven los mercados. Dice la prensa que España debe convencer a los mercados. Algunos sugieren que se trata de una maniobra alemana para no quedar expuesta a los ataques especulativos contra España, y el efecto rebote de la deuda española sobre la banca alemana, pero creo que esto va mucho más allá. ¿Qué les parece que Alemania se haya tomado en serio lo de reclutar mano de obra española cualificada? España presenta un índice de paro juvenil superior al 40%, y la Unión Europea precisa de mayor movilidad laboral, como eje esencial para la consecución del mercado interior. Toda esta alentadora armonía y convergencia que vemos en materia económica se desdibuja en el ámbito energético, el segundo gran caballo de batalla. Las divergencias en materia energética son tan enormes como preocupantes. Será mi próxima reflexión. Pero vayamos por partes, y recibamos a Merkel y su equipo. A las 14.30 estaremos en la rueda de prensa conjunta.

martes, 1 de febrero de 2011

Un nuevo Consejo de invierno con el euro a velocidad de crucero

Por cierto, ayer tuve una pequeña discusión en twitter. Soy fan de Barroso, como saben. Me decía un asesor de la Comisión que es el que más se ha movido para lograr un posicionamiento común de la UE ante los sucesos de Egipto y Túnez. Yo le pedía pruebas. Creo que Barroso es el líder más comprometido con la Europa política, y siempre lo he dicho, pero le falta capacidad de imponerse. Afirmo que la Comisión Barroso II tiene un perfil más alto y ambicioso del que imaginábamos, pero le ha tocado lidiar con épocas extrañas. En fin. La vida sigue y todavía podemos encontrar motivos para la poesía. Me encanta febrero. Siempre me ha inspirado. Es cortito, vitalizante. El corazón del invierno. Este viernes día 4 llega el nuevo Consejo de invierno en Bruselas. La agenda de los 27 preveía Energía e I+D. Pero también hablarán de la eurozona, punto añadido a última hora. Se abordará el posible aumento del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), a instancias de Barroso, que es muy persistente, como sabemos. Llevamos más de un año hablando de turbulencias, de segundas oportunidades, aterrizajes de emergencia, bla, bla, bla. Parecía que en los últimos trimestres cada reunión del Consejo en Bruselas era el relato de una tragedia griega. Como no podía ser menos, los cronistas adictos a los pasillos (a los que la moda wikileaks les ha pisoteado el terreno) siguen buscando rifirrafes y magnificando discordias en sus columnas y comentarios. Cuenta un insider que el martes pasado cenaron privada y tensamente Merkel y Barroso en un palacio barroco berlinés (adjunto foto del paraje). El cronista que entra en los detalles se recrea en el supuesto desacuerdo sobre aumentar el fondo de estabilidad, y acaba introduciendo a Van Rompuy como solución. No podría discrepar más. De hecho, parece que Barroso fue tan persuasivo que Berlín está reconsiderando incrementar los famosos 440 billones de euros del FEEF.

Ahora que estamos a punto de poner el piloto automático al mando de la moneda única, es hasta anacrónico incidir en las peleas internas entre líderes europeos, aunque entiendo que esto venda mucho entre los lectores de habla inglesa (por cierto, no se pierdan este artículo y el comentario de un lector que sitúa la mano de la CIA tras la adhesión del Reino Unido a la UE). Cierto es que el Reino Unido es el eterno rebelde sin causa, pero también lo es que no es el único que practica la táctica de “la silla vacía” para boicotear las negociaciones en los Consejos, mientras debate sobre una posible ley que condicione a referéndum los futuros avances en la integración europea. Sin duda, un escenario que aleja a los británicos de la moneda única, aunque todo es posible, porque me cuentan que Cameron se mostró muy defensor del euro en Davos el pasado fin de semana, además de que se le intuye más europeísta en los últimos tiempos. ¿Qué me dicen del comunicado común de Alemania, Francia y Reino Unido sobre la situación en Egipto que se publicó este domingo? El asunto de las reacciones cruzadas en Europa ante los conflictos egipto y tunecino merece un post especial algún día...

Quería hablar de Bruselas. Este viernes se volverá a debatir en el Consejo sobre el futuro del euro, y por ello reincido hoy en tratar de arrojar luz para todas aquellas personas que suelen preguntarme qué ventajas ha tenido para nosotros entrar en el euro, o, si tiene algún sentido mantener la moneda única europea. No me cansa el asunto, e insistiré todo lo que sea necesario en los conceptos elementales. Lamento haberme extendido demasiado en esta introducción porque la idea que quiero transmitir es sencilla, incluso sin necesidad de caer en “mis naturales prejuicios federalistas”, a pesar de que el euro sea el ejemplo más práctico de lo que es un instrumento federal concebido para solventar problemas que los Estados son incapaces de acometer por sí mismos.

Empezaremos recordando que la creación del euro ha sido el paso más trascendental en la unidad de Europa. Seguiremos por mencionar las crisis de los setenta, aquella en que los países europeos descubrieron que la inestabilidad de sus monedas era un obstáculo que penalizaba su desarrollo económico interior. Pasaremos de puntillas por la serpiente monetaria, en los ochenta, que permitió converger los tipos cambiarios de los Estados miembros. En aquella situación, los Estados peor posicionados no conseguían colocar su deuda en los mercados financieros.

Por ello, en los noventa se animaron a delegar la política monetaria a una institución independiente, como es el Banco Central Europeo. La simple pertenencia al euro tuvo un doble efecto positivo: redujo los tipos de interés y, por ello, todos los países accedieron a créditos más baratos; y facilitó la colocación de las deudas soberanas en los mercados, confiando en la buena salud del euro, que absorbía economías sanas. No obstante, el euro eliminaba la capacidad de devaluación, instrumento usado tradicionalmente por los gobiernos para tratar de recuperar la competitividad, incrementando las exportaciones. Sin embargo, algunos olvidan que la devaluación no es tan ventajosa, porque también reduce el valor de la deuda con acreedores exteriores si está denominada en moneda local, pero la incrementa si está en moneda exterior. Esto puede provocar que el rating crediticio internacional de un país se hunda.

Justamente este argumento es el que hace que hoy resulte tan costoso salir del euro. El Estado que lo haga se verá duramente penalizado.

Durante los primeros ocho años en circulación del euro todo iba muy bien, hasta que los mercados empezaron a desconfiar. Aunque no únicos, los dos casos más sonados han sido el griego y el irlandés. Grecia entró en colapso, pues su consumo interior creció a un ritmo superior a su producción, generando un endeudamiento que, para colmo, se había ocultado mediante la manipulación de las cifras oficiales. En Irlanda, la burbuja inmobiliaria generó también un exceso de endeudamiento y un superávit de viviendas de más del 20%. También Italia, Portugal, España y Bélgica se encontraron con índices de endeudamiento inusitados y un fuerte problema en cuanto a sus deudas soberanas.

Como sabemos, desde mayo de 2010 existe un mecanismo oficial que trasluce la influencia política sobre la economía. Me refiero al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Desde entonces hasta la famosa inyección china de fechas recientes, ha llovido mucho. Se sospecha de la existencia de un acuerdo intraeuropeo que dejaría fuera de juego a las agencias de rating, que en estos momentos viven horas bajas. Me explico. Por ahora, este mecanismo compra papel de deuda en el secundario a precios muy reducidos, por lo que esos países que he mencionado pueden reducir sus deudas soberanas. Cabe decir que la mayoría de los titulares de esas deudas son bancos o aseguradoras europeas, algunas de carácter semipúblico, por lo que en realidad algunos interpretan que los propios Estados miembros presionan sobre estas entidades para que no especulen exigiendo mayor interés en los bonos, aunque a cambio obtienen la garantía tácita de que esos bonos no se deteriorarán.

¿Qué tiene el euro que ver con todo esto?
Tenemos una eurozona con 16 Estados miembros, cuyos gobiernos tienen que lograr préstamos en el mercado internacional para poder pagar sus deudas. La eurozona propicia que los países se respalden mutuamente, pero el Tratado evita los rescates. Por ello tendría que modificarse el Tratado de Lisboa para incrementar la capacidad del FEEF, y esto explica que Alemania haya expresado su deseo de modificar el Tratado, precisamente, para evitar que la quiebra en un Estado miembro tenga un coste compartido por todos. Es decir, el euro, en primer lugar, significa compartir costes, y en segundo lugar, obliga a los Estados a recuperar sus economías sin recurrir a la devaluación, lo que obliga a aumentar la demanda y la productividad, contrayendo el gasto público, reduciendo salarios, y todas esas medidas duras y desagradables con gran coste político.

La unión monetaria nos empuja hacia un gobierno económico supranacional. Los líderes nacionales ya no pueden actuar libremente, sino que ha de existir coherencia. Ya no sirve la coordinación abierta a la que nos acostumbró el sistema de la ya obsoleta Agenda 2000. La perspectiva de un gobierno económico europeo despierta temores, incluso entre aparentes federalistas como Angela Merkel. Seamos claros, Merkel no se acaba de fiar y por ello prefiere acogerse a los mecanismos menos políticos, como el Fondo Monetario Europeo, donde todos los Estados miembros tendrían que poner la carne en el asador, asumiendo riesgos, sobre todo porque Alemania hasta ahora ha desempeñado el papel de salvador.

¿Gobierno económico o Eurobonos?
La troika que forman la UE, el BCE y el FMI diseñó el mecanismo de apoyo que ha facilitado la colocación de las deudas soberanas en el mercado. Así, el mercado absorbió con pasmosa rapidez y facilidad la primera emisión de deuda del FEEF (5 millones de euros en bonos a 5 años) a un moderado interés del 2,5%.

En virtud de este mecanismo lo que se visibiliza es que los Estados miembros con superávit están financiando la credibilidad crediticia de toda la eurozona. Como es de biennacidos ser agradecidos, vamos a poner cara a esos generosos países: Alemania, Francia, Luxemburgo, Finlandia, Holanda y Austria, aunque no sería necesario porque la concepción de la eurozona se sustenta sobre un confederalismo que, en este caso, impone sobre los Estados miembros que se benefician del FEEF una fuerte disciplina fiscal y el cumplimiento -por fin- de las restricciones que imponía el ya caduco Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

De modo que la gobernanza económica que se presuponía implícita a la creación de la unión monetaria, se ha concretado por la vía expeditiva.

Por ejemplo, se acaba de introducir ese invento de Van Rompuy y su task force, el “Semestre europeo”, práctica consistente en que los gobiernos nacionales presenten en el primer semestre de cada año, el presupuesto del Estado y las políticas estructurales anuales. La UE detectará posibles desequilibros y el Consejo Europeo determinará cada mes de marzo los principales retos económicos que afronta la UE, y proporcionará orientaciones estratégicas a los Estados miembros, a partir de las cuales los gobiernos presentarán sus estrategias presupuestarias a medio plazo, para la estabilidad y convergencia. Cada mes de julio, basándose en los programas presentados en abril, el Consejo Europeo y el Consejo presentarán sus indicaciones a los Estados miembros.

De consolidarse este método, se superará el viejo Pacto de Estabilidad y Crecimiento, que todo el mundo se saltó a la torera, y presumiblemente se obtendrá un doble beneficio: aumentará la credibilidad (cuanto menos económica) de los Estados, y se consolidará la recuperación tras 2013, cuando expira el mecanismo del Fondo de Estabilidad, que lleva de cabeza a Barroso.

Este tipo de movimientos que hacen referencia a una homogeneización de los estándares macroeconómicos y fiscales en la eurozona, en cierta medida, son evocadores de la Europa federal, aunque de un modo inmediato parece que podrían tener su traducción en la emisión de eurobonos.

El escenario de la federalización es el más alentador. De hecho, los eurobonos serían emitidos por una agencia de deuda europea a instancias de distintos Estados miembros. Estos bonos estarían garantizados por la UE en su conjunto. Bien es cierto que Alemania se opone, ya que es partidaria de evitar una unión en la que los fuertes ayuden a los débiles de forma sistemática. Sin embargo, pensemos en Estados Unidos, una gran federación con muchas asimetrías que es sostenible porque funciona sobre ese precepto, es decir el de las transferencias entre estados de la unión. Una de las opciones que apuntó Alemania, en cambio, fue la creación del Fondo Monetario Europeo, mediante el que los gobiernos que no pueden conseguir dinero en los mercados privados podrían conseguirlos de otros estados europeos, bajo estrictas condiciones. En todos los escenarios, la realidad de la devaluación interna (austeridad) para los países afectados por la crisis económica parece inevitable, aunque podría verse mitigada si se institucionalizara un gobierno económico en la UE. De momento, sabemos que China ha apuntalado a algunos Estados miembros, adquiriendo deuda soberana (seis billones de euros de bonos españoles), lo que nos dice que China no está en absoluto interesada en que el euro desaparezca, que tiene a un gran socio comercial en una Unión Europea, cuanto más fuerte y estable mejor. No hagamos segundas lecturas de momento. Los gobiernos tendrán que imponer las restricciones necesarias, pero la supervivencia del euro parece asegurada. Así lo dicen los mercados, y en cuanto a las agencias de rating, bien podrían ir echando el cierre. Ahora falta ver si Barroso se sale con la suya. Depende de qué tendencia se vaya imponiendo en el Consejo de este viernes. En marzo se espera reunión decisiva del Eurogrupo. Disfrutemos de la calma mientras dure.


Imagen: Scholss Meseberg, donde cenaron Merkel y Barroso el martes pasado.