domingo, 9 de octubre de 2011

El Eurobono como institución política

Transcurren las semanas e invariablemente nos desayunamos con la noticia de un nuevo encuentro entre Merkel y Sarkozy para salvar a la eurozona, trampeando así sucesivas decisiones de gran calado. La población ya está inmunizada mentalmente a la debacle. Ya hemos dicho hasta la saciedad que la crisis de la eurozona era previsible “hasta para sus creadores”, porque nadie dijo nunca que esta fuera una zona monetaria óptima, aunque tampoco lo son los Estados Unidos, donde también hay una gran disparidad económica entre los estados de la federación. Dirán que allí hay movilidad. Muy cierto, e incluso cierta competencia fiscal. Se obvia que las finanzas estadounidenses son viables por el sistema de garantías que ofrece el gobierno federal, pero no quería complicarme en hacer paralelismos con el otro lado del Atlántico.


Quería incidir sobre un detalle. Se habla del nulo papel político del BCE, pero olvidamos que el BCE respalda institucional y monetariamente a los bancos centrales nacionales, cuyos fondos de garantía actúan como seguros de los depositantes de los bancos, que afrontan la paradoja de que nadie quiere refinanciarlos. Lo mismo que les está ocurriendo a los Estados con su deuda. El temor es el mismo en todos los casos, la falta de liquidez. La liquidez sólo la puede dar en estos momentos el BCE, pero para ello no debe caer en la ligereza y la alegría, eliminando de un plumazo los incentivos para tomar las medidas que eviten una nueva crisis. Sería como inyectar insulina a un diabético con un incontenible ataque de gula confitera.

Las especulaciones con los famosos Eurobonos, que aún no se han articulado, no han impedido que el BCE lleve dos meses comprando bonos españoles e italianos, aproximadamente cuando se anunció que el sector privado participaría en la absorción de deuda griega, allá por julio. Voy más allá. La semana pasada el BCE anunció la compra de cédulas hipotecarias, lo que afectará directamente a la afectadísima banca española.

Sin embargo, tanto los Tratados como el propio presidente saliente, Trichet, confirman que no es la función del Banco Central Europea refinanciar a los Estados miembros de la eurozona. Muy al contrario, se esperaría que los mecanismos como el famoso fondo de estabilidad de mayo de 2010 (los 440.000 millones de euros del FEEF, de los que un tercio ya están en Grecia, Portugal e Irlanda) fueran suficiente para refinanciar a los Estados con cuentas ahogadas, que son casi todos, en mayor o menor grado.

Sabemos que es aquí donde mecanismos como el FEEF pueden adquirir un papel fundamental proveyendo a bancos y Estados la refinanciación que el BCE no quiere o no puede facilitar, temeroso como está de que le dejen al final con la papeleta de absorber las pérdidas, y el riesgo implícito. Ya se encargó el gobierno alemán de diseñar un BCE que estuviera salvaguardado de tentaciones políticas.

España e Italia necesitan refinanciar su deuda actualmente, y probablemente emitirán nueva deuda. Se habla de que de aquí a 2013 sólo estos dos Estados consumirían el total de ese FEEF, sin que se produjera intervención del BCE. Todo esto hace que las deudas española e italiana coticen a la baja, algo que indirectamente afecta a los bancos alemanes, por lo que vemos que se suma a las deudas soberanas el problema de las garantías sobre los bancos.

Salta a la vista que el FEEF es insuficiente, que ya se queda corto y que ¡paradojas! También podría entrar en un escenario de apalancamiento, es decir apalancarlo para evitar un efecto bola de nieve. Esa reclamación teórica y práctica nos lleva de nuevo al Eurobono, que no es más que el símbolo de la mutualización de riesgos. Yo vengo diciendo que el Eurobono ya existe de facto, aunque no con esa denominación, salvo que la ausencia de unión fiscal limita su eficacia. Claro está, para mí, que la viabilidad del euro no puede estar condicionada a actuaciones del Fondo Monetario Internacional. Por lo demás, me consta que el nuevo presidente, Draghi, quiere dar y podrá dar carta de naturaleza a esa figura del Eurobono, convirtiendo al BCE en la verdadera institución política de la UE.