lunes, 10 de enero de 2011

Propósito para 2011: viajar a Tallin con el EURO en la cartera

Este 2011 que comenzaba tan armónico y prometedor se ha vuelto de la noche al día un infierno de incertidumbre, y no sólo en la eurozona. Ay, qué semana de regreso al cole nos tenía preparada el inescrutable destino... Imposible sustraerse a los mensajes derrotistas, a las amenazas particulares y a los desmentidos oficiales. Siempre hay algo en la forma de transmitir la información que nos imanta los pies al suelo. Ya cansa lo del fantasma de la "argentinización", aburren los que barruntan una huida de patrimonios personales, incordian los cenizos de siempre con sus mensajes contra el euro. Miren, miren por ejemplo cómo están Japón y Estados Unidos. Pero no. Aquí erre que erre con la eurozona. Baste pasar un par de minutos por twitter o sumergirse en los teletipos para darse cuenta de que el mundo especulativo hace de las suyas, no sólo en Portugal, España o Italia. La semana pasada hubo una suerte de debacle del euro y el BCE ya está emitiendo de facto eurobonos y comprando bonos estatales. Lean la prensa económica, a pesar de que no hay mucho que analizar a priori, porque suena a más de lo mismo. Lo peor: si creíamos que nadie en su sano juicio se encarnizaría contra su propia moneda, errábamos. Algunos lo están haciendo.

Porque hay dos factores, la estabilidad monetaria y la competitividad de la economía. Si el crecimiento es sostenido y sostenible se evita la quiebra soberana y por tanto se consolida la estabilidad monetaria. España no está creciendo aún, pero el euro sobrevivirá, de eso no tengo duda. Lo increíble es que, entretanto, los que especulan con la deuda pública y las divisas se empeñan en complicar más la, ya de por sí, conflictiva vida de esta moneda, el euro, a la que en plena niñez (10 años) se le exigen comportamientos de adulto. Tiempo al tiempo. Paciencia, por el amor de Dios. Tanto se habla de la relación entre el riesgo bancario y el futuro del euro. En estos casos es útil referirse a otras uniones monetarias previas para analizar su evolución. El ejemplo más obvio es el estadounidense, que tardó más de un siglo en consolidar una zona monetaria óptima, e incluso viable, atavesando previamente distintas crisis bancarias en los estados de la federación, intentos de secesiones monetarias, etc. La inestabilidad observada se relacionaba con los costes de los ajustes regionales en las distintas crisis agrícolas o financieras. Primero se instauró el “yellowback”, que funcionó entre 1861 y 1879 en la costa Pacífica, pero finalmente se optó por el federalismo presupuestario sobre las transferencias interregionales, bajo el auspicio de la FED.

En la eurozona la crisis se relaciona con el déficit presupuestario de los Estados miembros, con las burbujas inmobiliarias, las balanzas de pagos, la inconsistencia bancaria y los cruces de riesgo entre Estados. Dentro de la eurozona, la economía alemana ha sido la que ha permitido que el BCE garantice la liquidez a bancos griegos, españoles, portugueses e irlandeses. La normalización del mercado interbancario a finales de 2009 fue posible gracias a algunos Estados miembros, lo que ha forzado a la exigencia del BCE de que el plan de rescate irlandés incorpore la recapitalización de 10 millardos de euros. Ha funcionado en Grecia, Irlanda, y esta semana seguramente en Portugal, el famoso Fondo Europe de Estabilidad Financiera (FEEF) creado en mayo pasado. Se debaten ya en firme los eurobonos y...


Tarde o temprano llegará el gobierno económico con la unidad fiscal. Una vez más, paciencia. Por ello, para endulzar la espera, me planteo conocer el Báltico, aprovechando que Tallin (junto con la finlandesa Turku) ha sido declarada capital cultural europea en 2011. La capital estona tiene una larga tradición teatral, museística, literaria y goza de un estupendo Teatro Nacional de la Ópera.