miércoles, 26 de enero de 2011

La UE expedientará a Hungría por un asincronismo espacio-tiempo


Es un debate trasnochado. Debería serlo, y quise evitar hablar de esto, porque me parece impropio de Europa. Espacio: Unión Europea. Y totalmente extemporáneo en nuestra excesiva era. Tiempo: la Red y la información a mansalva. Desde el uno de enero, en Hungría, está en vigor una ley de medios que atenta contra la libertad de expresión. Supongo que habrán oído hablar de esto porque llevamos más de un mes peleando. Como lo oyen. Hungría no es sólo Estado miembro de la Unión, sino que además ostenta la Presidencia semestral de la UE. La noticia se comentó aquí y en twitter antes de Navidad y fueron muchas las movilizaciones y protestas, hasta el extremo de que llegó a ponerse en duda la propia Presidencia del Consejo. Por ahora, el gobierno de Orban ha hecho caso omiso a las advertencias de Bruselas, alegando que le ley afecta a cuestiones técnicas y no vulnera la libertad de expresar opiniones. Sin embargo, la comisaria Kroes ha decidido tomar medidas contundentes. El pasado viernes envió una carta personal al gobierno húngaro en la que exige una rectificación de la ley en un plazo de quince días, al confirmarse que dicha ley es contraria a la legislación comunitaria básica. Kroes, por fin, ha amenazado formalmente con sancionar a Hungría si no se retira, o modifica, la ley.

Orban fue elegido el pasado 25 de abril de 2010 para sanear el estado centroeuropeo en la situación financiera y económica más preocupante, y no ha tardado en impulsar esta normativa, acompañada de multas hasta los 730.000 euros para prensa, medios digitales, radio y televisiones en el caso de que alguna de sus noticias "afecte al interés público, el orden público y la moral". Abundaremos en más detalles, pero los tres aspectos de la ley de medios de Orban que más preocupan a la Comisión europea son:

1. La prescripción de que "todos" los medios audiovisuales ofrezcan una cobertura "equilibrada" de la información.

2. La imposición de multas y la restricción de contenidos informativos procedentes de otros Estados miembros.

3. La obligación, a todos los medios e informadores independienetes, incluso blogueros, de registrarse oficialmente.

Obviamente, este tercer punto atenta directamente contra la libertad de establecimiento, y es una traba a la libre provisión de servicios. Para la Comisión, la Carta de Derechos Fundamentales prima sobre las leyes nacionales, garantizando la libertad de expresión, por lo que se entiende que el concepto de información equilibrada (que recoge la ley húngara) es una excusa para condicionar al informador. En cuanto a la restricción de contenidos procedentes de otros países, sólo podría hacerse para salvaguardar la protección de los menores, o en casos de incitación al odio o la violencia, y no de una forma tan amplia como pretende Orban. Es además una ley que invita a eso que en el argot se llama "matar al mensajero", ya que obliga a los periodistas a revelar sus fuentes a la Autoridad, creada al efecto, sobre asuntos de "seguridad nacional" (otro concepto bastante subjetivo); la ley no pierde detalle y sigue, por ejemplo especificando que se multará a los medios que incurran en injurias que tengan como objetivo a mayorías, minorías, naciones o la Iglesia.

Cabe insistir en que esta ley lleva implícita sanciones, lo que da una capacidad de arbitrio importantísima y desmesurada a los poderes políticos de turno sobre los medios de información. ¿Alguien es capaz de determinar cuándo una informacióne es equilibrada? ¿Tanto se teme a que cualquier ciudadano pueda expresar su opinión libremente en la Red sin tener que someterse a un registro oficial? Como no podía ser menos, esta ley implica la creación de una entidad gubernamental, la Autoridad Nacional de Medios de Comunicación (nueve años de mandato), que velará por ese control informativo.

Bruselas no puede tolerar semejante atentado a la libertad. Los eurodiputados que vemos en la imagen hablan por sí mismos. Para que luego el simpático euroescéptico de Bruno Waterfield vaya comparando a las instituciones europeas con monarcas... y haga bromitas con los carruajes dorados en Estrasburgo (conste que me he reído con su crónica, y conste que soy favorable a la eliminación de la absurda doble sede parlamentaria). Pero el Parlamento europeo no necesita ostentación para justificar su existencia. Son muchas sus luchas, y hoy ponemos el foco en esta ley de medios de Hungría, llena de imprecisiones e insultos a la inteligencia, una ley bozal a la vieja usanza, impuesta por Orban, quien llega al poder con estilo autoritario.

No en vano, organizaciones como el International Press Institute (IPI), con su filial, South Europe Media Organisation (SEEMO), Freedom House, la Federación Europea de Periodistas (FEP) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también han criticado esta ley de medios. Hungría es Estado miembro desde 2004. Parece que estos seis años de pertenencia a la Unión Europea no están teniendo una traducción en la práctica política estatal. Es una mancha demasiado llamativa como para dejarla pasar. Espero que Kroes se salga con la suya y durante el mes de febrero podamos dar fe aquí de una buena noticia para la libertad de los húngaros.