miércoles, 12 de enero de 2011

Europa, ¿valor o precio?

No sé si están con la tesis machadiana de lo necio que es aquél que confunde el valor con el precio, pero aquella aparente inofensiva reflexión cobra vigencia con el paso del tiempo. Los hay quien actúan como si lo que no tuviera precio perdiera valor, y no hablo de liberales precisamente, baste remitirse a la Ley Sinde, un simple reflejo del miedo a la Red en aquellos que manejan el poder. Sinde pretendía defender los derechos de los "trabajadores de la cultura" en un mundo donde todo se copia y reproduce de forma inmediata. No creo que el problema esté en el consumidor que, por cierto, realiza montones de actos desinteresados en la red, a menudo creando, traduciendo, adaptando y compartiendo. Admito que soy notablemente profana en materia internáutica más allá de bloggertwitter, pero intuyo un mundo muy vibrante donde la gente comparte cosas y creaciones. Me pregunto en qué lugar queda la visibilidad y resonancia que la red da a sus creaciones. Hoy el artista tiene marketing gratis en la red, difusión, ¿no es un sueño? Además. No dejaremos de ir a conciertos, al cine o a una sala de arte por el hecho de tenerlo a golpe de clic. La industria norteamericana tiene datos que avalan las pérdidas que les causan los piratas españoles. Comprendo. Habrá que establecer bien el límite de lo delictivo. Que se esfuercen un poco. Lo fácil es la represión. Lo fácil es tratar de mantener el monopolio. Ese concepto les arroba a los políticos de todo color.

Tal vez un poeta contemporáneo debería destacar el abismo que existe entre el poder y la honestidad. Hoy en día el verdadero valor es atreverse a opinar sin mordaza, lo hacen tan pocos que se diluyen en el magma de la confusión. La mayoría son absorbidos por intereses políticos. Por cierto, los partidos políticos en España se autoblindan con una ley que los exime de responsabilidades penales ante sus negligencias. Qué bonito es quejarse de la burbuja de Bruselas cuando aquí cada uno resguarda su chiringuito político con triquiñuelas legales. Yo hace años ya que renuncié a la esperanza de cualquier rebelión ciudadana de verdad. Supongo que mi forma de rebelión es centrarme en la política europea, más alejada del cortoplacismo y los intereses de partido inmediatos.

En las instituciones europeas se hace el esfuerzo de valorar las cosas en global. En España no hay honestidad en el debate político, y como estamos en precampaña electoral por las municipales de mayo, nadie en el mundo del gobierno y la oposición dice -no ya la verdad- ni siquiera lo que piensa. Casualmente trasciende estos día que dos ex presidentes, González y Aznar para más señas, entran a formar parte de dos empresas privadas estratégicamente cruciales para el futuro energético de España (Gas Natural y Endesa). La derivada moral me la reservo, las consecuencias serán múltiples, sin obviar la evidente intromisión de la esfera pública en el ámbito de la empresa privada. Preocupa la información privilegiada y preocupa la poca transparencia. A mí sí. Me preocupa que se tomen decisiones en la empresa privada condicionadas por intereses gubernamentales, o viceversa. Me preocupa porque atenta contra la libertad esencial, es la versión menos transparente y más sesgada del intervencionismo.

Por cierto, quedan tres días para que finalice el estado de alarma. Alarmados estamos ¿desde cuándo? Recuerdo que regresaba de San Sebastián, con el puente en ciernes, horas antes de que AENA decidiera cerrar el espacio aéreo. No sé si a estas alturas recuerdan ese detalle -no desdeñable- de que el espacio aéreo lo cerró AENA (empresa estatal) y no los controladores. Hemos visto en las últimas semanas como la susodicha empresa se puso manos a la obra para captar controladores de otros países de la UE, al parecer no están interesados en renunciar a condiciones laborales mejores que las existentes aquí. Digo bien. Y yo que creía que los privilegiados eran los de aquí. Que alguien se aclare. Precisamente de movilidad laboral habla hoy la Comisión, que difunde el Informe de Crecimiento Anual para 2011, donde se habla de muchas medidas razonables, entre ellas la reestructuración a escala europea de la economía, lo que implica algunas cuestiones de calado, como movilizar el mercado laboral. Que es necesario no lo dudo, que esté en el ánimo de los gobernantes no es tan evidente. No sé, pero sigo con la duda sobre muchas cosas. Pues todo así. Desconfíen de aquello en lo que quieran hacerles creer porque nada es lo que parece, y desde luego valor y precio no es lo mismo. ¿Se acuerdan del Fondo de Estabilidad Financiera suscrito en mayo? Ahora ya alcanza los 440 billones de euros. Ese es el precio actual por preservar el euro, ergo el proyecto europeo, nuestra Unión Europea, que es real, tangible, definida. Para mí el proyecto europeo no tiene precio porque su valor es inmenso. Hoy más que nunca. Es extraño que para cotizar al alza políticamente haya que cotizar al alza también en el mercado bursátil, que paradójicamente se conoce también como mercado de "valores"...