lunes, 22 de marzo de 2010

La universalización de la sanidad es una buena noticia

Un gobernante no debe gobernar para la utopía, sino para propiciar las mejores condiciones para que sus ciudadanos puedan alcanzar la felicidad, el bienestar, o sus intereses particulares. Hoy debo felicitar a los ciudadanos estadounidenses, tras conseguir que sus congresistas aprueben un proyecto  para universalizar la sanidad pública en aquel país. Aplaudo la consecución de un nuevo derecho civil. Así lo he manifestado esta mañana, aunque algunas personas se han precipitado a colgarme ciertas etiquetas con ánimo de insultarme. Triste rigor intelectual el de aquellos para los que sólo existe el blanco y el negro, porque dejan de percibir la multiplicidad de colores, y me refiero a la ideología. ¿Por qué se empeñan algunos en ideologizarlo todo, en llevar la ideología hasta el extremo?

Desconfíen de la ideología, porque el que toma sus decisiones a partir de una creencia es un dogmático y acaba incurriendo en comportamientos totalitarios. Todos los totalitarismos conllevan el mismo peligro, los de derechas y los de izquierdas, y los tics totalitarios son delatores, queridos amigos. Insisto, felicito a los norteamericanos porque hoy se acercan a la universalización de un derecho fundamental.

Por norma, lo ideal no es que el intervencionismo estatal extienda sus tentáculos, pero los hechos son tozudos y la sanidad en el país más avanzado e influyente del mundo es hoy casi un lujo para millonarios...

Mueren 45.000 personas al año, dejadas de la mano, no de Dios, sino de las aseguradoras y hospitales. Es más que chocante que esto ocurra en Estados Unidos, país fundado sobre la unión de estados y ciudadanos libres, nacido al amparo de una constitución que reconocía la igualdad de derechos y que consagraba la doble lealtad (al estado y a la federación) y principios como la representatividad, la legitimidad, el reconocimiento mutuo o la búsqueda de la justicia.

Con una sobresaliente trayectoria democrática, no es asumible que en ese país todavía haya mujeres que se dejen la vida en un parto con complicaciones por no poder acceder a un hospital, o niños que no puedan sobrevivir por no tener dinero para pagar un órgano vital o un tratamiento. No es tolerable que se niegue el derecho al auxilio a un solo ciudadano.

En una ocasión comenté en este blog que muchos partidos en Europa (incluso algunos socialistas) se están planteando modelos de copago o corresponsabilidad, algo parecido al modelo de cheques que aplican en Suecia. Creo que es un modelo más justo y que no deja la salud únicamente en manos de empresas aseguradoras, que en ocasiones incurren en comportamientos abusivos, mientras los hospitales facturan millonadas por servicios cuyo coste real nadie puede determinar. Entre otros aspectos, la reforma prohibirá a las aseguradoras rechazar dar cobertura a personas que ya padezcan alguna enfermedad, y hará obligatorio para la mayoría de los residentes el contar con un seguro médico.

La presión lobbista es tan intensa que inevitablemente Obama ha hecho concesiones, con todo parece que de ahora en adelante más de 40 millones de norteamericanos podrán acceder a servicios médicos sufragados por el estado. No creo que sea el modelo definitivo, falta ver su aplicación y sobre todo cómo solventa el gobierno demócrata el proceso de ajustar costes, pero el texto aprobado hoy abre la vía a un modelo mixto, como el que disfrutamos en la mayoría de países europeos, modelo más justo y racional. Por lo demás, en Europa podemos asegurar que nadie va a dejar de ser auxiliado por no tener los bolsillos llenos. Desde hoy, al otro lado del Atlántico, se hace posible la creación de un sistema sanitario equitativo, y que por fin evite que algunas vidas se queden injustamente en la cuneta.