miércoles, 3 de febrero de 2010

Grecia en guardia

El euro cumple ocho años en circulación. Parece que fue ayer cuando, ilusionada aquella Nochevieja de 2001, acudía al cajero de la esquina para tocar y manosear mis primeros euros. Entonces éramos doce, ahora somos dieciséis. Sólo se nos pide una cosa a cambio: que nuestros gobiernos no superen el 3% de déficit público. Grecia ha cuadriplucado el déficit establecido para permanecer en el euro. Almunia, como flamante comisario de Economía, anuncia hoy que Bruselas hará las veces de guardián del gobierno griego. En dos años Grecia debe reducir su déficit público, que ha sido de 12,7% en el año 2009, hasta alcanzar el mítico 3 % que establecieron los criterios de convergencia para la unión monetaria.

La prioridad que la Comisión tiene en mente es tratar de influir sobre los mercados financieros, ya que el índice de riesgo de Grecia está por las nubes, lo que dificulta enormemente que este país pueda obtener crédito exterior. Los inversores huyen de la deuda griega, y eso podría desencadenar un peligroso efecto dominó sobre otros Estados miembros en situación deficitaria. Barroso ha sido el encargado de decir públicamente que el gobierno griego debe tomar las medidas indicadas por la Comisión para corregir la deficitaria situación de la hacienda pública en el país heleno.

Este contundente anuncio responde a la generalizada inquietud en la Eurozona y sus 16 miembros, ante los rumores de un posible rescate al estado griego, lo que a su vez podría arrastrar a situación deficitaria a otros países. Entretanto, el gobierno griego, liderado por el socialista Papandreou ya afronta una huelga de funcionarios en su país para el próximo 10 de febrero, ante el anuncio de los recortes en el gasto público, la congelación de los salarios de la administración, así como de las ineludibles reformas de las pensiones y de la política fiscal.

El plan presentado hoy por Almunia será, con toda probabilidad, aprobado por el Ecofin (Consejo de ministros de Economía de la UE) el próximo 16 de febrero. Después se seguirá de cerca a Grecia con controles en marzo, en mayo y después trimestralmente.

En boca del propio Almunia, por primera vez se contempla el recurso a las disposiciones del Tratado de Lisboa (artículo 121) para intervenir en las políticas económicas domésticas en relación con cuestiones presupuestarias (reformas estructurales incluidas) que puediran acabar perjudicando a otros miembros de la Unión Monetaria (UEM), por ello hoy mismo la Comisión amenaza con sanciones y los procedimientos previstos, en caso de incumplir con las directrices económicas de la UE. Almunia ha concluido su intervención de hoy, refiriéndose a la falsificación de datos fiscales presentados al Eurostat por parte de las autoridades griegas, y afirmando que la nueva Comisión pedirá al Consejo de la UE que los Estados miembros acepten dar poderes a Eurostat para auditar los datos presentados por los países y garantizar la veracidad estadística, aunque asegura que en el caso griego ya se ha aplicado un procedimiento sancionador.

Sin duda, se trata de un complicado escenario el del estreno de Almunia como cabeza visible del área económica, lo que añade valor al reto. No me cabe duda de que el comisario, junto con el resto de la Comisión, saben lo que se traen entre manos, y hasta la fecha no han dado motivos para dudar del optimismo manifestado por el español hoy en Bruselas, a pesar de que me ha parecido que con el rabillo del ojo atisbaba, con disimulada inquietud, las nubes negras que transitan próximas al Mare Nostrum.