miércoles, 10 de febrero de 2010

Barroso II, ¿el gobierno débil?

Por fin tenemos Ejecutivo comunitario, tras votación definitiva ayer en Estrasburgo. Iba siendo hora, pero la Comisión Barroso II se estrena con el gran galimatías de la Eurozona, el euro depreciándose y a punto de ser rescatada Grecia, el país multipartidista con gran tradición de gobiernos omnipresentes, es decir de esas administraciones que controlan y dominan por completo toda la legislatura y los poderes aledaños. No extraña que sus políticas de gasto público hayan sido y sean la gran lacra de la Unión Monetaria. Hoy sus funcionarios salen a la calle. Ahora el gobierno griego ha fichado a Stiglitz (¿recuerdan el del malestar de la globalización?), quien reclama a Bruselas la creación de una suerte de fondos de rescate para la Eurozona, similares a los fondos de cohesión concebidos para ayudar a los países que se adhieren a la Unión.

El FMI se ofrece a rescatar, los Estados miembros y las instituciones de Bruselas rechazan el ofrecimiento y el gobierno de Merkel se apresura a anunciar hoy el rescate en forma de crédito bilateral. Alemania rescatará el déficit griego. Siendo así parece que no duele tanto, aunque tal vez deberíamos preguntarle al contribuyente alemán. Los inversores se alegran, las bolsas saludan subiendo indicadores, y que dure.

Destaco la bilateralidad de la propuesta alemana porque es algo nuevo en la Unión Monetaria y porque no es más que una especie de cláusula de excepcionalidad estilo opt-out, aquella que permite a algunos países estar fuero del euro o no suscribir algunos anexos de los tratados. Esa bilateralidad implica que la maniobra exime de futuros rescates a otros países. ¿Qué dicen los tratados sobre los rescates financieros? Nada.

El BEI no tiene mandato ni autorización para intervenir en casos de déficit, jamás puede dar apoyo a un Estado miembro de forma individual. No hay que ser muy audaz para ver el precedente, ya lo dijimos, un acicate a la falta de disciplina, ahí estamos portugueses, irlandeses, italianos y españoles. ¿Y las medidas de austeridad? Veamos junto a este artículo el ilustrativo cuadro de los déficits de los gobiernos europeos.

Barroso y los suyos deberán demostrar que no son un gobierno débil, privilegiados por ese apoyo que les ha dado Estrasburgo, ergo el ciudadano. Mas de poco sirven los mejores artilugios institucionales cuando nada puede evitar el pánico financiero. Atención porque el BCE ha pedido a la Comisión que la próxima Directiva sobre transparencia financiera, permita a los bancos centrales guardar el secreto sobre los planes de rescate bancarios estatales que han proliferado, con mayor o menor éxito, en los últimos meses.

El objetivo es mantener la confianza de la audiencia bien arriba. ¿Política viable? Cada vez me arrepiento más de haber estado convencida de que la política era el arte de lo posible. La audiencia, como una servidora, puede estar confusa si ve recompensado al irresponsable despilfarrador con el premio del rescate. Por mucho que el comisario Almunia insista en que el apoyo a Grecia no será gratis, es probable que el contribuyente alemán no lo vea de igual modo, aunque también es cierto que la banca alemana está ahora mismo expuesta por el monto de créditos concedidos a empresas y particulares griegos.

Ante la evidencia de ese bucle, con apariencia de infinitud, Alemania interviene y plantea hoy una salida, todo sea por salvar al euro. Aseguran que el riesgo de la inacción sería mayor. También las fuentes comunitarias explican que tras el rescate griego el inversor se calmará y volverá a confiar, por ejemplo, en España. Fácil no está siendo el estreno de legislatura de la Comisión Barroso II, pero audaz sí parece. Se esperan resultados tras la lección de responsabilidad y valentía que nos está dando Joaquín Almunia. Espero que este mal trago, derivado de la mala gestión de la crisis, acabe demostrando que los Estados miembros de la Unión no podrán soportar demasiado tiempo un gobierno europeo débil.