jueves, 30 de diciembre de 2010

Una diplomacia europea que nace prematura

Aunque ante un cambio de año en el calendario tendamos a perderle el respeto a las incertidumbres del destino, el futuro no deja de ser incierto y nuestro planeta presenta varias fallas geológicas y geopolíticas en forma de amenaza, por usar la terminología de George Friedman en su libro-pronóstico para los próximos cien años. Fallas que amenazan al mundo, como la conflictividad en la cuenca occidental del Pacífico o los riesgos estratégicos en Eurasia, que tienen que ver con amenazas en las que Europa no tiene capacidad directa de influencia, sometida al predominio norteamericano por razones que aquí no detallaré (tal vez merezca la pena que echen un vistazo al divulgativo libro citado). Sea como fuere las fronteras se difuminan. Desde el ciberespacio al terrorismo, pasando por la seguridad energética, son nuevos factores que han restado vigencia a las limitaciones geográficas. La Unión Europea se replantea su papel en varios ámbitos, empezando por el diplomático y siguiendo por el comercial, buscando respeto como actor global.

Desde mi punto de vista, la política exterior europea debe consolidar tres ejes: el comercial, el político y el defensivo. Los dos primeros se interrelacionan, se vinculan con la presencia exterior del euro, la influencia en los organismos internacionales (OMC) o en cumbres como la del G-20, así como en la capacidad de la diplomacia, mientras que el tercero se vincula con la política de vecindad o la limitación de las fronteras exteriores de Europa, todavía hoy imprecisas y solapadas con Schengen, en un escenario de ampliaciones futuras lejos de estar definido. La defensa europea queda a grandes rasgos bajo el paraguas de la OTAN, que es valedora de la seguridad de sus 28 países miembros, insistiendo en que la nueva doctrina OTAN prevé potenciar relaciones con organizaciones y países con los que compartir la defensa, a partir de la reconfirmación del Tratado de Washington (como dijimos aquí) y el desarrollo de un sistema común de defensa antimisiles, dentro de un marco general de flexibilidad estratégica.

Fuera del ámbito militar, y en el polo netamente diplomático, la noticia es que este 1 de enero empieza a estar plenamente operativa la estructura del Servicio Europeo de Acción Exterior, que se ha venido configurando en un largo proceso tras la ratificación del Tratado de  Lisboa.

Aunque la consolidación de una voz única europea haya sido uno de los fracasos recalcitrantes del proceso de integración, que parecía subsanarse con este nuevo servicio diplomático, ha de admitirse que el SEAE nace maniatado, además de aquejado de insuficiencia presupuestaria y con una marcada afonía. Lo primero por la vaguedad de sus competencias, lo segundo por la falta de acuerdo presupuestario en la Unión, y lo tercero por la escasa autonomía de su cabeza visible (y voz), Lady Ashton.

El escenario multipolar de nuestro tiempo plantea oportunidades y retos novedosos, como el cambio climático, la seguridad energética, el terrorismo internacional, la proliferación nuclear. También se plantea como oportunidad la reforma del modelo económico y financiero global y sus consecuencias en nuestro sistema socioeconómico. El desafío aumenta si consideramos que no sólo el escenario está cambiando, sino también los actores, como lo son los estados emergentes e importancia estratégica de nuevas áreas geográficas. En este contexto, y como sabemos, el Tratado de Lisboa ofrece nuevos instrumentos y oportunidades para las Relaciones Exteriores de la Unión Europea, gracias en parte a la creación de este servicio diplomático europeo.

Hoy haré un breve relato de lo que es el SEAE que ahora inicia su andadura. En otro post abundaré en el concepto de la diplomacia cultural en Europa, que se perfila como una nueva estrategia en las relaciones exteriores, cuando presenciamos cambios sintomáticos y reveladores en la esfera de la diplomacia, de la mano de las nuevas formas de gestionar la información (véase Wikileaks o similares). En cuanto al planteamiento institucional, el SEAE representa a la Unión Europea en el exterior, pero es sobre todo el responsable tanto de formular como de ejecutar la política exterior común. Se constituye con personal de la Comisión, el Consejo y los Estados miembros, tras un proceso negociador donde el Parlamento Europeo ha sido codecisor en la aprobación del presupuesto y de la regulación del funcionamiento y del personal.

Históricamente, la necesidad de coordinar las acciones de los Estados miembros en materia de defensa y política exterior se concreta por primera vez en 1970 en el documento de “Cooperación Política Europea”, aunque adquiere fuerza normativa en 1992, con la entrada en vigor del Tratado de Maastricht, que establece la Política Exterior y de Seguridad Común, la cual adquiere grado de plataforma intergubernamental para la toma de decisiones comunes sobre el criterio de la unanimidad. Precisamente el criterio dominante de la unanimidad, junto con la falta de voluntad política, se ha traducido en una ausencia práctica de política exterior común, que se visibilizó de forma especial en la crisis de la guerra de Irak en 2003, a pesar de los esfuerzos de Javier Solana como Alto Representante por fraguar una política exterior fuerte y creíble.

Para reformar la política exterior común se estableció un Grupo de trabajo sobre Acción Exterior, que llegó a definir dos posibles alternativas: la primera contemplaba un servicio diplomático de funcionarios de la UE asesorado por personal de los Estados membros y; la segunda sería mantener dos administraciones separadas y una oficina para verificar la coordinación. Finalmente se optó por unos servicios exteriores unificados, para evitar duplicidad de costes, lo que se concreta con el nombramiento de un Alto Representante para Asuntos Exteriores y de Seguridad (a su vez Vicepresidente de la Comisión), junto con la creación del SEAE, cuyo servicio diplomático cooperaría con las diplomacias nacionales.

En octubre de 2009, el Parlamento europeo adoptó una resolución, que añadía que el SEAE debía someterse a las decisiones del Consejo en los asuntos tradicionales de la política exterior común, seguridad y defensa, así como a la Comisión en el asunto de las relaciones exteriores. También se exigía que el personal tuviera el mismo status permanente y los mismos derechos e obligaciones independientemente de su origen, ostentando una independencia objetiva en el contexto de las instrucciones derivadas de los tratados. Asimismo, el SEAE establecería la estructura organizativa del servicio y proporcionaría un plan de puesta en marcha a aprobar dentro del presupuesto administrativo de la Comisión en el procedimiento presupuestario anual. También se solicitaba que la dirección del SEAE fuera a cargo de un Director General responsable ante el Alto Representante y que se dividiera en varias direcciones especializadas en áreas estratégicas, en seguridad y defensa, gestión de crisis civiles y asuntos multilaterales y horizontales, como derechos humanos y asuntos administrativos. Y, por último, el Alto Representante debía comprometerse a informar a las comisiones parlamentarias sobre el nombramiento de los cargos, que accederían a someterse a audiencias parlamentarias.

Ashton creó un Grupo de Trabajo formado por doce expertos del Consejo, la Comisión y la Presidencia rotatoria, dando lugar a la Decisión del Consejo de 25 de marzo de 2010. Un mes más tarde, la Presidencia española logró el acuerdo político con el apoyo de la Comisión europea. Por su parte, el Parlamento europeo dio prioridad a esta Decisión, añadiendo a la misma nuevas exigencias: la necesidad de ampliar el espectro de competencias (políticas de desarrollo, ayuda humanitaria y vecindad); distribución equitativa de nacionalidades en el personal; nombramiento de delegados políticos con responsabilidades; y, un cuerpo diplomático con al menos la mitad de sus miembros procedentes de la Comisión, ya que la vieja y conocida RELEX pasa a mejor vida definitivamente.

Es relevante subrayar que el Parlamento deseaba que el método comunitario prevaleciera, además de asegurar un control parlamentario adecuado sobre políticas y presupuesto. La negociación no fue fácil, y la amplitud de miras en cierta medida recompensaba el largo proceso de ratificación del Tratado de Lisboa. Finalmente, el 8 de julio de 2010, el Parlamento aprobó la versión modificada de la versión de la Alta Representante, que incluía nuevos elementos de valor añadido: (1) incrementar la influencia global de la UE mediante un SEAE coherente y eficaz; (2) preservar el método comunitario y el papel de la Comisión; y (3) garantizar el control presupuestario y político del Parlamento europeo sobre el SEAE.

A día de hoy, el SEAE ya es operativo, aunque está en el terreno de la incógnita su desarrollo debido a los problemas en la negociación presupuestaria 2011, que deja indefinida la dotación para un servicio a la espera de poder trabajar. Tiene su sede en Bruselas, dispone de 137 delegaciones y está formado en al menos un 60% por funcionarios permanentes de la UE, lo que garantiza su identidad comunitaria. Por lo demás, los funcionarios de los servicios diplomáticos estatales son agentes temporales por un máximo de ocho años, de modo que ahora en enero de 2011 se realiza la transferencia de funcionarios, que suman 1643 (1525 transferidos y 128 nuevas contrataciones), en una estructura administrativa que conjuga la naturaleza comunitaria y la intergubernamental, ya que se somete al control político europeo mediante la vigiliancia de la Eurocámara, pero está por ver si las carencias con que nace no son una lacra definitiva. Su éxito es tan impredecible como vital para los intereses futuros de la UE, pero su fracaso dañaría una vez más la credibilidad de la Unión Europea como bloque.


* Imagen: Edificio Triangular en Bruselas. Sede del Servicio Europeo de Acción Exterior.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

2011: el año del voluntariado europeo

Hoy, invadida por el espíritu navideño (el del presente) abandono el debate económico y el conflicto tenso que ha dominado la esfera política europea este año. Con el firme propósito de tomarme un anhelado descanso, me despido animándoles a sumarse a la propuesta de la Unión Europea para practicar el voluntariado en este 2011. Una excusa para la movilización ciudadana activa que se traduce en cohesión, ahora con reinventada vocación transnacional. Tras un 2010 dedicado a la exclusión social, toma el relevo el voluntario discreto que engrasa el motor de una sociedad más justa y con mayor igualdad de oportunidades. Se han creado y se crearán diversas plataformas 2.0 consagradas al evento y en los 23 idiomas oficiales de la UE, algunas de ellas ya en funcionamiento; en twitter funciona el hashtag #EYV2011, y en la web oficial se puede decargar material, además de disponer de un espacio para que todos podamos contar una historia personal en la web. Modelo de aprendizaje mutuo y constante intercambio. Querer es poder, y las instituciones comunitarias nos ponen medios para coordinar las acciones y dejar salir el pequeño héroe anónimo que llevamos dentro. No hay nada más gratificante que hacer un poco más felices a los que nos rodean, y nada más valioso que la ayuda desinteresada. Otra forma de construir una sociedad mejor y más sana.

Volunteer. Make a difference!

martes, 21 de diciembre de 2010

Tommaso, we will not forget you

Tommaso Padoa-Schioppa died suddenly this weekend in Rome at the age of seventy. He was an Italian trilingual politician and economist, former Finance Minister and co-founder of the ECB, but mostly an activist for the federalist cause. His name is familiar to all of us who have studied European integration affairs. His reports and publications are the cornerstone to understand what's behind European core policies, such as cohesion, structural and regional policy. He has been one of the most influential philosophers and intellectuals in the EU, particularly concerned with the creation and shaping of proper institutions. In the late 1980s he diagnosed that the single market and the four freedoms were unsustainable with independent domestic monetary policies and fixed exchange rates. The answer was to create a single currency and a European Central Bank.

Together with the Nobel awarded Mundell, Padoa-Schioppa is widely regarded as the father of the euro, and was the first political actor to fight for the single currency; he developed the schedule for currency conversion and was decisive at persuading European heads of State and Government to push for the euro. The Italian even defined the euro as a currency without a state. He was greatly inspired by the notions of monetary stability, budgetary discipline and competition policy, and he played a crucial role at laying the foundations for the European Monetary Union, and campaigned very hard during his life to ensure a stronger Europe.

He has always been one of the relevant celebrities reminding us of the dangers of the lack of political union in Europe.

He’s lived enough to take heart of the existence and survival of the euro, the single currency, overcoming especially hard times with increasing (though still insufficient) self-confidence. In the last years he’s been a tireless worker on financial reform, both in the EU and abroad, being aware that the economic governance needed urgent and further innovation. He believed that the Eurozone had to be secured by a federal budget, or in other words a proper economic government in the European Union. There’s still a long way to go, and we are still on the battle for the survival and strengthening of the euro.

Tommaso embodied the spirit of the EU for he was passionate of European integration, and he had intellect and vision, being able to show us we shouldn’t limit our dream of a Federal Europe, more democratic, legitimate and effective too. As he once said, our new currency unites not only economies but also the people of Europe. He was the kind of people able to translate the European ideal into real and fully-fledged projects. This is the kind of people we need leading Europe.

N. B.: This is my humble tribute to Padoa-Schioppa and to all the European Federalists. Tommaso, non ti dimentichiamo. No te olvidamos. No t'oblidem.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El TGV que nos conecta a Europa y la historia de un error

Ayer domingo partió el primer tren francés de alta velocidad desde Figueres a Perpiñán, con destino a París. No es la versión definitiva, porque faltan varios tramos, pero no deja de sorprender la soberbia de las instituciones centrales de Francia y España, e incluso el desdén mediático. La transcendencia de la noticia es tan grande como el retraso histórico evidente en el contexto de un estado español que ha practicado una política de infraestructuras, no sólo costosa, sino ineficiente.

La satisfacción de ver Catalunya unida al resto de Europa mediante TGV deja un sabor agridulce, constatada la ausencia de representación de los gobiernos francés y español en el pistoletazo de salida, hecho que además contrasta de forma sangrante con la sí asistencia de los Príncipes a inaugurar un trayecto manchego del AVE, o de los Reyes al tramo que une Madrid con Valencia. Precisamente de éste, nada menor, detalle protocolario se queja hoy en RAC1 el siempre moderado alcalde de Figueres, Santi Vila, que detecta un desaire en la actitud de los responsables políticos madrileños, y también parisinos (¿por qué no decirlo?), que por omisión deslucen la relevancia de esta inversión esencial para los intereses futuros de los ciudadanos de este lado del Pirineo.

Y ya metida en harina, diría que es también insultante vivir en un país que se pavonea de tener el mayor kilometraje de alta velocidad de todo el continente, cuyo AVE une todas las capitales provinciales de Castilla-La Mancha, mientras seguimos en la práctica desconectados de la Unión Europea, de la que España cumple 25 años como Estado miembro precisamente en 2011.

En este fenómeno inexplicable de aislamiento fomentado por las instituciones tiene mucho que ver la situación geográfica de Catalunya, perteneciente a un estado semifederal pero con tics centralistas muy notables, y en vecindad con Francia, el prototipo de estado jacobino y poco (o nada) interesado en comunicar por alta velocidad el centro y norte de Europa con sus vecinos del sur.

De momento sólo los ampurdaneses está conectados con Francia, porque los barceloneses tendremos que esperar hasta 2012 para llegar a la frontera en AVE, aunque de mayor gravedad es que el gobierno francés no tiene previsto conectar hasta 2020 por TGV el tramo Montpelier-Perpiñán, el único pendiente para unir Barcelona con París, decisión con la que Francia está de facto limitando la incidencia de esta nueva línea de TGV inaugurada ayer, dejando a las claras las carencias de ese corredor del Mediterráneo al que aspiramos y que, significativamente, es más apoyado por Alemania que por los gobiernos directamente afectados.

Y es que, aunque rehuyo de maximalismos, planteo este artículo en términos de desprecio para subrayar la política histórica de una España obsesionada, desde el siglo XVIII, con un diseño radial centralizado a fin de evitar que el control político y económico se disperse en el territorio. La visión centralista es la que explica a la perfección el monopolio del control central de los aeropuertos (AENA) y la proliferación de líneas de alta velocidad entre Madrid y provincias (Adif), en un modelo de redes de transporte que es inédito en el resto de la Unión Europea, por ineficaz. Aunque eso sí, el logro de ese modelo es haber conseguido una mayor penetración de Madrid en ciertas áreas, ya que la capital se ha visto beneficiada por una mayor afluencia de actividad desde las provincias hacia Madrid, sin quedar demasiado evidente el beneficio para las economías regionales. En ese caso, estaríamos ante una red de comunicación de alto coste sufragada por el conjunto del contribuyente español (y del europeo a través de los fondos estructurales), que acabaría redundando paradójicamente en un beneficio para la capital, pervirtiendo el principio de solidaridad interterritorial.

De modo que la red radial no consolida la solidaridad ni la cohesión territorial, y se ve alterada por la incidencia política de un estado de las autonomías en que los dos grandes partidos nacionales se alternan sucesivamente en el poder central y regional, tendiendo a crear redes de intereses que en el fondo vienen a explicar las prioridades equivocadas o el exceso de inversiones superfluas en ciertos territorios. Y digamos claro que también es una perversión que la red aeroportuaria española disponga de más de 45 aeropuertos, con el coste añadido que implica mantener terminales deficitarias.

Resulta llamativo que el criterio infraestructural de los gobiernos españoles haya sido tan errático, pues en lugar de priorizar entre alta velocidad terrestre o desarrollo aeroportuario, se ha indiscriminado y se ha invertido sin criterios de rentabilidad, o servicio, en ambas alternativas, sin primar una sobre la otra, que sería lo idóneo estratégicamente. La proliferación desmedida de estaciones y aeropuertos es sintomática de los grandes errores de gestión de un estado autonómico con tendencia al despilfarro, solapado a lo peor de las dinámicas centralistas. Los gobiernos han sido incapaces de pactar un modelo de transporte con sentido de futuro y sobre todo con sentido europeo y transnacional.

Me pregunto si a alguien le parece sensato que todas las capitales de provincia manchegas estén unidas por TGV, o que Ciudad Real tenga un aeropuerto casi fantasmal. Me pregunto si alguien cree que entra en la lógica que la red de alta velocidad española sea la más extensa de Europa y que tenga un carácter tan marcadamente mesetario, olvidando por ejemplo a las regiones cantábricas, las grandes castigadas por el centralismo madrileño, de forma arbitraria e injusta, aunque sea por agravio comparativo.

Alguien debe decir que en materia de transporte todos los gobiernos han caído en el mismo despropósito, invirtiendo grandes sumas en el lugar equivocado y eternizando la recuperación de costes, sin aportar valor añadido. Es decir, pongo sobre la mesa cuestiones como la privatización y descentralización de los aeropuertos y la ruptura de la jerarquía decisional en esta materia, siempre a la espera de que por fin se consolide el espacio aéreo europeo, que (dicho sea de paso) nos habría evitado el conflicto laboral con los controladores.

Si algo debemos tener claro es que el modelo de transporte ha de ser europeo para priorizar la conexión rápida entre personas y mercancías, favoreciendo además las libertades básicas que consagran los tratados. Siempre ha sido evidente la necesidad de unificar la red de transporte, agilizar la comunicación, conectar el puerto de Barcelona (entrada de mercancías de todo el mundo) con la UE, hacer del aeropuerto de El Prat el principal hub internacional del área mediterránea. Por ello no hay justificación para el bloqueo político que ha padecido Catalunya en cuestiones de infraestructuras.

Aunque las culpas pueden repartirse, el estado español ha propiciado un absurdo modelo radial e interregional que ha frustrado en gran medida las expectativas generadas por la adhesión a la Unión Europea y las posibilidades del mercado único, que se han visto seriamente limitadas por un mix entre cortoplacismo, clientelismo e intereses nacionales (recordemos que en las decisiones transnacionales de gran calado las siguen tomando los gobiernos estatales en el Consejo), con la acción connivente entre Madrid y París, que ha debilitado de forma recalcitrante las posibilidades de conexión europea de la ciudad de Barcelona, aunque lleguen con cuentagotas y dilación, algunas buenas noticias.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Cerramos el año 2010 con un nuevo instrumento para la ciudadanía

Esta semana se rompe (aunque sólo un poco) el techo de cristal del déficit democrático en la UE. El Parlamento europeo ha dado luz verde a la ECI (Iniciativa Ciudadana Europea), la gran esperanza blanca del Tratado de Lisboa, que consagra la participación de los ciudadanos en la acción política institucional. La Comisión deberá atender las demandas populares que cumplan los requisitos, en cuya virtud la Unión Europea se hace más responsable y legítima ante las peticiones ciudadanas, a pesar de que se ha mantenido un exceso de rigidez normativa en la regulación sobre recogida de firmas y los sistemas de verificación.

De hecho, el Consejo de los 27 Ministros la aprobó el martes, mientras que el miércoles el Parlamento europeo hizo lo propio, logrando suprimir parte de la burocracia que emanaba de la propuesta de la Comisión, aunque no será fácil su implementación, dado que las firmas han de recogerse en un máximo de 12 meses y en un cuarto del total de los Estados miembros (el Parlamento pedía que fuera un quinto).

Otra de las debilidades de esta ECI es que los Estados miembros definen los requisitos en cuanto a datos personales (lo que puede implicar la presencia de barreras superfluas), y de hecho el Supervisor de Protección de Datos Europeos insiste en que el DNI no debería ser obligatorio, pero muchos Estados miembros no ceden ante ese requisito, y lo incluirán en sus legislaciones sobre la ECI (que debe ser regulada a nivel nacional en un máximo de un año desde ahora).

Los intereses nacionales prevalecen hasta el punto de que la iniciativa se someterá a las normas nacionales en cuanto a identificación, transparencia y justificación de la financiación de los promotores de la ECI, además de que deberá presentarse en todas las lenguas oficiales de los Estados miembros afectados. Siendo evidente que esta decisión permite que un millón de ciudadanos europeos accedan a modificar la ley europea, cierto es que las normas de presentación (y el coste financiero implícito) podrían tornarse obstáculos insalvables para los ciudadanos poco organizados, lo que tiene el peligro de que el instrumento acabe siendo campo abonado para la actuación de lobbies o grupos empresariales que deseen inicidir sobre la agenda política europea.

También hay que decir, en descargo de la Comisión, que los requisitos de transparencia financiera van encaminados precisamente a evitar el abuso de grandes grupos empresariales o corporaciones, que pudieran caer en la tentación de modificar leyes comunitarias que perjudiquen sus intereses (por ejemplo las farmacéuticas o empresas contaminantes).

Cruel paradoja, cuando este instrumento se concibió en gran parte para compensar el exceso de lobbismo en la política europea. Admitiendo que es pronto para valorar su impacto, pues la ECI tiene que demostrar su vitalidad y utilidad con el tiempo, hoy la gran noticia es que se ha fraguado un punto de contacto entre ciudadano y legislador, y que se ha logrado el compromiso institucional de que las iniciativas que lleguen a aprobarse tengan prioridad en su tramitación política (a pesar de que se ha especificado de que en caso alguna la admisión de una ECI conllevará un referéndum o consulta, a diferencia de lo que ocurre en los EE.UU. con este tipo de iniciativas).

A pesar de que sea objetivamente criticable el monopolio de la Comisión sobre este instrumento, gracias a la ECI se potenciará la atención pública sobre la política europea, además de brindar una vía clara de presión sobre las instituciones europeas para que se posicionen en relación con las demandas ciudadanas, lo que corrige la falta de rendición de cuentas (accountability) que domina actualmente. Analizando pros y contras, es innegable que 2010 ha sido un año de gran momentum integrador, que culmina este mes de diciembre con el nacimiento de la democracia participativa transnacional en Europa.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La plena vigencia del proyecto de la Europa Federal

Nada hay más poderoso en el mundo que una idea a la que ha llegado su tiempo. Esta brillante frase no es mía, sino de Víctor Hugo, pero tiene plena vigencia, es más, explica muchos de los progresos de la Unión Europea desde su surgimiento.

Hoy, como recuerdan, tenía el compromiso de analizar el resultado de la negociación presupuestaria, aprobada oficialmente ya para 2011. Ya hay presupuesto, pero con un semiacuerdo interinstitucional, ya que en estos momentos el Parlamento y el Consejo están enzarzados en una pelea bastante inaudita a ojos de la Comisión, en su papel de árbitro, teniendo en cuenta cómo están fraguadas las mayorías y que todos juegan en casa conservadora. Por decirlo suavemente, hay un conflicto interinstitucional en toda regla. Hay cifras, algo que más o menos se mantiene tal como anunciamos aquí. No es cuestión de cifras ahora, sino del temor a dar prerrogativas a la eurocámara. Como lo oyen. Pero más allá del presupuesto, que (entre ustedes y yo) no es un instrumento anticíclico ni nada que se le asemeje, lo esencial es ver cómo se articula la recuperación económica en el seno de la eurozona. Una vez asumido que hoy por hoy no existe el tesoro público europeo, son muy reveladores los avances que se han ido consolidando a marchas forzadas en este 2010 en materia de gobernanza económica.

Ayer, el presidente Barroso prometió la introducción de bonos de la UE para financiar proyectos europeos. Aunque no se trata de eurobonos, que estarían sostenidos por el presupuesto comunitario para refinanciar a los Estados miembros con problemas de solvencia, porque (insisto) la deuda pública europea no existe debido a la ausencia de fiscalidad comunitaria. A Barroso le apoya Juncker, el luxemburgués actual presidente de la eurozona, quien por lo demás siempre ha sido proclive al concepto de los eurobonos, al que actualmente sólo se oponen Alemania y Francia, aunque se muestran favorables a abrir el debate sobre la unión fiscal en Europa, buscando una estrategia permanente que garantice la estabilidad, especialmente en la eurozona. La diferencia entre los bonos de la UE y los eurobonos es que los segundos reducirían los costes de refinanciación porque constituirían un fondo público europeo, mientras que los primeros son una evolución de los fondos estructurales de siempre, pero con mayor capacidad financiera, y destinados a financiar proyectos de inversión pública específicos, con la clara intervención del Banco Europeo de Inversiones (BEI), hasta ahora nuestro mejor instrumento financiero, con gran potencialidad para aportar liquidez y atraer a inversores privados a los proyectos de gran calado fomentados desde el sector público, con fondos incluso para financiar deuda subordinada de mayor riesgo, según ha dicho su presidente, Philippe Maystadt.

Lo que parece innegable es que políticamente estamos viviendo una época de grandes cambios que nos acercan mucho a una federación. Las instituciones, que hasta ahora han sido quasi federales, están actuando más que nunca bajo el parámetro de la división de poder horizontal con frenos y contrapesos institucionales. Cierto es que, a diferencia de en los EE.UU., en la Unión Europea no existe una clara Presidencia ejecutiva, del mismo modo que el Parlamento no tiene plena potestad legislativa, pero la presencia de los elementos legislativo, ejecutivo y judicial a nivel comunitario nos indica claramente la senda federal, a pesar de los fuertes conflictos que está acarreando en estos meses justamente la ansiada cooperación. En el caso norteamericano la clave es la construcción de una mayoría política suficiente para dar apoyo a las decisiones interinstitucionales, mientras que en la UE se está dando la paradoja de que con una mayoría conservadora en todos los estamentos (lo que en principio evita la necesidad de la tradicional cohabitación entre socialistas y conservadores) la negociación se está presentando más compleja que nunca, debido a la imprecisión del Tratado de Lisboa que, con un año de edad, ya se está quedando anticuado.

El problema es que el régimen semiparlamentario con ejecutivo dual (Consejo y Comisión), está dificultando las grandes decisiones, de las que el acuerdo presupuestario es sólo botón de muestra de lo que se nos avecina en una Europa sin consenso entre los jefes de Gobierno. ¿Hasta qué punto el nivel ministerial se va a imponer sobre el parlamentario? ¿O será el nivel estatal el que finalmente predomine? La regla de mayorías sigue dificultando la adopción de decisiones en el Consejo, mientras que la Comisión sigue abriéndose paso como el órgano más independiente de todos, no sólo porque su mandato de cinco años le permite estar al margen de los cambios de gobierno en los Estados miembros, sino también por el control del Parlamento Europeo sobre el Colegio de comisarios. En estos momentos, la Comisión está marcando la agenda europea, es el garante de la aplicación de los tratados y, de un modo particular, supervisa las pruebas de subsidiariedad, en cuya virtud una acción política no excederá competencias ni distorsionará la unidad de mercado.

Asumidas las dificultades hasta aquí expuestas, no podemos obviar que los Estados miembros han dejado de ostentar el control sobre su territorio y su mercado, las leyes europeas tienen primacía y son de aplicación directa, si bien bajo la doctrina de la subsidiariedad para limitar el exceso de intervencionismo y favorecer la descentralización política, aunque -siendo un principio positivo- en ocasiones ha propiciado que el marco institucional de la Unión Europea no sea tan estable como lo es el de los Estados Unidos de América.

Hoy es imperativo superar la etapa de desigualdad económica (unida a la baja adhesión ciudadana) y buscar una unión federal más democrática y eficiente, que sólo puede conseguirse mediante la plena institucionalización de todos los territorios en el marco de la UE, para lograr una elevada cohesión interna. En mi opinión ahora mismo no es tan crucial el desarrollo de la política exterior o la limitación de las fronteras externas (debates candidatos a irse cerrando en los próximos años) como lograr articular un gobierno económico federal, coherente con la existencia del mercado único y del derribo de fronteras internas.


En el ámbito económico es donde claramente se aprecian los beneficios de la federación y así actualmente el gobierno federal norteamericano permite salvar los muebles a aquellos estados de la federación en situación anticíclica, como el caso de California, en una situación de deuda pública más insostenible que la griega y la irlandesa, pero cuyos efectos se ven mitigados por la acción estabilizadora de la Reserva Federal estadounidense.

Es por tanto esencial que Europa avance hacia un modelo federal, porque ya son demasiado evidentes las limitaciones del método comunitario, cuando los Estados miembros siguen imponiéndose en las decisiones de gran calado económico, sin una estructura supranacional que pueda articular mecanismos de ajuste y corrección a nivel comunitario. Más allá de Grecia e Irlanda, hay otros Estados miembros en situaciones de endeudamiento graves para la supervivencia de sus cuentas públicas y, por tanto, suponen una amenaza sistémica para la moneda única. Este riesgo es evitable bajo el manto protector de la federación que, como en el caso estadounidense, da estabilidad al sistema y evita que se produzcan ataques indiscriminados contra estados concretos, garantizando la solvencia monetaria.

Una vez asumida esa estabilidad de la moneda común, se pueden tomar decisiones planificadas a medio plazo y no improvisadas ante las amenazas del sistema, como está ocurriendo ahora en la UE. En este sentido (y tras la afirmación conjunta del eje franco-alemán este pasado 10 de diciembre de que el euro es mucho más que una moneda única, reafirmando su compromiso político con la supervivencia del euro), no me cabe duda de que 2011 va a ser un año decisivo y de grandes avances en la gobernanza económica de la Unión Europea. Por la fuerza de los hechos a la idea de Europa le ha llegado su momento.

domingo, 12 de diciembre de 2010

No podemos renunciar a la Patente Europea


Esta noticia se viene cocinando desde hace semanas. Aunque sé que muchos se llevarán las manos a la cabeza, yo discrepo de la posición de España, no porque crea que el multilingüismo sea algo a extinguir. Muy al contrario, para mí la diversidad de lenguas es un rasgo característico de la Unión Europea, y puede ser incluso una de sus fortalezas. Sabemos que el mercado interior funciona también en un entorno plurilingüe. Y la tecnología de la información nos deja una aparente paradoja, por un lado facilita el acceso rápido, barato y eficaz a muchos otros idiomas, al tiempo que fomenta la propagación involuntaria del idioma inglés, en virtud de aquella vieja regla de la economía del lenguaje o la eficacia comunicativa.

Estando convencida de que el multilingüismo nos hace mejores, probablemente debemos empezar a aceptar que los idiomas son patrimonio de la riqueza social, cultural y literaria. Cuando se trata de economía, el idioma debe facilitar la comunicación, y en el caso de las nuevas tecnologías, prima romper la brecha tecnológica y que nuestras empresas sean competitivas globalmente. Para lograrlo exitosamente es imprescindible trabajar en inglés, una lengua que facilita tanto la comunicación empresarial como el avance tecnológico.

De momento 11 Estados miembros ya se han puesto de acuerdo en suscribir la Patente Europea única, a pesar de que ésta se podrá presentar solamente en inglés, francés y alemán. De esos once países muchos no tienen ninguno de esos tres idiomas como oficiales, y parece que esa cooperación reforzada se extenderá a más Estados miembros que están dispuestos a que sus empresas renuncien a concesiones lingüísticas para poder acceder a esa anhelada Patente Europea, que es una herrramienta competitiva esencial.

Probablemente sea discutible el privilegio del francés y el alemán, porque creo que a estas alturas ya hemos ido pagando la cuenta al eje franco-alemán por los servicios históricamente prestados, pero esa batalla no puede librarse ahora, ante la inmediatez de la brecha competitiva europea. Me alegra ver que la cooperación reforzada se patentiza (y nunca mejor dicho) pero más me alegraría que los países que están quedando fuera de la misma no regresaran a las trincheras de los intereses nacionales. La Comisión es muy firme en esta cuestión. No dará su brazo a torcer. El debate de fondo es muy interesante porque presenta varias aristas, por un lado la del futuro sostenible de una UE institucionalmente multilingüe, con los costes que conlleva, y por otro la de la fuerza del polo franco-alemán en el timón europeo. En esta guerra, se han quedado atrincheradas España e Italia, que anuncian no dar tregua en el Consejo. Mi posición es que España debería entrar en el acuerdo, por hacer un favor a la industria española (que insisto, se va habituando ya a trabajar en inglés), aceptarlo, decía, no sólo para no quedar más aislada, sino para dejar de estar en el tren de cola tecnológico.

Recapitulando: Encuentro Parlamento Europeo y redes sociales

Europa está viva en la red, se transforma y crece. Esa sería mi gran conclusión ya de vuelta a BCN. Gracias a la labor de retransmisión en directo vía crónicas blogueras, puedo permitirme obviar la insistencia en algunas conclusiones. Aunque sí merece la pena resaltar cómo se puede construir y transformar Europa actuando desde nuestros puntos de incidencia en la red. En los próximos días iremos asimilando lo acontecido en Córdoba, las palabras, los vídeos, las fotos, la actividad frenética, lúdica, pero rigurosa... Se acabaron las intensas jornadas de debate entre los eurobloggers y activistas 2.0 con el Parlamento Europeo. El debate ha sido apasionante, crudo, divertido e irónico a través de twitter, donde se ha producido de forma espontánea una discusión paralela a lo que ocurría en la sala, especialmente tras la intervención de la ex ministra y actual eurodiputada Pilar del Castillo. Esas sesiones el diálogo (interrupciones incluidas), en forma de frases condensadas en 140 caracteres, han sido una forma eficaz de participación, de entrada entre nosotros, pero también para captar la atención sobre EUROPA para mucha más gente, hasta el punto de que el hashtag #PEredes ha sido líder nacional (trending topic) durante toda la mañana en la red de twitter en España. Merecería la pena hacer un análisis más profundo de lo que ha sucedido ahí para que hayamos captado de una forma tan evidente la atención de los usuarios de twitter este sábado, en que por cierto ha lucido un sol espléndido con temperatura primaveral, no sólo en Córdoba sino en gran parte de la península.

Voy a destacar algunas de las intervenciones que más llamaron mi atención, entre ellas la de Pau Solanilla, que enfatiza nuestro visible fracaso cuando seguimos planteando los mismos retos, a pesar de disponer de más medios para comunicar en versión europea. Se lamenta de que además de generarse pocas ideas, las que surgen no se traducen en acciones, por ello propone interactuar sin que las agendas se impongan desde fuera. Además lanza la propuesta de que realicemos acciones coordinadas puntuales para tener más incidencia. Fernando Navarro nos recuerda que la euroesfera española está todavía en pañales comparada con la inglesa o francesa, mientras nuestra querida Laurence Modrego pone el elemento transnacional, como coeditora del agregador Bloggingportal, y organizadora de EuGirlGeeks en Bruselas, mientras que la gran comunicadora europea Susana del Río dice que una comunicación responsable genera un debate responsable, y da fe de como se va configurando una comunicación política en clave europea. Susana del Río coincide conmigo en dar mucha relevancia a la búsqueda del consenso para construir Europa.

En este encuentro se nos ha dado categoría de nuevos autores o creadores de opinión, capaces de romper la vieja jerarquía, y sobre todo de conectar emocionalmente con los ciudadanos, más allá de los territorios. Prueba de ello es la reflexión de Ignacio Escolar, que nos recuerda que hemos pasado de la jerarquía del mensaje informativo (constreñida por las leyes de prensa) a un mensaje fuera del control de los medios de producción, en que todos emitimos y filtramos información. Gracias a facebook se ha roto la intermediación y nace una nueva democracia participativa. Ahora bien, participamos y generamos debate, pero al otro lado se espera una voluntad política. Con todo, tal vez ha llegado el momento de que los políticos se vean presionados por la necesidad de cambiar, incluso superando su ausencia de voluntad. Ahí es donde podemos incidir.

Precisamente nos han visitado algunos políticos este fin de semana, el diálogo ha sido multinivel y muy próximo, así lo demuestran las intervenciones de la tarde, inaugurada por Salvador Garriga, portavoz presupuestario en el Parlamento Europeo, pero sobre todo hombre dispuesto siempre a cooperar, que ha sido muy alabado por los presentes, también en el debate en paralelo a través de twitter. Probablemente por su transparencia, llaneza y por reconocer las limitaciones propias y destacar el potencial de los que estamos al otro lado, comunicando Europa. Francisco Polo señala que tenemos océanos de conocimiento, pero a un centímetro de profundidad, poniendo el énfasis en que la información está descontextualizada, y en que hasta hoy no hemos conseguido que las redes permitan vincular esa información con la realidad que nos posibilite pasar a la acción. La idea es que nosotros promovemos un cambio cultural para lograr un cambio institucional.

Las lecciones son muchas, compartimos valores esenciales en la forma de comunicar y entender la acción ciudadana, aunque discrepamos incluso en nuestra visión de lo que debe ser Europa, es decir no todos somos federalistas europeos, aunque desde fuera pudiera parecerlo (lo digo por los comentarios en twitter dudando de la neutralidad del acto). Creo sinceramente que este fin de semana hemos llegado a un público nuevo, que hemos aportado mucha frescura y espontaneidad al debate europeo y que nos ha seguido gente que no conocíamos ni sospechábamos pudiera caer en la cuenta de nuestra existencia y del activismo en favor de Europa de nuestros blogs. Me siento muy satisfecha como mujer europeísta activa en blogger, facebook y twitter (aunque en esta última no haya empezado hasta hace un par de días, confieso que esta herramienta es muy prometedora). Debemos insistir en la narración de nuevos relatos, pero sobre todo dejamos constancia de que el discurso puramente institucional es ya un anacronismo.



Foto 1: Trabajando en la sala de seminario, con los eurobloggers e invitados. De izquierda a derecha: Blanca Asunción, Jorge Juan Morante, Macarena Rodríguez, Eva Peña, Emilio Fuentes, Jorge Gutiérrez, Salvador Garriga.

Foto 2: En el momento del aperitivo Macarena, Jorge, Bárbara, Fernando, y yo misma junto al europarlamentario Salvador Garriga (con gafas de sol).

sábado, 11 de diciembre de 2010

La Oreja de Europa: ¿qué esperas del encuentro Parlamen...



Aquí tenéis acceso al link en el blog de Macarena donde está el breve audio con un par de preguntas formuladas en pleno seminario.



La Oreja de Europa: Eva en Europa, ¿qué esperas del encuentro Parlamen...: "Eva en Europa nos ha concedido una entrevista durante el encuentro que tiene lugar este fin de semana en Córdoba 'El Parlamento Europeo y re..."

En marcha el encuentro euroblogger sobre Europa y las redes sociales

De buena mañana sentados en una gran y espectacular mesa rectangular... A mi derecha Macarena (La Oreja de Europa), algo más allá Laurence (Europasionaria) y más allá todos los "periodistas de hoy", es decir los blogueros europeos, algo resacosos tras la cena de "trabajo" de anoche en el Parador de Córdoba, en una Córdoba soleada y luminosa, compartimos mesa, ordenador en ristre, un grupo de entusiastas de Europa y sus valores, con ganas de debatir y comunicar nuestras neuras más o menos europeas. Aquí una deja de sentirse la frikie europeísta y descubre que hay todo un mundo virtual que construye y comunica Europa, que tiene su traducción en personas de carne y hueso, jóvenes de alma, divertidas, apasionadas, dispuestas a renunciar a horas de ocio para hacer Europa.

Aquí estamos, muy a gusto, y en este momento recibidos por el Alcalde de Córdoba que en su vertiente más política defiende una Europa de ciudadanos y de empleo de calidad, frente a la Europa de los mercados y del euro, con sus quebraderos de cabeza. Retoma la palabra Nacho Samper, Director del Parlamento Europeo en España que, con su facilidad de palabra, nos ameniza y anima a participar. Por ganas de interactuar no quedará... seguimos... y vamos con las presentaciones de nuestros blogs y lo que hacemos por y para Europa.

Nacho Samper explica por qué el encuentro se circunscribe a eurobloggers en español. Llega el turno del archifamoso, el más leído en España, Nacho Escolar. Por su parte, Sonia Blanco, en el mundo académico y docente se plantea cómo la gente joven puede llevar a cabo sus proyectos con fondos europeos. Pau Solanilla habla de los mismos retos, a pesar de disponer de más medios para comunicar en versión europea. Fernando Navarro pone el toque de humor sobre la "incoherencia" de la profesión periodística y nos pone en el mismo saco a todas las personas incoherentes del gremio. La euroesfera española está todavía en pañales comparada con la inglesa o francesa. Nuestra querida Laurence Modrego pone el elemento transnacional, aunque escribe en bilingüe inglés y francés, una verdadera apasionada de Europa, coeditora del agregador Bloggingportal, y organizadora de EuGirlGeeks en Bruselas. Nuestro amigo Lorenzo Juillet, también francés, coordinador de Euros du Village. Susana del Río dice que una comunicación responsable genera un debate responsable. Se va configurando una comunicación política en clave europea. Fátima Ramírez es senadora y DG de Consumo, y diputada por Córdoba, habla de ciudadanía activa y participación política. Su activismo en la red se origina en la elaboración del estatuto de autonomía andaluz, desde un punto de vista de la izquierda política. ¿Cómo puede ser una ventaja comunicativa que el Senado no sea tan mediático?

Susana del Río habla de la búsqueda del consenso para construir Europa, lo digital es una oportunidad pero no todo vale.
Interviene Pau Solanilla, que puso en marcha la red Europeando, bajo presidencia española y ha escrito "Europa en tiempos de cólera", que da un toque tan franco, que se ha vuelto realista. Nos recuerda Pau la conectividad creciente y el alud masivo de acceso a la red, aunque plantea como reto el saber interpretar esa información. Se generan pocas ideas, y además no se acreditan con acciones. Hemos perdido fuelle en ampliación, solidaridad escasa, y en cuanto a lo de Europa abierta al mundo es más discurso a realidad. El método comunitario ha de ser integrar, interactuando sin que otros nos impongan una agenda.

Conseguir un círculo virtuoso a través de los social media. Hay que construir una nueva ética y una nueva épica europea... Las instituciones ven con miedo las redes, a excepción del Parlamento Europeo. El discurso meramente institucional ya ha quedado antiguo.
Los nuevos autores o creadores de opinión, la fragmentación de la audiencia y sobre todo el fin de la jerarquía como principio ordenador. Conectar emocionalmente con la gente. El fin del territorio, compartir el poder, el activismo como elemento de cohesión, que tiene muchas fórmulas. Estamos en un terreno más de causas que de dogmas. El no a la imposición de los dogmas, porque en la política nueva la gente es la nueva energía, con el regreso a las palabras a las ideas, y es el fin de las consignas, vamos a construir nuevos relatos. Los social media no son la solución para todo, pero sí sirven para construir alianzas con la gente que están en las instituciones. Pau nos anima a ser ambiciosos.

Nacho Escolar habla de la historia de las leyes de prensa, hemos pasado de un mundo jerarquizado en el mensaje informativo desde los que tenían el control de los medios de producción de las ideas (imprentas) a estar controlado por los creadores de idea. Todo el mundo emite y filtra información. De la ley de libertad de imprentas del año 1810 a la libertad de expresión en la red en el 2010. Hoy todos tenemos una imprenta. En facebook se ha roto la intermediación. Antes los directores de periódico decidían lo importante, por dónde empezada el mundo. El periodista ha perdido capacidad de intermediación. Hoy es difícil encontrar en España gente que no esté en las redes sociales. La democracia representativa va cambiando con todas las consecuencias, recuperando debates viejos que se tuvieron cuando surgió la democracia participativa.

El problema real no es la voluntad política de hacer cosas, sino la necesidad de hacerlo. Sigue Nacho Escolar criticando que las instituciones son incapaces de comunicar (y los medios de información) tal vez porque no tengan "nada" que comunicar. No es que lo cuenten mal sino que lo hacen mal, hay un doble discurso, privado y público. Según Nacho, Wikileaks es el ejemplo de cómo las instituciones intentan manipular y arreglar con las palabras sus errores. Francisco Polo señala que tenemos océanos de conocimiento, pero a un centímetro de profundidad, la información está descontextualizada. Hay hipercontexto pero se desconoce el conflicto previo a la noticia. No hemos conseguido que las redes permitan vincular esa información con la realidad que nos posibilite pasar a la acción.


Nosotros promovemos un cambio cultural para lograr un cambio institucional. Juan Luis Sánchez habla de la visibilización de lo que nos gusta. Habla de la ausencia de interés económico en medios de comunicación paneuropeos. Los intereses de los medios nacionales en España no son europeístas, sino más bien en clave latina. Visibilizar un problema no significa cambiarlo, ¿cómo se articula la diversidad en una causa común en dos o tres acciones concretas? Es decir, adquirir relevancia.

Si el debate político europeo lleva al cataclismo o la catarsis, si la institución europea es tan crucial, el ciudadano debería poder influir. La democracia es una factoría de ideas, dice Fernando Navarro, y esto exige mucha confrontación política y a nivel de debate en la sociedad civil. Esta empresa llamada democracia corre el riesgo de ser puesta en venta si no hay debate. En la construcción de la democracia europea no hay confrontación de ideas. Las democracias necesitan a los ciudadanos para legitimarse, pero también necesitan el silencio de los ciudadanos. El silencio de los ciudadanos expresa la confianza en el sistema.

Cuando la gente no va a votar la clase política no acaba de preocuparse porque cree que el sistema se legitima mediante el silencio.

Susana habla de las pausas en la espiral comunicativa, la personalidad de la comunicación europea requiere reiniciar. Según David Martos si los datos no son atractivos ni comprensibles no son información. Macarena habla del problema en el filtro. Los bloggers estamos aquí invitados porque la mayoría de la información se hace en inglés o francés, Macarena reivindica la información europea en los distintos idiomas. ¿Quién tiene la culpa? En lugar de tanto debatir sobre dónde está la información, la buscamos y la transmitimos al minuto. La ex ministra Pilar del Castillo habla de la cercanía entre político y ciudadano. El problema en el ámbito nacional y europeo es la ausencia de conexión. Hace referencia a la Europa de los pueblos. Dice que esto es un recurso retórico y que no significa nada, ¿qué pensáis? Pilar dice que las causas tienden a ser dogmáticas, que no son racionales. Dice Paco Polo que la institución tiene que escuchar e involucrar. Nacho Escolar denuncia el spam masivo que hacen algunas plataformas, que llenan los buzones de e-mail de los eurodiputados. Eso no es información o participación ciudadana. Destruyes una vía de comunicación legítima sin necesidad de bloquear las líneas de comunicación con el político. Cuidado con las minorías organizadas. Francisco Benítez denuncia el metalenguaje, la comitología o el triálogo. Borja insiste en cómo nos pasamos la patata caliente entre políticos y comunicadores. España debe mucho a Europa desde el punto de vista de la democratización y la cohesión. La clave es generar una necesidad de Europa.
Susana dice que las fuerzas en marcha son la solución, citando a Exupéry.
Sigue la ex ministra Pilar del Castillo, habla de la Agenda Digital y cómo se planteó para influir en la Comisión. El individuo es el epicentro de la revolución digital a diferencia de otras revoluciones sociales o económicas. En las revoluciones previas, por ejemplo en la industrial, no se necesitaba una formación específica para formar parte de la revolución. En la era digital ha de haber una formación digital para participar en las nuevas formas de relación. Para expresar la Agenda Digital, habla de la espiral virtuosa. En el centro está el individuo, la espiral está abierta y la última línea es la sociedad. La persona para participar en la sociedad digital necesita conocimiento y derechos de acceso. El mercado digital único no tiene que ver sólo con el intercambio de bienes materiales, sino con el mercado de servicios y contenidos, abierto y competitivo. El mercado potencia del 500 millones de consumidores optimiza la inversión. Pilar ve el mercado digital como la fuerza motriz del mercado interior europeo. La Agenda Digital tiene una multipropiedad, no es propiedad de los gobiernos nacionales ni regionales, ni de las instituciones, sino que pertenece a varios accionistas, incluidos los sectores sociales y empresas. No hay sector que no esté "permeado" por las tecnologías de la información. Pilar habla de internet como un fenómeno estelar y apasionante. La fragilidad de internet está en pensar que no tiene reglas, principios o que está fuera del mundo off-line. Para Pilar la ausencia de reglas es la fragilidad de internet. Menciona a Wikileaks apuntando a que existe la opinión también de que es un atentado contra la libertad, porque son informaciones no públicas obtenidas de forma no autorizada, creo y compruebo que se ha metido en un jardín del que va a ser complicado salir, ¿quiere matar al mensajero?


Nacho Escolar no está nada de acuerdo en absoluto, establece la diferencia entre la información privada y lo que publica Wikileaks. Hace alusión a los correos de Enron que fueron muy relevantes para la ciudadanía y la actual crisis financiera. ¿Por qué los políticos y no los banqueros o medios de comunicación? Nacho recuerda que los medios aparecen en Wikileaks, donde se dejan de publicar las informaciones que ponen en peligro físico a las personas implicadas. Por Wikileaks sabemos que la fiscalía está rompiendo con la separación de poderes en España y esto trasciende totalmente la información privada.

Paco Ruiz señala que internet se autorregula. Fernando Navarro sigue apegado al concepto de "culebrón" y pide a los políticos que se mojen, que se posicionen acerca de Wikileaks, defender su escala de valores. Exige una toma de posiciones. Fernando señala que en todas las revoluciones el individuo es indispensable, y existe el riesgo de que haya personas que se queden fuera de esa revolución. Las prioridades éticas y materiales de la Agenda Digital europea han de lograr la identificación de los ciudadanos. Susana alerta de que hay que tener cuidado con la transmisión de información, que debe estar regulada y cuidada, y hay que explorar la gestión de los intangibles. No todo es difundible. Jorge nos recuerda que no todos los ciudadanos están en internet por la brecha digital.

Bárbara Quílez habla de que se está trabajando en una nueva web del Parlamento Europeo y recuerda que el papel de contextualizar e interpretar no corresponde al Parlamento. Salvador Garriga interviene planteando el punto de vista del Parlamento Europeo. Habla de la importancia de ser agitador, además de divulgador, para promover iniciativas que muevan organizaciones sociales con los parlamentarios europeos. Estas estrategias a veces fallan por lo más sencillo, no por medios financieros. El europarlamentario suele estar muy especializado. De una forma u otra el futuro del debate político está en línea. Al político por naturaleza le gusta tener la situación controlada. En cuanto al Parlamento Europeo se queja de la ausencia de wi-fi en los plenarios, disponible en 2011, aunque el siguiente problema será la clave de usuario y la contraseña (por cuestiones de seguridad sólo podrán usar la wi-fi los eurodiputados) en las redes del Parlamento. Se dedican unos 11 millones de euro entre Parlamento y Comisión para la comunicación en 2011, está por ver su utilidad y su alcance. Las reuniones de las comisiones parlamentarias se harán en web-stream, se podrán seguir debates a la carta. Hay exceso de información o ésta no está tratada, aunque el seguimiento es masivo cuando se tratan temas concretos (el debate del carbón para los asturianos). Una web interactiva supone un problema serio para el diputado, que puede tener problemas en mantenerla y debatir. Los grupos parlamentarios están muy interesados en las redes sociales. La cuestión "me gusta/no me gusta" es la que acabará decidiendo las opciones políticas en el futuro. Garriga es autocrítico con los políticos y en twitter los bloggers alaban su intervención, dicen que ha venido a contar y no a vender discurso. Fin de discurso dentro de tiempo previsto.


Ahora entra Laurence, la europasionaria, que está feliz de estar aquí. Confiesa que tiene dos vidas, de día es consultora en política europea y euroblogger de noche. El principio del bilingüismo en el blog es muy importante para Laurence, ya que el inglés es un idioma utilizado para los anglófonos interesados en el debate europeo, y el francés facilita que sus compatriotas sepan qué sucede en Bruselas. No es el mismo público. Laurence no habla sólo de Europa, sino de aspectos de su vida personal, porque busca atraer audiencia más allá del europeísmo. Después nos presenta Bloggingportal que cada domingo recoge los artículos más interesantes de la semana o bien suscribirnos a la Newsletter. También hay actividades en la red y en el mundo real, como el Day of Multilingual Blogging, o los artículos del día de Europa publicados por colaboradores no blogueros. También se encarga de la red de mujeres apasionadas por Europa y por internet, las famosas EuGirlGeeks, con los blogs escritos por mujeres, para promover la presencia femenina en el debate público. Para Laurence la idea de comunicar Europa a las masas ya le parece incorrecta, esto era adecuado para cuando la esfera pública estaba dominada por intelectuales o periodistas. Ahora tenemos que hablar de Europa entre europeos. En el mundo virtual tenemos que hablar como personas y comunicarnos de tú a tú y no como representantes institucionales. Salva interviene para matizar (se informa on-line), la mesa del Parlamento Europeo ha decidido que el wi-fi sea abierto para visitantes y diputados. Laurent Juillet habla de un tipo de información que sólo interesa a las elites y especialistas, y cita como ejemplo el portal de la Unión Europea, donde la información es indescifrable. Seguimos...

 
*Imagen de la cena del viernes. De izquierda a derecha: Laurence Modrego, Ignacio Escolar, Victoria P., Sergi Barrera, Ignacio Samper, Joaquim Millan, Eva Peña

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Diario de una letraherida europeísta

Hace mucho tiempo que no hablo sobre mí en este blog. Hoy lo haré. Aunque corresponda, por mor de ser fiel a la actualidad, no voy a escribir hoy ni del euro ni de economía, sobre todo porque sé que en breve me tocará explicar el desbloqueo presupuestario y la batalla inminente entre Consejo y Parlamento. Los eurodiputados afectados están en un sinvivir desde hace siete semanas y merecen que contemos los misterios de la batalla en que se ha convertido la negociación presupuestaria este año, porque cada uno interpreta el Tratado de Lisboa según su conveniencia. Lo contaré. Todo llegará. Hoy me resulta fácil apearme del debate presupuestario, aunque siempre permanece el del enjundioso euro. Decía el otro día, antes de inaugurar este largo y casi interminable puente, que se ignoraba el desenlace sobre nuestra moneda única. Incluso los rumores apuntaban a una reunión de urgencia del Consejo Europeo prevista para el próximo 16 en Bruselas. Ya hemos salvado media semana y no hay novedad, sólo esperar y ver cómo amanece mañana la Bolsa. Como dicen algunos, los libros de Historia Europea dedicarán un capítulo de oro a este 2010. Hoy el euro sigue en la cuerda floja, pero confiamos en los efectos benéficos del coste político de abandonarlo, bla, bla, bla. No quiero creer que el pasado tiene vigencia en el presente, por lo que me ha seducido siempre más la vertiente literaria de la Historia. Si algún agorero prefiere pensar que los altibajos del euro significan el fin de la Europa política es su problema… Es tan inútil obstinarse como tratar de obviar los hechos (por eso no los obvio aunque no insista).

Hoy no venía con humor para hablar del futuro del euro, de los duros ajustes fiscales, ni de las paranoias de los inversores o las reglas del nuevo gobierno económico en la UE. Alentada por la inspiradora ruralidad de la Terra Alta, llego con sed de actividad europeísta. Este fin de semana nos encontraremos en Córdoba, bajo el auspicio del Parlamento Europeo, para hablar otra vez de como estamos comunicando Europa. Nos veremos durante un par de días intensos varios eurobloggers y personalidades políticas y académicas en un seminario sobre el Parlamento Europeo y las redes sociales.

A mí siempre me motiva hablar de Europa y últimamente este blog ha cumplido los tres años de vida. Me apetecía hablar de por qué existe este blog. Cierto es que me lo preguntaron en el seminario sobre Gobernanza y Comunicación en San Sebastián la semana pasada, aunque apremiada por el tiempo, como mis compañeros, me limité simplemente a recordar los orígenes académicos de este blog y la atracción magnética que ha ejercido a veces esta página de fondo negro, donde una se desahoga reflexionando en alto, atando cabos con terquedad sobre asuntos políticos, sobre Bruselas, las instituciones y todo lo que allí se maneja. No soy una insider, pero disfruto poseyendo información caliente, incluso antes de hornear, para seleccionar el momento preciso y transmitirla, aunque la mía no es una vocación periodista en absoluto, sino claramente, y de forma modesta, literaria. Sin embargo, el blog dejó de ser un producto literario, si es que llegó a serlo, cediendo el protagonismo a las vertientes política y económica. Indudablemente por deformación profesional, tal vez por un sentido práctico y por voluntad de servicio al lector, aunque probablemente mucho más por ese instinto convencido de concienciar e informar para labrar una ciudadanía europea, que, con todo, será lo que acabará por asegurar el destino de la Unión Europa unida en una federación, para mí, sin duda alguna, el objetivo a batir.

Mi modesta vena literaria busca otros cauces alternativos, lejos de este blog, aunque Europa sea también, y es, literatura. Recuerdo haber aludido en ocasiones a cómo me siento europea incluso cuando duermo, la capacidad de conmoción de las Golberg de Bach o mi inclinación a las evocaciones memorísticas a lo Proust. No me cabe duda de mi debilidad íntima por las palabras, y así, como bien define mi lengua catalana, he llegado a la conclusión de que soy una lletraferida, que estoy aquejada de un mal, el de las letras, que se padece con placer porque cura la grisura de la vida más anodina.

Justo es decir que mi debilidad literaria explica la foto de la cabecera de este blog. Siempre me atrajo esa ventana del Café Europa 1989, situado en Copenhague. El nombre de Europa aparece significativamente unido a la fecha que simboliza por sí misma la unidad y la libertad de los europeos. Y esa ventana recogía para mí la esencia de las dos cosas que más me inspiran y estimulan: la literatura y Europa. Seguramente no hacía falta que Steiner dijera que Europa se ha fraguado en sus cafés, en las ciudades europeas con sus cafés literarios, más o menos sombríos, en reuniones más o menos concurridas, con escritores y pensadores más o menos dotados para las letras.

Europa tiene su programa artístico propio y peculiar, siempre lo ha tenido. Probablemente arrastramos más de un siglo de decadencia, un sistema de valores y costumbres que un día encarnaron el vigor de lo nuevo. Hoy innovamos políticamente, pero nos invade la desidia si de entablar nuevas guerras se trata, ni siquiera guerras culturales. La perspectiva histórica se aposenta en nuestras piedras y en nuestras letras. Ya lo hemos escrito y hecho todo. Por ello a veces parece haber una sequía de nuevos talentos literarios en Europa. Hay quien dice que culturalmente también somos subalternos de los países emergentes, con un nuevo vigor cultural y literario. Parece que seamos tan viejos como aquel anciano desmemoriado de Beckett que pasó un día (que al lector le parece una vida entera) sin encontrar el camino de vuelta a casa. Europa, con un gran peso a sus espaldas, es hoy más admirada que temida. A Europa se le supone una superioridad moral, tal vez porque la edad impone y consolida obligaciones morales.

Quien me conoce bien me define como melancólica y persistente, palabras que también podrían definir un día de lluvia, pero también la lluvia puede ser dulce o agresiva. Sólo sé que Europa me apasiona, que sigo creyendo que es el gran proyecto de nuestro tiempo y que sólo es cuestión de dejarse atrapar y entender el sentido trascendente de todo esto. Europa es un referente para los que no saben a dónde ir y debe serlo para los que tenemos la fortuna de pertenecer a este apéndice geográfico del gran continente asiático. Europa es un continente bravo como el Atlántico y cálido como el Mediterráneo, los mares que marcan nuestros lindes, cercanos o lejanos.

Hace unos días, Pep Guardiola recordaba que Catalunya es un país pequeño situado en un rincón al norte de la península. Su voz expresaba la impotencia que sucede a la desconsideración percibida. Comprendo perfectamente sus sentimientos y los comparto, porque yo también pertenezco a ese país pequeño, y desde aquí entiendo que construimos Europa, como catalanes, con un color y un sabor peculiares. Construir Europa es una forma de trabajar por un mundo distinto, un mundo más plural y diverso, más lúcido y abierto, más respetuoso y perceptivo. De un pequeño país a un gran continente, porque así hacemos Europa los catalanes, como lo hemos hecho, estrechando lazos con muchos pequeños países desperdigados por el continente, y llegamos a ella, desde nuestro rincón mediterráneo del nordeste de la península. Porque así lo hago yo, desde mi catalanidad aunque escriba en castellano para que me podáis leer más fácilmente todos. Ahora se ha hecho tarde, me zambulliré en un breve viaje interior en algún libro, por no tratar de entender la vida antes de conciliar el sueño. Una recurre a la literatura convencida de que merece la pena buscar una tercera vía entre el drama y la comedia, la seriedad y la risa, lo blanco y lo negro, lo azul y lo rojo, lo verde y lo amarillo... En el fondo, este blog tiene mucho de alternativa. Eludiendo etiquetas.


*Imagen: Reproducción de un óleo de Renoir (The Reader), 1875

viernes, 3 de diciembre de 2010

Del euro a los Estados Unidos de Europa: reinventarse o morir


Calma momentánea tras el órdago de Trichet. Estos meses vividos desde el pasado mayo en el seno de la eurozona han sido tan imprevisibles como fascinantes. Se palpa la insuficiencia del famoso Fondo de Estabilidad europeo de 750.000 millones de euros, que se creó como mecanismo para salvar a Grecia de la quiebra, y finalmente también a Irlanda, a falta de otras ideas que fueran viables para poder equilibrar las economías de los 16 países de la eurozona. Hoy todo se resume a la necesidad de inyectar liquidez. En estos días, o avanzamos o nos hundimos. En mi opinión, parece inevitable una intervención más directa y decidida del BCE, así lo ha dicho Trichet, su presidente, en una declaración que a muchos ha dejado descolocados, por no emplear un término más vulgar. Lo paradójico es que nos proponen seguir la receta estadounidense, como si se quisiera ignorar que por tercera o cuarta vez en esta agónica crisis iremos trasladando la deuda de uno a otro sitio.

De momento, el Banco Central Europeo rebajará el tipo de interés básico a un mínimo histórico (hasta marzo de 2011) y seguirá comprando deuda de países comunitarios en apuros, a pesar de que los responsables del desaguisado han sido en gran parte los estados. Según el BCE, los bancos de la eurozona han encajado unas pérdidas que ascienden a 515.000 millones en los últimos dos años. El origen de todo es que los particulares endeudados traspasaron sus problemas de pago de deuda a los bancos, luego han sido los bancos los que trasladaron el problema de deuda a sus respectivos estados, y evidentemente ahora los que tienen un problema con la deuda son los propios estados. ¿Cómo no? Éstos ya están empezando, o lo harán, trasladando ese problema de insolvencia a las entidades supranacionales, en general se suele hacer con el FMI, pero en particular en el caso de la eurozona el problema recae sobre el Banco Central Europeo.

Lo cierto es que para defenderse, el BCE puede responder emitiendo moneda, es decir fabricando billetes, aunque la cosa no es tan sencilla, porque fabricar billetes tiene el inconveniente de que el dinero acaba "valiendo" menos. Esto se traduce en que los euros que aparecen en distintas cuentas, activos, pasivos, etc., esparcidos por el planeta, tendrán un valor nominal concreto, aunque en realidad tendrán un valor real menor. Esto generará inflación.

¿Inflación? El gran enemigo natural del euro, porque recordemos que el BCE se concibió única y exclusivamente para combatir la inflación, ergo para preservar la estabilidad de precios, concepto al que se pega como una lapa el gobierno alemán. Si hay que evitar la inflación hay que restringir el gasto. Es una receta básica que recoge por ejemplo el propio Pacto de Estabilidad y Crecimiento, los famosos criterios de Maastricht para entrar en el euro. Sabemos que muchos no los cumplieron, que no se sancionó, y que de aquellos barros vienen estos lodos, pero hoy por hoy los países con economías depauperadas van a caer en espiral depresiva, porque aunque gasten menos, tendrán que pagar lo que deben, y si dan malos datos económicos nadie les querrá prestar dinero, no podrán refinanciar lo que deben y finalmente quebrarán.

Recurrí a la acuñada expresión de aquellos barros porque ahora estamos pagando el precio de no haber centralizado a nivel supranacional la política fiscal. Probablement por el cortoplacismo político, aunque no debemos pecar de simplismo.

En la UE se ha venido insistiendo en esta política de restringir el gasto, véase Grecia, Irlanda, Bélgica, Reino Unido, España, etc., pero se está viendo que esto genera un problema a corto plazo, la quita en la devolución de la deuda, que no se aguanta dentro de la eurozona. Esto, lamentablemente, se ha visto cuando el alud ya lo podíamos tocar casi con la punta de los dedos. ¿Nadie lo intuyó? Sea como fuere, hoy la situación no se sostiene, y al BCE no le queda más opción que emitir moneda para rescatar a esos estados. Lo curioso es que los que tengan bonos van a perder poder adquisitivo, porque ya dijimos que el euro va a valer menos si hay una emisión de dinero. Hay lluvia de propuestas, las que dicen que se deben reestructurar los créditos sin dilación. El economista estadounidense Rogoff aboga por un Plan Brady para el euro, el inventado por un ex secretario del Tesoro de EE.UU. (Nicholas Brady) con el que se puso fin a la crisis de endeudamiento de América Latina en la década de 1980, y puede decirse que hay tantas recetas como economistas, claro.

Sin embargo, lo perentorio es que los estados de la eurozona puedan de algún modo hacer frente a su deuda, más que nada porque los especuladores van apostando con sus 400.000 millones de fondos especulativos, y miran de soslayo a las decisiones de los gobiernos, los fondos de recate y todo este tipo de maniobras, de las que al final se acaban aprovechando, como buenos depredadores que son por naturaleza. Es decir, van a atacar al más débil, algo que parece tan inevitable como que el buitre se coma a la perdiz. Cada vez que hay un rescate a un país, como en el caso irlandés, el mercado se estabiliza a corto plazo porque el especulador entra rápido para obtener beneficio inmediato.

¿Es capaz un acuerdo político o una actuación del BCE evitar este “hecho de la naturaleza” de que el buitre devore a la perdiz?

En el caso español, cualquiera en el mercado sabe que hay un riesgo y la deuda española ahora está carísima en el mercado, ya que a mayor riesgo mayor encarecimiento, es decir nadie desea deuda española. Por ello, la UE debería tener un mecanismo que no generara esos estímulos especulativos, de hecho esta era la idea del Fondo Monetario Europeo que había propuesto Merkel la primavera pasada, con cierto tino y previsión, a falta de la ideal política fiscal y presupuestaria común (esto segundo lo digo para nosotros los federalistas utópicos). Y no olvidemos una cosa, el Tratado de Lisboa no permite ni crear el FME ni tampoco monetizar la deuda, por lo que es posible que se busque un vericueto legal, así se vio hace pocas semanas con el pacto franco-alemán que buscaba colar en el Tratado de Adhesión de Croacia una solución política en previsión de lo que pueda ocurrir cuando expire el Fondo de Estabilidad en 2013.

Teniendo en mente que la base del euro es evitar la inflación, no hay muchas opciones, la solución debió ser política y será política. En estos días, yo me pregunto a menudo qué retiene a Alemania dentro del euro, lo cierto es que parece que la deuda de los otros países afecta a los alemanes y por ahora abandonar el euro no tiene compensación económica suficiente.

Es lo que algunos han venido en bautizar, atinadamente, como solidaridad por interés propio.

Esto implica que todos los países deben estabilizarse, voluntad política en resumen, ergo los gobiernos de cada Estado miembro deben hacer los deberes y reforzar la solvencia de su deuda nacional. Trichet, con sensatez, dice que la eurozona debe unirse políticamente, siendo equivocado promover diferentes velocidades de integración.

Todo está cambiando, pisamos sobre terreno movedizo y, en el caso de la eurozona, la pertinaz y obcecada resistencia al cambio puede poner en riesgo su supervivencia. Algo fuerte y definitivo va a ocurrir en las próximas semanas, o tal vez días. Espero que sobrevivamos para comentarlo.

* Imagen: 2 de diciembre de 2010. Seminario sobre Participación y Comunicación en la Nueva Gobernanza Europea. Donosti.

martes, 30 de noviembre de 2010

Seminario sobre Participación y Comunicación en la Gobernanza Europea


Este jueves, estaremos en Donostia debatiendo sobre la comunicación europea y valorando la incidencia de los blogs y el mundo 2.0 en la europeización y la gobernanza. Les invito a sumarse al debate que se establecerá una vez finalizada la mesa redonda (con Encarna Hernández, Jorge Juan Morante y Emilio Fuentes, otros conocidos eurobloggers), si bien les presento a continuación un extracto, a modo de anticipo, de algunas de las partes de mi intervención prevista para este jueves a partir de las 12 del mediodía, esperando sea de su interés:

"Cuando hablamos de comunicar Europa, hemos de partir de una premisa, y es que la comunicación de la complejidad difícilmente puede ser sencilla. Es humano querer comunicarse, querer compartir lo que hacemos, nuestras inquietudes, nuestros logros y, a ser posible, obtener reconocimiento si descubrimos algo útil a la comunidad, o si tenemos una idea brillante. Los más hábiles comunican buscando colaboración, buscan sumar fuerzas para lograr su fines y a la vez ser más útiles a más personas. Las ideas se generan en la mente de los humanos y no conocen fronteras, aunque unas décadas atrás era muy complicado dar a conocer tu idea a alguien que no estuviera en tu entorno. Los periódicos tradicionales con suerte publicarían una de tus cartas al director, los mecanismos de acceso a las instituciones eran lentos y burocráticos, exigían tiempo y dedicación, a menudo sin éxito alguno.


Hoy, la red ha propiciado dos grandes beneficios globales, por un lado elimina la relevancia del espacio y el tiempo y facilita la transparencia de las instituciones, mejorando el control sobre las democracias y la rendición de cuenta, y por otro lado estimula la comunicación y el pensamiento creativo; ya que el ciudadano puede transmitir sus críticas a gran velocidad y recibir reciprocidad de otros ciudadanos. Hoy, quien desea informar hace uso extensivo de internet para poner la información lo más rápido posible al alcance del máximo número de personas, es decir que gracias a una herramienta tecnológica somos ciudadanos más informados. Internet es como una gran reunión de vecinos donde se produce la concentración más alta de mentes. Unos acuden buscando información y otros ofreciéndola.


Un ejemplo de la importancia de la red y el temor que despierta en los gobiernos no democráticos es el intento del gobierno de China de intervenir, e incluso eliminar Google, en su territorio. Un ejemplo de su utilidad lo vimos en el caso de las cenizas del volcán islandés la primavera pasada. Gracias a twitter, el organismo Eurocontrol recibió en 3 días de crisis, casi un millón de lecturas en sus páginas como fuente de información para pasajeros, pilotos, compañías aéreas y periodistas, ayudando a mitigar el caos aéreo.


Existe un fenómeno de ausencia de información netamente europea en los medios tradicionales, algo que es contradictorio con el incremento de competencias y poderes que se están transfiriendo desde los Estados miembros hacia la Unión Europea. Dicen que Europa es de cristal, pero de esta afirmación lo único cierto es que sus instituciones gastan mucho dinero en comunicar lo que hacen, que hay voluntad de que el ciudadano lo sepa, pero que esto ha sido incapaz de corregir la desafección. Cuando la información pasa al plano de la red pública nos pertenece a todos, aunque esto supone dos retos, por un lado procesar adecuadamente esa información, y por otro utilizarla para algún fin provechoso, es decir darle valor añadido.


La integración europea va intrínsecamente ligada al fenómeno del derribo de barreras en la comunicación, tanto que transitamos hacia un nuevo modelo en un viaje que compartimos organismos públicos, empresas, grupos sociales y ciudadanos. Distintos actores que nos vemos implicados, y que dependemos en gran medida de las decisiones que tomen los actores institucionales. Queremos nuevas referencias, tratando de corregir los errores colectivos, aquello que ha sido un fracaso evidente, como por ejemplo los problemas que se han derivado de la desregulación total de un mercado financiero, cuyas consecuencias han acabado por afectarnos a todos.


Además Europa se resiste a cambiar, a pesar de que suenan todas las alarmas, perdemos peso económico frente a EEUU y otros actores como China e India, además de que nuestro gran pacto social tan exitoso en la segunda mitad del siglo XX se ve amenazado por otros actores globales. Uno de los problemas diagnosticados es la ausencia de movilidad, de una ciudadanía crítica y activa, algo que dificulta que toda la información que transmitimos en la educación se transforme en impulso creativo y por tanto que surjan y triunfen los emprendedores en Europa. Hay una crisis de emprendedores en nuestro continente. Junto a esta reflexión, para salvaguardarnos de las muchas amenazas desconocidas que plantea un mundo de fronteras difusas, debemos entender que el desafío es común y no corresponde sólo a los políticos afrontarlo.


[...]

Los blogs tiene la ventaja de ser plataformas libres o que representan en todo caso una opinión individual, la del ciudadano anónimo, pero informado y crítico. En mi caso, el blog surgió inicialmente como una herramienta para estructurar la información sobre Europa que iba leyendo día a día, y tenerla organizada para mis presentaciones y los textos de mi tesis doctoral. Se daban en mí dos circunstancias, al estar investigando en la Universidad sobre integración europea, por un lado estaba ansiosa por informarme sobre lo que se fraguaba en la Unión Europea, pero por otro lado sentía la impotencia de ver cuán escasa era la información periodística en tiempo real al alcance de la mano. Hablo de cuando empecé a escribir en el blog, que fue en noviembre de 2007. Hoy las cosas han mejorado, pero queda mucho por recorrer.



Esa impotencia poco a poco me llevó a enfocar el blog como instrumento de difusión de Europa, de transmisión del concepto político y emocional de la Unión Europa, para captar la atención del lector y la empatía hacia el proyecto común europeo. No era mucha más la ambición inicial, aunque poco a poco fui descubriendo que había una serie de lectores que sentían la llamada de esa responsabilidad por europeizar, por formar parte de una red totalmente espontánea capaz de captar la confianza ciudadana y también, ¿por qué no? De dar un toque de atención a los actores políticos en Bruselas, porque la UE es en una realidad política que no es bien percibida por el ciudadano, y más cuando los medios de comunicación debilitan su presencia, premeditadamente o no, pero ese es otro debate para otro día.


[...]

Sin embargo, justamente en el territorio virtual podemos contrarrestar ese efecto de los mass media tradicionales. Los blogs tienen un elemento didáctico, con todas las reservas que se puedan admitir ante una información que por lo general es subjetiva, pero sobre todo cuentan con la ventaja de estar libres de la propaganda política y partidista. En la mayoría de los casos, como es el mío, lo que hay es vocación de transmitir verdad, o de aportar una reflexión personal al análisis de la realidad, sin el corsé que imponen las líneas editoriales o las servidumbres de los medios periodísticos tradicionales.


Además, desde nuestros blogs traducimos la información, no sólo entre idiomas, sino también del lenguaje burocrático al lenguaje accesible, y condensamos informes a veces de 100 páginas en textos de una o dos páginas, porque en mi caso particular, lo que trato es de poner al alcance de mis lectores todo lo que considero relevante para comprender e interpretar la actualidad, aquello que no encontrarán ni en la televisión ni en los periódicos. Y en el fondo, tengo también la esperanza de que algunos líderes políticos perciban que la ciudadanía busca respuestas en Europa.


Por mi experiencia, creo que la mayoría de ciudadanos tienen la convicción de que a los europeos ir de la mano nos reporta más beneficios que pérdidas. La mayoría piensan que juntos nos será más fácil la consecución exitosa de los intereses comunes, como lo son asegurar el suministro energético, proteger nuestros derechos como consumidores, asegurar que nuestros hijos no vayan a engrosar la lista de desempleados en el futuro, preservar los estándares de calidad de vida y garantizar la supervivencia del planeta, todos estos retos que sólo podemos afrontar en común, tarde o temprano, acabarán por generar de forma natural una identidad europea."


[...]

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ciudadanos y democracia participativa: de lo local a lo global

                                                                                                                                                               


Hoy toca una reflexión algo densa (espero me sepan disculpar) que intenta recoger alguna de mis inquietudes sobre el distanciamiento entre ciudadanía y política, ante unas elecciones catalanas, las del próximo 28 de noviembre que parecen no estar movilizando lo suficiente al electorado, a pesar de la enorme trascendencia del resultado para el futuro inmediato, como comentaré más adelante. En una democracia parlamentaria no presidencialista, como la nuestra, la cámara baja tiene un papel determinante en el desarrollo político, así sucede en Catalunya, pero no en otros lugares, sin ir más lejos en el Parlamento europeo, aunque desde aquí sea firme defensora de su labor, que en este mandato viene siendo especialmente beligerante. Sin ir más lejos, hoy Estrasburgo se reafirma en su determinación por mantener su proyecto presupuestario para 2011, frente a la objeción de Reino Unido y Holanda, vía presión al Consejo.


También hoy la crónica parlamentaria nos trae un ejemplo de imbecilidad política. Llega en forma de anécdota, ya que en el plenario matinal ese partido de los tics no democráticos que insulta la soberanía popular (el UKIP británico) ha vuelto a hacer de las suyas. La historia va unas líneas más abajo, y me ha llevado a unos segundos de reflexión sobre qué sentido tiene la presencia de elementos desestabilizadores en las cámaras de representantes, y su riesgo implícito para el desarrollo político y pacífico de nuestras sociedades.

Regresando a la anécdota, la de hoy no la protagoniza Farage, ya famoso por estas salidas de tono, sino su compañero de partido, Godfrey Bloom, que ha ido a la cámara de la soberanía compartida europea con el fin de boicotear toda iniciativa en pro de los ciudadanos europeos, muy en la línea de actuación del UKIP. Hoy, este diputado interrumpió la intervención del presidente de los socialdemócratas europeos, el alemán Martin Schulz, gritando un lema nazi "Ein Volk, Ein Reich, Ein Fuhrer". Se le invitó a rectificar y pedir disculpas, momento en que el miembro de UKIP siguió llamando "fascista antidemócrata" a Schulz. El británico fue finalmente expulsado de la cámara. Se trata de una actitud totalmente destructiva que, no obstante, ha conseguido abrirse un hueco en la institución que representa la soberanía popular. ¿Hasta qué punto es admisible este comportamiento? No lo es, pero ¿es suficiente castigo la expulsión del diputado de la sesión de hoy? Puede que no. Si bien es perfectamente legítimo ser crítico con el proyecto de integración europea, no lo es insultar hasta faltar al respeto y recurrir a la grave ofensa, con unas palabras que traen recuerdos terroríficos y tienen una intencionalidad dolorosa. Cabe preguntarse qué lleva a un ciudadano de a pie a apoyar este tipo de formaciones políticas que no aportan valor añadido ni apuestan por proyectos colectivos que mejoren las perspectivas de futuro.

En las elecciones catalanas, que se celebrarán este domingo, también existe cierta amenaza de que partidos antidemocráticos enmascarados pudieran tener su hueco (aunque no daré nombres por no hacerles publicidad gratuita e inmerecida). Los movimientos fascistas que atentan contra los propios cimientos de la democracia no son nuevos y toman virulencia en tiempos de crisis, aunque nunca debemos perder la fe en la sabiduría ciudadana. Sin embargo, un fenómeno atraviesa el continente europeo, cada vez más ciudadanos dan la espalda a sus políticos, como la dan a las instituciones y a la participación, en una señal inequívoca tanto de cansancio como de desconfianza.

Si la desconfianza hacia la institución democrática arraiga, los escenarios alternativos no invitan al optimismo. Aquí en casa, las elecciones catalanas tienen una gran trascendencia porque el gobierno electo definirá la hoja de ruta para siete millones y medio de catalanes, una hoja de ruta que va más allá de los cuatro años de legislatura, donde los retos planteados van desde hacer frente a la crisis, recuperar el tejido productivo, sanear las cuentas públicas depauperadas, equilibrar el territorio, mejorar el nivel educativo, recuperar la confianza en la tradicionalmente respetada Catalunya, y definir las relaciones con el estado español, en un tira y afloja que empezará por la solicitud de un concierto económico (equiparable al ya existente en Euskadi) con el fin de establecer un federalismo fiscal en España. El concierto fiscal por tanto es el primer paso para solucionar un encaje insatisfactorio entre la nación catalana y la española.

El arco parlamentario catalán es multipartidista, y hasta la fecha seis partidos tienen representación parlamentaria, lo que denota el pluralismo de la dinámica sociedad catalana. Sin embargo, el momento pide consensos. Soy consciente de que la política de consensos es criticada por muchos analistas porque puede adormecer el espíritu crítico y desmovilizar la participación ciudadana, pero precisamente la integración europea nos ilustra de la gran potencia del consenso como motor político, económico y social. Hay quien defiende la presencia de partidos radicales y elementos desestabilizadores en las cámaras de representantes, ya que transmite el parlamento como una institución viva y no estancada, imponiéndose sobre el anquilosado y aburrido consenso (tan poco noticiable); también los hay partidarios de extender la democracia participativa a todos los ámbitos (un modelo similar al suizo), pero sea como fuere, en Europa se ha avanzado a golpe de consenso, y lo mismo puede decirse de España, y en particular de Catalunya.

La democracia es imperfecta y además la inadecuación entre el endogámico sistema de partidos y la apertura que reclama la sociedad conlleva un notable peligro. El riesgo es que el ciudadano se repliegue en sí mismo, se queje sin hacer demasiado ruido y acabe por minar el espíritu de superación individual, que redundaría en un empobrecimiento colectivo. Ante la crisis absoluta de valores y referentes que nos asola, los ciudadanos en conjunto ni protestan, ni presionan ni buscan responsables concretos a los que exigir y castigar. Cierto es que difícilmente podemos penalizar a los que ostentan el poder en el mundo, que (no nos engañemos) son las entidades financieras y las grandes corporaciones, mientras los gobiernos apenas ocupan una porción del poder que domina las grandes decisiones globales. Pero sí debemos exigir una nueva política, que se comprometa a poner cotos. Hoy sabemos que la ambición desmedida, la codicia no regulada que se ha consentido en el gran casino global, es la que ha causado la ruina de los estados, que ahora son como piezas de un dominó en riesgo de bancarrota, mientras los ciudadanos (que no tienen culpa alguna del desaguisado) acaban pagando las pérdidas. Es decir, la pérdida se ha socializado, pero los beneficios obtenidos en épocas boyantes quedaron en manos de las elites que, para mayor desgracia, a menudo sitúan sus capitales en lugares remotos donde la transparencia no existe. Salta a la vista que tal sistema es insostenible, y la dura crisis, que se traduce en desempleo y mayor pobreza para todos, es el primer síntoma de la perniciosa desregulación y la permisividad hacia la codicia sin límite.

Por ello el cambio de modelo es tan prescriptivo como urgente, algo que parecen saber algunos (a juzgar por las señales de buena voluntad política), pero que no va más allá de la declaración de intenciones, probablemente por la ausencia de determinación de otros actores. El resultado es que los unos y los otros optan por mirar a otro lado porque no se vislumbra modelo alternativo. Nadie dice que la banca no tenga que tener su margen de beneficio, pero la supervisión debe funcionar como un reloj, por ello es esencial que se pongan en marcha cuanto antes (el próximo enero) los organismos de supervisión financiera que ha creado la Unión Europea bajo los auspicios del Banco Central Europeo. Precisamente la estricta regulación de la banca española es la que nos ha permitido sortear el riesgo de quiebra hasta la fecha en España, cuya solidez financiera se debe a esa previsión y celo. Buen modelo, aunque mejorable, pero sobre todo exportable a todos los mercados del planeta, donde las transacciones financieras tienen carácter global. Si urge globalizar el modelo de supervisión financiera, no menos urgentes son medidas como la consolidación presupuestaria y, en el caso irlandés, la fuerte e ineludible reducción de prestaciones públicas o el incremento de impuestos (donde el impuesto de sociedades está situado en un bajísimo 12,5%) para equipararlo al nivel de otros estados europeos. El caso irlandés es sintomático y acabará por ser paradigma de la interconexión entre economías, hasta el punto de que la armonización fiscal acabará por evidenciarse como inevitable, cuanto menos en la eurozona.

Volviendo a la arena política, la confianza en los gobernantes sólo se recuperará cuando éstos logren pactar un nuevo modelo de prioridades globales. Primero superando el cortoplacismo que propicia la partitocracia, los intereses particulares frente a los generales, y en segundo lugar comprometiéndose con una visión global de la política. Para ello, desde arriba han de imponerse dos tendencias (aunque parezcan contradictorias): levantar trabas al emprendedor, es decir dejar más libertad al ciudadano, y por otro lado regular más para evitar el salvajismo, la codicia desmedida que nos ha llevado a que el menos culpable tenga que pagar las consecuencias del casino financiero incontrolado.

Ante este gran reto de la reforma global nos preguntamos qué papel jugará la ciudadanía, cuando no nos convence el compromiso expuesto por los mandatarios que tienen la capacidad de definir normas para garantizar la protección del planeta, además de otros parámetros como la seguridad alimentaria, la garantía de derechos sociales en todos los países, así como favorecer los movimientos migratorios para solucionar desequilibrios demográficos, y un largo etcétera, es decir globalizar en su sentido más amplio, comprendiendo que en este planeta nos necesitamos todos mutuamente y que la receta para los desequilibrios es fomentar la interacción de todos los ciudadanos, trasladando al ámbito normativo una visión transnacional.

Estando en período electoral, a un par de días de cerrar la larguísima campaña de las catalanas, es pertinente valorar la relevancia de las elecciones, como un elemento más para catalizar la ciudadanía activa, la ciudadanía inteligente y la ciudadanía comprometida. Cada ciudadano es soberano y libre, todas las opciones tienen su validez, e incluso todos los partidos del arco parlamentario tienen ideas beneficiosas y aprovechables, pero el problema de fondo permanecerá si los partidos son incapaces de desbloquear la rigidez de los sistemas políticos y persisten en caer en su red particular de intereses. Yo soy partidaria de los gobiernos decididos, pero no enquistados, de los gobiernos audaces, pero con los pies en el suelo, de los gobiernos pragmáticos, pero que no renuncien a nuevos modelos.

Los gobiernos que la sociedad requiere en épocas de cambio y crisis, como la actual, deben ejercer el consenso y arrastrar hacia la moderación las grandes decisiones políticas, buscando la sostenibilidad, es decir, por un lado protegiendo a las grandes empresas para que puedan invertir en innovación energética (combatiendo así el cambio climático), y por otro dando apoyo a la pequeña empresa, mediante la supresión de trabas burocráticas, pero evitando el proteccionismo, y garantizando la igualdad de competencia en el entorno global (hoy inexistente). El consenso por tanto se inicia a escala local, y requiere extenderse a la escala global, sin prisa pero sin pausa. Retomando el concepto inicial de que los gobiernos son (en medio de ese gran puzzle complejo y global) sólo una porción de los actores relevantes, hemos de seguir buscando un espacio para que el ciudadano incida más sobre la hoja de ruta compartida. Los gobiernos no deben ahogar el impulso ciudadano, sino que deben canalizar esas sinergias, y trabajar en pro de un mundo transnacional en el que el ciudadano tenga más oportunidades, en un entorno regulado que garantice su protección y capacidad de desarrollo. Más lejos de ideologías, que tanto daño han infligido históricamente, y más abiertos a nuevas ideas, para hacer entre todos un mundo mejor y donde la democracia sea de por sí un fuerte valor añadido.