viernes, 18 de diciembre de 2009

Más herramientas regionales


Desde mi universidad se lanza una nueva herramienta al servicio del desarrollo regional, en concreto de las CC.AA. del estado español. El nuevo portal EUREGES analiza, evalúa y propicia las actividades de las regiones en el entorno institucional de la Unión, especialmente en el Consejo de la UE, donde las regiones europeas intervienen al amparo de los acuerdos CARCE del año 2004.

La preocupación de la Comisión sobre la participación idónea del nivel subestatal en el policy-making comunitario se remonta a finales del siglo XX, desde que se publicó su Libro Blanco sobre la Gobernanza. Desde entonces los actores subnacionales han ido encajando su acción política de forma irregular, habiendo fracasado hasta la fecha en una adecuada territorialización de la UE, dificultada por las ampliaciones, ya que los países del Este deben institucionalizar sus procesos de descentralización. No en vano, la instauración de las políticas de desarrollo regional constituye un reto novedoso para esos países, que pone a prueba su capacidad administrativa para absorber la financiación comunitaria al tiempo que se realiza la institutional-builiding. En este sentido juegan un papel más notable que los fondos Estructurales los fondos de Cohesión, en el sentido de que se adaptan mejor a las administraciones que carcen de experiencia programando y gestionando fondos europeos, ya que además permiten un grado de cofinanciación elevado sin imponer el principio de adicionalidad (que exige que los fondos comunitarios se añadan en lugar de substituir a los fondos nacionales), que puede mermar la transparencia.

Cierto es que las reformas estructurales que trajo la famosa Estrategia 2000 incluían: el refuerzo de la descentralización, un aumento de la vinculación entre los recursos asignados y los recursos conseguidos, y especialmente una división más clara de las responsabilidades entre los Estados miembros y la Comisión. Ahora bien, tengamos presente que la UE actual incluye unas 250 regiones, lo que hace ineliduble instaurar el diálogo estructurado entre estos actores, pero reduciendo el número de sujetos implicados. Ese diálogo necesario se plantea como una herramienta previa a los procesos de decisión en las políticas comunitarias.

La intervención activa de las regiones en la política de la Unión siempre han recibido una actitud facilitadora por parte de la Comisión europea, que ha pretendido sistematizar dicha participación con la obsesión de legislar mejor y más eficazmente. De hecho el término diálogo estructurado se empieza a utilizar desde 2006, gracias a un programa de acción que se había pactado entre el Comité de las Regiones y la Comisión en el año 2005, y que se concreta en la creación de redes regionales aprobadas por la Comisión a partir de las propuestas presentadas por el CdR.

Los resultados de los diálogos en estos tres años han sido desiguales, como siempre, hay percepciones distintas y lo que unos ven como prometedor otros lo valoran como decepcionante. Si de algo han servido es para profundizar en la aplicación del principio de subsidiariedad, y la cooperación en la etapa prelegislativa. Y además siguen siendo una herramienta flexible para promover la eficacia de la gobernanza multinivel y asegurar la independencia de los sistemas de financiación de las regiones con poderes legislativos.

El Tratado de Lisboa no aporta grandes cambios más allá de reconocer la importancia de las regiones, pero sigue prevaleciendo el obstruccionismo de los intereses nacionales, no exenta de conflictos. La progresiva descentralización fiscal de algunos Estados miembros que ha incrementado la autonomía de los entes regionales debería verse reflejada en una mayor capacidad de exigencia en criterios fiscales (por ejemplo en cuanto al déficit excesivo que puedan incurrir los Estados miembros). En la realidad esto no se produce, y se ve dificultado por una Unión Europea extremadamente heterogénea en cuanto a la asignación de competencias fiscales regionales.

A pesar de las deficiencias sistemáticas, las regiones intervienen de algún modo en el complejo desarrollo de la Europolity, tanto en los procedimientos formales como en los informales, aunque herramientas como el diálogo estructurado se han mostrado como un formato ciertamente limitado, y excesivamente dependiente del CdR, que atraviesa horas bajas desde hace un tiempo.

Concluyo deseando que el nuevo portal sea un éxito, y contribuya mediante sus análisis y aportaciones a mejorar la coherencia en las políticas comunitarias y a promover el desarrollo equilibrado y la convergencia regional en Europa.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Señales de alarma

Se mire como se mire, incluso desde el prisma de un cierto distanciamiento cínico, el pulso de la sociedad que captan los periódicos da señales que invitan al pesimismo, también para los que apreciamos el legado del futuro, aunque para entonces estemos criando malvas.


No es sólo Europa la que somatiza cierta decadencia, recurrente como nos revela su Historia, con un completo corpus de síntomas de dolor causados por los fantasmas de los choques culturales, azuzados por un cáncer llamado victimismo. Hoy recojo el testigo de un diario sueco que define con bastante tino a los países emergentes como "victimistas climáticos". La problemática Cumbre del Clima no parece que vaya a saldarse con un acuerdo útil, no sólo por la actitud de sálvese-quien-pueda de los Estados Unidos, sino por las presiones que ejercen los países en desarrollo a través de su grupo G-77 (fundado en 1964 en el marco de la ONU, que ha crecido ya a 130 países) encabezados por India, Brasil, China o el rico en petróleo Kuwait. La gran paradoja bien identificada en el artículo es que estos países ofrecen una elaborada imagen como objeto que necesita subsidios para sobrevivir, en lugar de proyectarse como lo que ya son, países que compiten con nosotros y con un objetivo potencial por labrarse su propio futuro, ¿es esa la idea de una política climática coherente? ¿Se trata de salvar el planeta? Albergo mis dudas.


Cada vez es mayor mi autoconvencimiento de que la crisis de valores es la catapulta directa a la crisis integral: de los hombres y de las naciones. Mientras muchos de estos países, con economías prometedoras, reivindican a codazos su posición en el mundo globalizado, Europa paga cuotas por emisiones, y sigue padeciendo una endémica dependencia energética de países conflictivos. La misma Europa a la que tanto le está costando encontrar la senda de la competitividad. En nuestro entorno de forma casi imperceptible, aunque cada vez más indisimulada, la división y el conflicto proliferan, lejos de verse amortiguados por los efectos benéficos de la globalización.


¿Indica esto acaso que estamos condenados a aceptar que no nos queda más camino hacia el futuro que el de la lucha por el destino indivudal? ¿Cómo encajar identidades, derechos y deberes de forma equitativa y justa, capeando los riesgo de conflicto? Ya arrastramos décadas de pedagogía de la tolerancia ante la diferencia, pero no estoy segura de que los resultados sean palpables... Nunca sobra recordar los peligros del nacionalismo como colectivización de derechos y patrimonios. Revisemos titulares de estos días: Turquía ilegaliza a los partidos kurdos, Suiza rechaza los minaretes, Bulgaria desea hace un referéndum para eliminar los noticiarios en lengua turca y en Letonia protestan por hacer coincidir en 2010 una cumbre europea con un festival de música rusa, alegando que dicho festival no es representativo de la cultura propia y que ignora la identidad de los letones.


Imaginen por un momento a un personaje de otro mundo repasando los titulares de la prensa terráquea. Concluiría que estamos locos de remate. O hagamos el ejercicio de imaginar a Kant viviendo en nuestra época (que algunos definen como postmoderna), y constatando que apenas se ha avanzado nada en lo propuesto en su inspiradísima Paz Perpetua, donde proponía la legalidad pactada entre Estados iguales (que no entre élites políticas con tendencia al despotismo) como garantía de la paz. Seguimos abismal y casi audazmente alejados del mundo federal que Kant anhelaba. Como leía días atrás en la última novela de Neuman, quizás el único territorio que de verdad nos pertanece es la soledad.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Voces por el federalismo en las instituciones

Raro es coincidir plenamente con las opiniones de un político profesional, pero a mí me ocurre cuando leo o escucho las reflexiones del que fuera primer ministro belga, Guy Verhofstadt, actual presidente del grupo ALDE en el Parlamento Europeo. Tradicional defensor del carácter surrealista de su país (conocido por su frase "la belgitud existe"), es un impecable federalista europeo, además de ferviente valedor de la Europa de los vínculos entre ciudadanos libres por encima de las identidades, pero sin renunciar a ellas. No en vano afirmaba hace unos meses -en esta entrevista donde habla sobre los conflictos del estado belga-, que las sociedades multiculturales y multirreligiosas son posibles, como lo fueron en el pasado en Europa.

He aquí algunas de las aportaciones al pensamiento sobre la Europa federal, de un político en activo (y muy activo) que preside en esta legislatura el grupo liberal, y que ha contribuido a que haya hasta 8 comisarios liberales en el nuevo gobierno de Barroso. Verhofstadt no duda al insistir en que Europa necesita mayor federalismo, y ve Lisboa como un paso más hacia una democratización que implique elecciones transnacionales sobre la base de representantes en clave europea.

Este liberal también se declara partidario de una Hacienda pública europea, en que la UE podría administrar los recursos y haría innecesaria la supervivencia de la mayoría de los impuestos nacionales. Siendo los impuestos y el sistema fiscal el fundamento de la democracia, no se alcanzaría una democracia europea hasta que el sistema fiscal no fuera independiente y estuviera controlado por la cámara parlamentaria europea.

Hasta aquí nada nuevo bajo el sol, este el esquema básico que propugnamos los federalistas europeos, en esencia porque es el trecho que falta por recorrer. Todos los pasos previos se han consolidado y la mayoría de actores implicados parecen conformarse con este sistema, que en resumen consiste en trabajar unidos pero individualmente. La prueba de que este sistema fracasa es la propia crisis económica, incluso los fallos en el mercado interior, los incumplimientos de estabilidad presupuestaria en muchos Estados miembros, de los que acaban resintiéndose pro efecto dominó todos los países de la Unión Económica y Monetaria.

El despectivo término que prosperó hace unas décadas, el de la Europa de los mercaderes es en realidad la Europa del mercadeo, el que practican los Estados cuando negocian en términos de foot-dragging, free-riding o incluso pace-setting (es decir subirse al carro cuando se puede sacar ventaja, beneficiarse de la prosperidad del vecino o imponer condiciones), estas estrategias en realidad buscan el rédito político a escala nacional e implican el desprestigio de Bruselas, arma que los políticos locales dominan a la perfección. Pero más allá de especulaciones malévolas, incluso la Europa del y por el mercado ha dejado de tener validez porque en el contexto económico los fracasos vienen dados por la ausencia de cooperación, y por los tímidos intentos armonizadores que no han prosperado por ausencia de voluntad política.

La famosa Estrategia Lisboa del año 2000 tenía por objetivo hacer de la Unión Europea la primera economía mundial. Han pasado nueve años y no se ha logrado, a pesar de aplicar todos los mecanismos que se establecieron allí, simples herramientas de orientación y coordinación (las GOPE, el MAC, etc.), pero que no han implicado compromiso alguno para los Estados.

La falta de voluntad política de los Estados y su temor a perder poder explica la actitud de desidia, y hasta que los ciudadanos europeos no perciban este problema no reaccionarán en favor de una Unión Europea federal, una solución natural que acabaría por hacer de Europa un nuevo actor respetado en el escenario internacional, y que al final será aceptado por los Estados. Tal vez la presencia de la nueva diplomacia europea, que representa el SEAE, siente las bases de una única voz exterior.

En cuanto al peso de las regiones y gobiernos subnacionales la idea es que no es necesario suprimir ni elevar la identidad nacional (o regional) sino resaltar el discurso de una Europa de los ciudadanos. Esta línea de pensamiento es la que defiende Verhofstadt, natural de Gante (Flandes), que cuando es preguntado por la cuestión indentitaria y el peso de los conflictos soberanistas en el seno de Europa, responde que la idenidad regional no es un obstáculo para la federalización de Europa, siempre que se perciba la identidad como algo complejo conformado por múltiples influencias, reconociendo la tradición local pero percibiendo todo el patrimonio común de los europeos. Y señala la anécdota de que precisamente en Gante nació Carlos I de España (V de Alemania), muestra de que históricamente todos acabaríamos encontrando vínculos entre nuestras naciones.

La identidad es algo complejo, compuesto no sólo por el idioma o el origen étnico o el trasfondo histórico, pero el elemento identitario en caso alguno debe ser un arma en el discurso político, cuando la pretensión es que éste sea verdaderamente transnacional. La relevancia estaría ubicada en la soberanía popular, en el Parlamento Europeo, gracias a cuyo activismo se han recuperado en Lisboa algunos elementos federalizantes que se contemplaban en la Convención Constitucional, y no es descartable que esta tendencia sea la tónica en esta legislatura que estamos estrenando.

martes, 15 de diciembre de 2009

Españoles en el gobierno de la UE

Ahora que desaparece la figura de Mr. PESC y con ella don Javier Solana -cuyo empeño a lo largo de diez años ha sido capaz de sentar las bases de la nueva diplomacia europea-, la gran estrella española para la nueva legislatura se prevé que será don Joaquín Almunia (ex ministro español de Trabajo y Administraciones Públicas), quien asciende de la cartera de Asuntos Monetarios (que ocupa desde 2004) a la de Competencia, una de las carteras estelares y con mayor poder de influencia sobre los 27 Estados, lo que confirma que se trata de uno de los aliados de confianza del presidente Barroso. Dicha cartera, además de ir acompañada de la vicepresidencia, implica garantizar la igualdad de condiciones entre empresas y países, conceder la autorización de las ayudas estatales a las entidades financieras, implementar la puesta en vigor de limitaciones a los subsidios estatales, garantizar la unidad de mercado y evitar el proteccionismo. Se trata de una de las carteras con más poder efectivo o visible, en el sentido de que puede retirar e imponer sanciones sobre empresas y gobiernos que incumplan con la legalidad de la UE sobre la proteccion del mercado interior y asegurar las mismas reglas del juego para todos los gobiernos y empresas de la Unión.


La solidez de Almunia y la apuesta de Barroso sobre él indica la gran importancia que se le concede al funcionamiento del mercado y la persecución de todo proteccionismo, para asegurar las reglas de la libre competencia en la Unión, más en estos momentos en que ésta se cuestiona a la vista de las numerosas operaciones de rescate de las entidades bancarias por parte de varios Estados miembros. El socialista Almunia deberá empezar pisando fuerte, ya que hay casos de rescates bancarios (derivados de la crisis crediticia de los últimos meses) que todavía están pendientes de resolución. La anterior comisaria, la liberal Kroes, había forzado a los bancos rescatados a vender activos, recortar su participación en el mercado y cesar temporalmente el pago de dividendos, para impedir que los prestadores obtengan una ventaja discriminatoria.


Todavía es una incógnita si Almunia optará por ser continuista con la tendencia de Kroes de imponer elevadas sanciones sobre las empresas que abusen de una situación dominante o fijen precios en el mercado. Tanto es así que la holandesa ha impuesto más de 8 billones de € en multas sobre empresas monopolísticas desde 2005, y a modo de ejemplo los 1,06 billones de € impuestos a la estadounidense INTEL, por el cierre ilegal de su rival AMD. Precisamente, uno de los retos del nuevo comisario es fraguar un acuerdo con el gobierno de los EE.UU. para desarrollar una ley de competencia común a los dos mercados, aunque la Comisión ha manifestado reiteradamente su intención de no pronunciarse sobre el desarrollo de los mercados fuera de su jurisdicción.


Volviendo al poder efectivo de Almunia, éste queda patente en el hecho de que el monto de las sanciones está sujeto a la decisión del comisario ya que no ha sido legislado. Por lo que sorprenden los rangos elevadísimos que han alcanzado las sanciones comunitarias en esta última legislatura, siempre bajo el criterio exclusivo de la Comisión, único actor que propone la sanción y decide sobre la misma. He aquí un área donde la legalidad europea se impone sobre cualquier otra legislación, nacional, subnacional o local y donde la Comisión hace las veces de Ejecutivo con máximas competencias. Almunia será el celador de la igualdad de oportunidades y derechos en el mercado que todos los europeos compartimos.


Continuará...

viernes, 11 de diciembre de 2009

Grecia en la delgada línea roja

Si España es líder en desempleo, Grecia está en plena caída libre económica. Su índice de endeudamiento pulveriza los criterios de Maastricht. A estas alturas el recurso al mecanismo de alerta o sanción previa del Pacto de Estabilidad (que establece un déficit público máximo del 3%), provocaría la risa del gobierno griego, cuyas cifras son insalvables. Este martes se hizo pública la rebaja de su calificación de deuda a BBB+, y bajando. Se estima que Grecia alcanzará niveles de endeudamiento del 130% de su PIB y un déficit público para este año del 12,7%. Alarma. No habría consecuencias más allá de la ruina y sonrojo del Ejecutivo ateniense si no fuera porque Grecia pertenece a la Eurozona. Ergo, el resto de Estados miembros de la UEM no podemos mirar a otro lado. División de opiniones en la prensa europea. Si rescatamos a los griegos, no penalizamos su incumplimiento y sentamos precedentes, que podrían invitar a Italia, Irlanda o España a ser los siguientes en pasar el cepillo. Se aduce además que el problema griego NO se deriva de la crisis crediticia mundial, sino de una mala gestión pública. Otro argumento definitivo para no rescatarlos nos lo brinda también Maastricht, en el Tratado hay una cláusula "no bailing out", que prohíbe expresamente el rescate y la ayuda mutua entre Estados.

Entre los que apoyan el rescate, veladamente los Estados miembros bien catalogados, como Alemania, que ven con cierta impotencia cómo los Estados endeudados y con problemas crediticios pueden compromoter la solvencia y credibilidad del Euro. Y paradójicamente el rescate financiero griego debilitaría la imagen de la Eurozona. ¿Se imaginan un rescate estatal o la bancarrota de un Estado miembro? ¿Podría implicar esto la huida de inversores de la Eurozona en su conjunto? Si un inversor huye o todos los inversores tienen la misma intuición, la perspectiva sería catastrófica.

La prensa se explica, y también se divide entre los que opinan que sí hay que rescatar, y los que opinan que Grecia es la única responsable de su situación de descrédito y no debe acudirse en su ayuda, y más aún ¿debería ser Grecia expulsada de la unión monetaria? Insinuaciones más allá. ¿Sería el Fondo Monetario Internacional quién tuviese que salir a su rescate, tal como sucedió con Hungría y Letonia, miembros de la Unión Europea? Con una diferencia crucial, el rescate griego significaría el primer rescate de un miembro de la Eurozona.

Grecia está en la picota, aunque las circunstancias la sitúen es esa delgada línea roja de la incertidumbre sobre las decisiones futuras. Lo que no alcanzo a comprender es por qué se ha llegado tan lejos en la permivisidad, por qué no se ha sancionado ya a un país que incumple los criterios del Pacto de Estabilidad desde 2001, es decir hace ocho años. ¿Qué ha hecho el BCE de Trichet durante estos años?

El pasado octubre hubo cambio de gobierno en Grecia, que deberá presentar un proyecto fiscal y financiero para sanear las cuentas, que deberá ser aprobado por la Comisión en febrero. Pero la saga continuará porque tras Grecia vienen otros que incumplen, como España, Irlanda e Italia, ¿quién nos rescatará de nuestra deuda?

Y ante la falta de recursos y herramientas típicas como las devaluaciones de antaño ¿se pondrá por fin sobre el tapete la necesidad de una política fiscal europea? Lo de una Política Fiscal Europea me suena realmente bien... por fin una fiscalidad europea acorde con las necesidades de un mercado único, porque no nos engañemos, ese es el verdadero debate, hasta que no se delegue la soberanía fiscal limitamos las potencialidades del mercado interior... No me alegran las crisis de endeudamiento, ni me seducen los rescates o las bancarrotas, pero si son una excusa para reescribir la historia del gobierno económico europeo, crucemos la línea. Como dirían los ingleses: "Every cloud has a silver lining".

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Unión Europea y multipolaridad

La Unión Europea es una entidad política en continua transformación, no en vano su propio método de desarrollo fue concebido mutable. La situación histórica actual coincide con un momento de crisis de valores y referencias, junto con dos circunstancias que a mi juicio añaden aliciente y aventura al momento, y estos son la velocidad e impredictibilidad de los hechos y la transferencia de poder desde Occidente hacia Oriente.

Muchos lo achacan a lo postmoderno. Para mí el concepto de la postmodernidad es tan ambiguo y versátil que me desagrada su utilización cuando se trata de definir un escenario, ¿o acaso no fueron postmodernas las ciudades renacentistas? Auguran sesudos analistas que una vez superada la crisis económica, el predominio oriental se hará más evidente, otros predicen la decadencia irremediable de Europa a manos de otras potencias de territorios aledaños.

Oriente sigue quedando lejos, aunque las relaciones comerciales son constantes y crecientes, y parece que la economía occidental no se siente alarmada o amenazada por las economías emergentes del sudeste asiático. La Seguridad es harina de otro costal, pues ahí la Unión Europea ve amenazada su estabilidad por una dudosamente gestionada política de Vecindad, en el Mediterráno, en Oriente Próximo y en las fronteras del Este, con Ucrania, Bielorrusia, Moldavia y obviamente Rusia.

La Unión Europea nació con vocación de consolidación interna, pero hoy ya aspira a ser actor global, más allá del tradicional papel de actor modélico en el sentido institucional, donde ya ha plantado el embrión de la gobernanza global en forma de poder blando (soft power). El mundo responde de forma dispar a ese poder europeo, hoy consolida movimientos en la correlación de fuerzas, con las economías emergentes aparejadas a una explosión demográfica (lo que hace prever incrementos del PIB de esas naciones) y que alcanzarán cotas de poder relacionadas con ese índice de riqueza, en especial en China e India, aunque también en Brasil, México o la propia Rusia, a la que por cierto -y no sin razón- nuestros países del Este de la UE ven más como amenaza que como posible aliado, temor que en los últimos tiempos se ha concretado en los cortes de suministro energético que Rusia ha aplicado sobre Ucrania, hecho sin precedentes ni siquiera en la Guerra Fría. He ahí un nuevo reto para Europa, que es de la reforma profunda de sus estructuras energéticas, ya que al no disponer de recursos, depende de la explotación tecnológica de las energías renovables, y de otras medidas como mejorar las conexiones eléctricas entre Estados miembros.

Esto se relaciona con un objetivo estratégico primordial, que no es otro que evitar la dependencia exterior en aquellos elementos claves para la supervivencia, algo que ocurre no sólo en el área energética, sino también en la alimentaria, lo que explica la persistencia de la Política Agrícola Común (PAC) y los subsidios al sector ganadero, pesquero y agrícola.

Por lo demás, globalmente no sería sensato tratar de impedir el desarrollo de esas naciones en emergencia, y la opción inteligente es propiciar ese crecimiento y fomentar cooperaciones para dar respuesta a problemas globales que afectan a todos. Sin dudar de los beneficios de la globalización, ésta también debe asentarse sobre unas bases institucionales que garanticen la igualdad de oportunidades y las mismas garantías para empresas y ciudadanos, algo que dista mucho de la realidad actual.

Europa no debe caer en el proteccionismo para salvar a su mercado de los productos que compiten con ventaja por proceder de países sin regulaciones laborales, medioambientales o sanitarias, pero ¿dónde está el límite? Europa debe también considerar dónde está el límite de su capacidad de acogida a la inmigración, debe resolver la supervivencia de sus sistemas de protección social ante una población que envejece a un ritmo acelerado, incluso debe determinar dónde terminarán sus fronteras. Aunque no sean decisiones acuciantes, sin prisa pero sin pausa la Unión Europea debe decidir qué estrategia tomar como actor global.

Incluso más allá de las instituciones internacionales como la ONU o la OMC, paradigma de la virtualidad orgánica, que a menudo se han mostrado como foros más teatrales que reales. ¿Alguien cree en la eficacia del Consejo de Seguridad o de la Asamblea General de la ONU? ¿Qué países y en qué condiciones toman las decisiones? Demasiada opacidad y la sombra de la sospecha flotando sobre la mayoría de las resoluciones. Pero ¿hay alternativa? ¿Es posible otra/alguna gobernanza global?

La Unión Europea es el mejor ejemplo de la resolución regional de los conflictos globales, y además de forma institucional, mediante la generación de recursos propios, la delegación política, y el traspaso de la soberanía en las decisiones económicas, monetarias y comerciales. Obviamente el proceso ha sido largo y conflictivo, pero los Estados han cedido soberanía hasta límites que nadie podía sospechar hace medio siglo, lo han hecho pausada y racionalmente, y dotando al poder supranacional de instrumentos sofisticados inspirados en los sistemas de gobierno federales.

Sin la fuerza de la necesidad, tal vez la voluntad política jamás habría existido, pero desde la unidad francoalemana hasta la actual anexión de los países ex comunistas, Europa ha demostrado su capacidad de estabilización interna y externa, y es modelo con su sistema de gobierno económico, su arquitectura jurídica e institucional, los sistemas de cooperación policial y ahora con una diplomacia propia.

Contra los que argumentan que la última ampliación ha sido precipitada, yo defiendo que la velocidad globalizadora es la fuerza motriz de la integración en estos tiempos, que incrementar nuestro mercado, nuestra mano de obra, nuestra capacidad de generar know-how es tan apremiante que sencillamente sería desaconsejable la duda o la parálisis integradora. No es una huida hacia adelante, es una apuesta de futuro, de ahí la perentoria necesidad de la reforma institucional que refleja el Tratado Lisboa, que consagra por fin el principio de la mayoría sobre el de la unanimidad, que elimina la posibilidad de veto o las asociaciones de bloqueo que actúan en clave nacional y contra la integración. Por eso Lisboa era necesario, porque Europa no puede perder ni un segundo ante la eclosión de diversos rivales en todo el escenario global.

Siendo conscientes de que los norteamericanos ejercen un poder decisorio en muchos lugares, como por ejemplo en Oriente Medio, a través de su influencia sobre Israel, y de un modo distinto sobre los países productores de petróleo, y asumiendo que el peso económico de Estados Unidos le convierte en el actor individual con mayor capacidad de decisión global, la Unión Europea presenta algunas ventajas estratégicas, no sólo por ser un actor presente en todas las negociaciones políticas internacionales, sino de un modo especial por ser una entidad influyente y creíble, además de por su capacidad institucional interna, hechos que la convierten en el actor político más preparado para afrontar el liderazgo mundial.

La multipolaridad es ya real, palpable y no debe interpretarse sólo en términos de resolución de conflictos, ni siquiera en términos preventivos. El verdadero reto para la UE es interpretarla como una oportunidad competitiva y cooperativa que propicie el desarrollo y fomente la riqueza global, a distintas velocidades, pero interconectando las redes políticas y económicas como se ha hecho en el territorio europeo.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿Por qué no me sorprende?

Leo hoy en Euractiv que la agenda de la presidencia española 2010 es confusa o imprecisa. Lo afirma Buhigas Schubert, un español miembro del equipo del Team Europe de la Comisión Europea. No es que las palabras de este analista merezcan más crédito que otras, pero aporta una batería de argumentos que cuadra con los datos que han trascendido de la agenda, que dan constancia de que está inspirada en el estilo al que nos tiene acostumbrados este gobierno, demasiado amplio para ser realista. No sólo es así, sino que a estas alturas todavía no se han revelado los detalles concretos, más allá de las generalidades que ya recogimos aquí hace unos días.

Cierto es que el desarrollo de la presidencia tiene la complicación de que debe coordinarse con Bélgica y Hungría, y que además se instaura Lisboa, lo que supone encajar las funciones de los flamantes presidente permanente del Consejo, la ministra de Exteriores y el cuerpo diplomático del SEAE, y por supuesto dar cuenta de las prioridades políticas que (estas sí) por lo menos ya se han definido:

* Un paquete sobre el cambio climático a partir de los acuerdos que se alcancen este mes en Copenhague.
* Implementación del Plan de Acción Energético 2010-2012.
* Ejecución del Programa de Estocolmo en Justicia e Interior.
* Reinstaurar/renovar/profundizar los objetivos de la Estrategia Lisboa 2000.
* Promover una nueva agenda social para la Unión.

Sin olvidar el peso que puedan tener los intereses nacionales de España, que atraviesa un momento político y económico bastante crítico y peculiar.

Soy partidaria de la ambición política, está fuera de duda que Europa sólo ha sido posible en la forma en que la conocemos hoy gracias a políticos extremadamente ambiciosos. El voluntarismo lo damos por hecho, aunque cuando se manifiesta el deseo de aprovechar el semestre para dar solución al desempleo, poner en marcha la nueva diplomacia europea, impulsar la Unión por el Mediterráneo o el Proceso de Barcelona , mejorar las relaciones con Latinoamérica y fortalecer la UE política, es difícil no sustraerse del prejuicio retórico, que tan útil le ha sido por lo demás en cuanto a réditos electorales al gobierno de Rodríguez Zapatero.

Uno de los pocos detalles concretos que ha trascendido es que el ex presidente Felipe González, en su condición de actual presidente del Grupo de sabios de la Unión, pronunciará un discurso sobre las actuaciones y perspectivas de Europa hasta 2030. No dudo de que González hará gala de su visión política y dará un gran discurso europeísta y ambicioso, necesario pero útil sólo cuando es traducible en hechos.

Por fin, no quiero anticiparme en el tiempo y mostrarme suspicaz de antemano, puede que no se produzcan los conflictos jerárquicos que algunos vaticinan entre las instituciones consolidadas y las de nuevo cuño. Dependerá de muchas cosas, entre otras de la capacidad de consensuar líneas de acción, entre Van Rompuy, Ashton, Barroso y el Trío Presidencial... Yo particularmente estoy ansiosa por ver cómo se desempeñan los miembros del gobierno español en semejante tesitura. Seremos objetivos al juzgarlos, y les deseamos esa pizca de suerte que siempre se decanta por los campeones, si es que de una buena vez nos decidimos a formar parte del club de los mejores y nos dejamos de medias tintas.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Los Comisarios y la espada de Damocles del veto

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Ya está en marcha el Tratado de Lisboa, aunque el estreno más esperado es el de los nuevos comisarios europeos. En la próxima legislatura se reforzará su carácter de organismo supraestatal, ya que a partir de 2013 dejará de ser aplicable la regla de un comisario por cada Estado miembro y el colegio de comisarios pasará a estar formado por un número equivalente a dos tercios de la totalidad de miembros. De momento sigue la norma, y tendremos 26 comisarios y un presidente. El mandato de la Comisión Europea, órgano ejecutivo de la Unión Europea, sigue teniendo una duración de cinco años.

En cuanto a los cambios inmediatos, el fundamental se refiere al nombramiento de la Comisión, ya que se instaura la doble aprobación por parte del Parlamento Europeo. En un primer tiempo el Parlamento elige al candidato propuesto por el Consejo, y en un segundo momento se aprueba a la Comisión en su conjunto. La 'Barroso II', (sus miembros designados por cada país) deberá pasar por las audiencias en el Parlamento Europeo. La Eurocámara tendrá que dar su visto bueno al conjunto de la nueva Comisión para que quede oficialmente constituida. Está previsto que todos los comisarios respondan en diciembre a una serie de preguntas de los eurodiputados, y luego defenderán su candidatura en las audiencias ante las comisiones parlamentarias, entre el 11 y el 19 de enero. La votación en el pleno será el 26 de enero.

No se trata de un trámite, y prueba de ello es que en 2004 Barroso afrontó muchas dificultades para constituir su colegio, y tuvo que eliminar al polémico Buttiglione en Justicia, y a Ingrida Udre en Energía. Finalmente logró una mayoría del 66 % y, tras tres semanas de crisis, la Comisión Barroso se puso en marcha.

Aquí tienen acceso a toda la información detallada sobre los procesos de evaluación a que serán sometidos los comisarios. Las comisiones parlamentarias valorarán las aptitudes generales y dedicación a los asuntos europeos, así como su experiencia, sus conocimientos en su área de trabajo específica y su capacidad comunicativa. Las audiencias son públicas.

De todos modos, lo verdaderamente llamativo de este proceso es el inusitado poder que adquiere el Parlamento Europeo con Lisboa, ya que no sé si han reparado en ello, pero dispone de capacidad de veto sobre el Ejecutivo, hasta el punto de que el sistema de votaciones que han conseguido imponer concreta la posibilidad de veto sobre decisiones tomadas por los líderes nacionales. Esta prerrogativa se remonta a la convención constitucional, que recogió el deseo de aumentar la influencia del Parlamento Europeo, como órgano eminentemente legitimado de la Unión.

Así, existe una regla técnica que se implementó durante la convención, que se ha recuperado en Lisboa, y que eleva el umbral para aprobar a una nueva Comisión de la mayoría simple a la mayoría absoluta, lo que significa que más de la mitad de los diputados debe aprobar al colegio de Comisarios. En términos prácticos, esto se traduce en que es políticamente imposible lograr la investidura de una Comisión sin el apoyo de los dos partidos mayoritarios en la cámara, es decir que éstos (por ejemplo el grupo socialista, a pesar de no ser mayoritario en la actualidad) se hacen con un poder de veto, hasta entonces inexistente, y que no tiene que ver con obtener la mayoría en las elecciones.

También es cierto que esta regla puede interpretarse en términos de lograr un Ejecutivo de consenso entre los dos partidos mayoritarios del arco, habitualmente uno a la izquierda y otro a la derecha. Se verá en la práctica, aunque cabe decir que técnicamente el Parlamento no tiene la posibilidad de rechazar a un solo comisario, sino que debe dictaminar sobre el total del colegio, pero aún así puede ejercer el poder de veto para presionar cuando alguno de los comisarios no sea deseado, como ocurrió en 2004, por ello no es descartable que en el próximo mes de enero se produzcan algunas revocaciones o cambios de cartera.

Las últimas polémicas se centran en los comisarios con conexiones personales con los antiguos regímenes comunistas, aunque la voluntad es mirar hacia el futuro, ya que probablemente si se excluyera a todas las personas que han tenido conexión con regímenes totalitarios nos quedaríamos sin políticos en activo en los países del Este. Paradojas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Ofensiva editorial por el clima

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Prepárense. Mañana lunes se desayunarán con un clamor periodístico, ya que hasta 56 diarios de 45 países, se han puesto de acuerdo para publicar un editorial común para concienciar sobre la urgencia de dar solución a los riesgos climáticos del planeta. Para estos medios las decisiones que se tomen en Copenhague en las próximas dos semanas marcarán definitivamente el rumbo de la salud de la Tierra. Seamos realistas, por mucho que se comprometa EUropa, si China y los Estados Unidos no lo hacen, el esfuerzo será vano. Significativo es que de los 56 diarios sólo haya uno estadounidense, y sea el Miami Herald. Albergamos dudas sobre la posibilidad de arañar en Copenhague algún compromiso, está por ver si hay acuerdo viable y sobre todo si hay forma de supervisar el cumplimiento por parte de todos los signatarios.

En cuanto al gesto de la prensa, no sé si me acaba de convencer esa tendencia a la unanimidad en algunas cuestiones, aunque los diarios tienen todo el derecho a ejercer su libertad editorial y a tomar partido. Aún así, yo interpreto este gesto como la voluntad de transmitir sensación de alarma a la opinión pública, más que de concienciar a los líderes políticos sobre la necesidad de fraguar un compromiso fiable. Existe el riesgo de que se argumente en términos de superioridad moral y no de hechos científicos, como debería ser el caso, porque ¿qué dice la comunidad científica al respecto? ¿Existe unamidad sobre el diagnóstico y los remedios? Yo sólo deseo, como espectadora y ciudadana, que la cumbre de Copenhague arroje luz sobre la situación real y consiga imponer a toda la comunidad internacional criterios políticos y medidas económicas, que contribuyan a paliar el deterioro de nuestro planeta, que -al margen de las causas- considero incuestionable.

¿Euroesfera en español?

El pasado 3 de diciembre tuvo lugar el primer encuentro virtual entre Eurobloggers de todo el continente, propiciado por Joe Litobarsky, al que felicito por la iniciativa. La reunión se produjo a través de Skype y Google Wave(que al parecer se mostró como una herramienta desastrosa para este tipo de encuentros), y a pesar del caos que se prolongó durante la hora y media de duración del contacto, se llegó a la conclusión de que estamos lejos de lograr un auténtico espacio público europeo, por lo menos en el ámbito de la Red, y es algo que va más allá de las barreras idiomáticas y de las distintas percepciones sobre el objeto de estudio, es decir la Unión Europea.

"La Unión EUropea es aburrida y todos hablamos idiomas diferentes", esta es la sentencia con la que resume Nosemonkey la situación. ¡Caray, y eso que es uno de los mejores eurobloggers que conozco! Será que ese realismo escéptico se impone por encima de cualquier concesión al sentimentalismo. Por su parte, Slowey argumenta que hace falta pasión en la blogosfera europea, y que ésta sólo se lograría fomentando el debate y la confrontación política en términos ideológicos o partidistas, lo que él caracteriza como "sexualizar la Unión Europea".

Me atrae el concepto politización, pero para crear conciencia de lo que significa una Europa políticamente unida tal vez no sea el mejor enfoque. Entre otras cosas porque los padres de Europa se posicionaron por encima de idelogías concretas, y los grandes pasos se han logrado sólo mediante el consenso, y con líderes de consenso como fue en su momento el propio Delors. Temo que el debate de la ideologización profunda hoy por hoy no puede ser constructivo para la Unión, entre otras cosas porque las líneas partidistas se difuminan en la esfera europea de un modo muy distinto a lo que ocurre en el ámbito estatal, los pactos entre derecha e izquierda a nivel comunitario serían inviables en la arena estatal, donde todo está más ideologizado (a menudo hasta unos términos tan ridículos que me producen una mezcla de paroxismo y vergüenza ajena). La absurda ideologización que se promueve desde el gobierno de nuestro país en lugar de trabajar a favor de un consenso para superar la crisis, no tiene justificación. Por ello me muestro muy crítica con la ideologización política del debate europeo, por lo menos en el momento histórico crítico que atravesamos.

Antes de llegar a eso, habrá que ver cómo se consolidan las ampliaciones pendientes, y cómo se aplica institucionalmente el Tratado de Lisboa y sus resultados. Tal vez por el momento la opción sensata es trabajar por lograr ese estadio posterior, el de la Europa política o Europa federal, hasta que ésta esté consolidada, sólo entonces sí habría lugar el debate partidista. Hoy considero que sería contraproducente.

No obstante, en el medio plazo, sí veo deseable la creación de una opinión pública federal (o europea) que sólo podría lograrse creando una circunscripción electoral federal, que permitiría votar a políticos en todo el continente, en lugar de las actuales listas nacionales con circunscripción única. Todo se andará si los que tienen voluntad política se imponen.

La mayoría de los participantes en el encuentro escriben en inglés en sus blogs, lo cual me parece una buena opción para ganar lectores y tener la máxima incidencia, aunque en países como el nuestro esa no sea precisamente una ventaja, ante la realidad de que varias generaciones han sufrido un sistema educativo donde la enseñanza del inglés ha estado relegada a la miseria.

Por eso, creo que es necesario que el grupito de españoles que blogueamos pensemos en unir nuestras fuerzas para lograr llegar a más personas y multiplicar las posibilidades de acercar EUropa a los internautas en lengua hispana. Tal vez seamos indomables, como pontifica Joe, pero no somos muchos y una blogosfera europea hispana sería un buen punto de partida para empezar a situarnos en el mapa de la red. Supongo que merece la pena que sigamos escribiendo en español, ¿o deberíamos pasarnos al inglés definitivamente? ¿Qué os parece?

viernes, 4 de diciembre de 2009

¿Fondos ejemplares o hipocresía?

Reconozco que una de las lecturas periodísticas que más me ha impactado en los últimos días fue la de esta carta escrita por el ex director de la RAI, en la que le pide a su hijo que abandone la Italia de Berlusconi, pormenorizando con crudeza la ausencia de valores y deteniéndose en cada palabra para dar cuenta del descorazonador fracaso político y social de aquel país. Vayamos tomando nota. Qué sentimiento agridulce me recorre el espinazo al constatar cómo decae la república de la omertá y la hipocresía que todo lo baña, incontenible como las crecidas en los canales venecianos. No se trata de derribar palabra por palabra la esencia de un país o de un pueblo, la sensibilidad o los olores propios de la italianidad, sino asumir -acaso sin comprender- que cada nación tiene una terrible singularidad, ¿cuál será la nuestra?

Después de leer esa carta, recibí la rutinaria newsletter de la Comisión europea, donde se detallaba el monto de los fondos europeos destinados a combatir la mafia italiana. Estuve unos minutos rastreando en la red al azar, y descubrí un libro de ensayo publicado en 2006 donde se da cuenta de la historia de un capo siciliano que se beneficiaba de parte de los fondos europeos a través del control de ciertas obras públicas. Lean aquí la sinopsis esta reveladora obra.

Es obvio que el crimen organizado y los regímenes corruptos obstaculizan el desarrollo de las sociedades y que se asientan, no sólo sobre los sólidos cimientos de la autoimpuesta ley del silencio (al amparo de unas autoridades italianas cuya colaboración es manifiestamente mejorable), sino también sobre el insitinto de supervivencia y autoprotección del individuo. ¿No es el miedo el mejor aliado para el sometimiento y la tiranía? Bien lo sabían aquellos humildes tenderos alemanes del Tercer Reich, que dejaron de suministrar víveres a sus vecinos, clientes y amigos judíos, no por antisemitismo sino por miedo a perder su forma de vida. La supervivencia y la necesidad del pueblo...

No me parece que el italiano sea proclive a la sumisión, sino más bien a la audacia, aunque el sur de Italia sigue prisionero de una suerte de círculo vicioso, mezcla entre la intimidación, la mencionada omertá, y las condiciones de pobreza, caldo de cultivo para el escaso desarrollo económico de la zona y el fomento de la aparición de delincuencia organizada.

La Comisión Europea considera que el crimen organizado es el principal obstáculo al desarrollo regional en el sur de Italia y pretende erradicarlo como condición previa para incentivar la productividad, atraer a los inversores y asentar las bases de un desarrollo económico para la zona. Italia recibirá en el período 2007-2013, un total de 28.800 millones de € (21.900 FEDER y 6.900 FSE), quedando justo por detrás de Polonia y España, en el orden de receptores de fondos regionales.

El comisario de Política Regional, Samecki, ha anunciado los detalles del programa de cofinanciación. Los fondos se repartirán en Calabria, Campania, Apuria y Sicilia para proyectos de reconversión de antiguas tierras y propiedades de la mafia y la reorganización de activos confiscados, de los que ya se han reconvertido 50 antiguas propiedades de la mafia en empresas legales, básicamente centros educativos y hoteles rurales.

A pesar del desalentador entorno y de las sospechas sobre la adjudicación de los fondos, es cierto que el índice de detenciones y condenas a capos de la mafia se multiplica, derivándose de las sentencias la confiscación de bienes, que posteriormente se rehabilitan gracias a la participación de los fondos europeos, que se rigen por condicionantes estrictos en su adjudicación (cabe preguntarse si los controles son suficientes o si quedan al albedrío de las administraciones regionales, que podrían verse sujetas a comportamientos "tradicionales", pero dudosamente legales). El loable objetivo, tanto político como económico, es ofrecer vías alternativas de futuro para lograr una transformación cultural que permita vincular el éxito económico con la legalidad, al margen del régimen criminal que ha imperado durante déadas. ¿Se logrará o todo forma parte de una operación de imagen más, como las operaciones estéticas de Berlusconi?

EU 2020

La Comisión publicó la semana pasada su documento de trabajo sobre la estrategia para la Unión hasta 2020. Este proceso está abierto a la opinión pública, y por tanto todos ustedes pueden participar en la elaboración del proyecto estratégico, siguiendo el modelo de a convención constitucional.


La idea se inspira en la Estrategia Lisboa del año 2000, modelo que propició entre otros el Método Abierto de Coordinación (más conocido por OMC, sus siglas en inglés) que ha servido para el intercambio de prácticas económicas entre Estados miembros, pero que ha fracasado en términos de cooperación y eficacia. La nueva Estrategia 2020 tiene por obejtivo materializar la cooperación entre Estados para solucionar la crisis económica y despegar en competitividad, con tres ejes de actuación: crear valor a través del conocimiento, potenciar el papel de los ciudadanos, y propiciar una economía competitiva, interconectada y más verde. Se ponen sobre la mesa conceptos como potenciar la flexiseguridad (flexibilizar el mercado laboral con garantías mínimas) y favorecer al máximo la cultura de la movilidad de la mano de obra, también se contempla suprimir los desincentivos a los emprendedores o autónomos, así como garantizar la libre circulación de conocimientos en internet (la quinta libertad), y en cuanto al tercer punto, potenciar el aumento de la productividad, reduciendo la presión sobre los recursos, lo que incluye reformas fiscales y reglamentación ecológica, y por fin recuperar los grandes proyectos de infraestructuras europeas. Todo ello debe tener su reflejo en las políticas presupuestarias, sin poner en riesgo las finanzas públicas. He ahí el gran desafío.


En cuanto a las aportaciones concretas que pueden presentar como ciudadanos independientes, éstas deben presentarse antes del próximo 15 de enero de 2010. Posteriormente, en el Consejo Europeo de primavera, que se celebrará en España, la Comisión presentará la propuesta formal al Consejo, para que los jefes de Estado y de Gobierno dictaminen. Un paso más para la elaboración de una agenda común. Les invito a aportar sus ideas o experiencias personales, ya que estás se tendrán en cuenta en la elaboración del documento definitivo, o cuanto menos las leerán en Bruselas. Es una buena ocasión para participar en la construcción del espacio público europeo.



jueves, 3 de diciembre de 2009

Le penseur Delors


Reproduzco íntegramente, en idioma original francés, la entrevista concedida ayer por el ex presidente Jacques Delors al periódico EurActiv [donde hay disponible un resumen en inglés].


Monsieur le Président, nous nous trouvons dans le bâtiment Jacques Delors du Comite économique et Social, qui abrite aussi le Comite des Régions, et nous fêtons le vingtième anniversaire de la Charte économique et sociale, pour laquelle vous avez été le moteur. Ce bâtiment porte votre nom, comme la tradition l’exige pour les édifices qui abritent les institutions européennes, car vous êtes considérér comme l'un des pères de l’Europe. Il y a quelques semaines nous commémorions le vingtième anniversaire de la chute du mur de Berlin et, là aussi, vous avez joué un rôle important pour la réunification de l’Allemagne et pour l’élargissement qui a suivi. Comment l’Europe vous apparaît-elle aujourd’hui, alors qu’elle se trouve à un tournant avec l’entrée en vigueur du Traité de Lisbonne ?
D’un point de vue historique, l’UE a répondu à l’un des défis principaux qui s’adressait à elle, c’est-à-dire celui des pays qui frappaient à sa porte. Elle l’a fait à quatre reprises : l’adhésion anglaise tout d’abord, puis les pays qui accédaient à nouveau à la démocratie – la Grèce, l’Espagne, le Portugal – et qui se sont immédiatement intégrés à l’esprit de la communauté européenne de l’époque.
Il y a ensuite eu les pays de l’ex zone de libre échange : la Finlande, l’Autriche et la Suède. Pour eux, j’avais déjà construit l’Espace économique européen (EEE), mais ils ont voulu être à l’intérieur de l’Union.
Enfin, deux événements liés à la chute du Mur de Berlin et du communisme. La réunification allemande tout d’abord : la Commission européenne a joué un rôle moteur dans ce domaine. J’ai dis dès le lendemain de la chute du Mur que les Allemands de l’Est appartenaient à l’Europe. Et enfin, il y a eu le grand élargissement. L’UE a ouvert ses bras à ses frères de l’Est. Ce fut un grand moment de ferveur.


Mais ça n’était pas facile. Par exemple pour la réunification allemande il y a eu des réticences françaises.
Il y a beaucoup de légendes là-dessus. La rapidité des événements a bousculé les pays membres de l’Union européenne. Les nombreuses hésitations dans certains pays lors du grand élargissement de l’UE sont plus regrettables. J’y vois une des causes des non aux référendums pour le Traité de Lisbonne [ndlr : non français et néerlandais au Traité constitutionnel européen en 2005 et non irlandais au Traité de Lisbonne en 2008].
Premièrement, les gouvernements n’ont pas su mener de pair approfondissement et élargissement quand je leur ai proposé en 1992. Deuxièmement, ils n’ont pas expliqué à leurs opinions publiques la grandeur du geste historique qui consistait à accepter les anciens pays du bloc de l’Est dans notre famille. Par conséquent nous payons toujours ces deux erreurs ou fausses manœuvres.


Comme vous le dites, la communication reste un problème. On parle d’un côté d’un déficit de démocratie et de l’autre d’une perception de déficit de démocratie. Avec l’entrée en vigueur du Traité de Lisbonne, les Parlements européens auront d’avantage de pouvoir. Quelle est votre appréciation ?
J’aurais beaucoup à dire sur le Traité de Lisbonne. Il y a des dispositions auxquelles je ne suis pas favorable ou pour lesquelles je ne suis pas enthousiaste. Mais il y a quand même deux points très positifs. D’une part, le Parlement européen aura plus de pouvoirs, ayant ainsi le dernier mot pour l’ensemble du budget, y compris ce qu’on appelle les dépenses obligatoires, c’est-à-dire l’agriculture. Le Parlement européen va devoir faire un effort pour expliquer à l’opinion son rôle croissant. Le Traité de Lisbonne prévoit également que les Parlements nationaux peuvent invoquer le problème de la subsidiarité. Mais cela ne suffira pas.
La grosse lacune en matière de communication réside dans le fait que les gouvernements nationaux n’expliquent pas ce qu’ils font en Europe. Souvent, ces derniers disent, « grâce à nous, j’ai obtenu une victoire ». Mais l’Europe est une famille. Les gens ont du bon sens et se disent « c’est extraordinaire cette famille qui se réunit et où en sortant un ou deux des frères disent ‘on a gagné sur l’Europe’. » Tout cela est contre-productif.
En outre on ne peut pas demander aux institutions européennes de communiquer comme un gouvernement national. L’agora naturelle est la nation, et les nations demeurent. L’obligation de faire comprendre l’Europe – et encore mieux si possible de la faire aimer – revient aux gouvernements nationaux et aux élus nationaux.


Vous vous passionnez pour le sport, pourtant ce n’est pas logique du sport qui doit prévaloir dans le sens « on a gagné » - la France gagne contre l’Angleterre, par exemple, comme on l’a entendu.
Il faut ramener le sport à son rôle, c’est un jeu. Dramatiser le jeu ou faire des considérations philosophiques sur un jeu en se prenant pour des grands penseurs de l’esprit est ridicule.


Mais n‘a t-on pas enlevé un joueur dans l’équipe ? Car il n’y aura pas de commissaire pour la communication dans la nouvelle équipe Barroso.
Non, c’est le Président qui la fera.


Une stratégie est en train de se mettre en place pour remplacer l’ancienne stratégie de Lisbonne. Dans les mois qui viennent, la stratégie « UE 2020 » sera adoptée sous présidence espagnole et un débat a déjà été lancé. L’échéance est très brève car cette stratégie sera adoptée au mois de mars prochain. Que devrait-t-il se passer entre temps ?
2020 pour les uns, 2030 pour le groupe de [l’ancien Premier ministre espagnol] Felipe Gonzalez. Nous avons du mal à nous y retrouver. Ce qui me fait le plus horreur, ce sont les rapports qui ne servent à rien. Non pas parce qu’ils ne sont pas de bonne qualité, mais parce qu’on les met ensuite dans un placard. Il faut beaucoup de place dans un immeuble pour mettre dans des placards les rapports qui n’ont été suivis d’aucun effet. Les effets d’annonce non suivis d’effets sont les pires ennemis de la construction européenne.


C’est le cas du rapport du groupe de Felipe Gonzalez ?
Non, mais je souhaite que ce rapport - qui sera de qualité - soit lu avec attention par les gouvernements et qu’ils en débattent publiquement. Premièrement, je pense qu’il faut un « Lisbonne 2 » mais qui tienne compte du changement de contexte par rapport à « Lisbonne 1 » : une dizaine d’années s’est écoulée et la mondialisation a eu des effets plus concrets, plus importants, plus visibles. Il faut se situer dans le contexte de ce monde, avec en plus la menace qui pèse sur notre terre et notre mère nature.
Deuxièmement, on ne peut pas concevoir ce « Lisbonne 2 » sans une dimension sociale plus affirmée. Troisièmement, la méthode ouverte de coordination chère à certains a montré ses limites.
« Lisbonne 1 » a eu un effet positif sur les administrations nationales qui ont en quelque sorte comparé leurs performances les unes par rapport aux autres. Si on veut aller plus loin, il faut renforcer à l’intérieur de l’Europe le chaînon le plus faible : la coopération. Parmi le trio coopération, compétition, solidarité, la coopération est la plus faible. Si les pays ne veulent pas coopérer entre eux, « Lisbonne 2 » sera un rapport qui pourra être appliqué ou non par chaque pays. C’est là qu’est le point essentiel : par la coopération, faire mieux face aux défis du monde contemporain.


Dans la stratégie de Lisbonne il y a dix ans, est-ce qu’on s’est trompé en disant qu’il fallait rattraper les Etats-Unis ? C’est assez étonnant, et ça ressemble un peu à ce que Nikita Khrouchtchev disait, „мы вас похороним”, « nous allons vous enterrer »…
Cette obsession des Etats-Unis est un peu ridicule. Qu’il y ait des leçons à tirer de ce qui se passe aux Etats-Unis et notamment dans les processus d’innovation, certes ! Le processus pyramidal de la connaissance, qui fait que grâce à deux progrès dans la connaissance un troisième devient possible, est beaucoup mieux mis en œuvre aux Etats-Unis. Pour le reste, nous avons à penser européen.
En premier lieu, l’Europe est confrontée au risque démographique. Nous représentions au début du siècle dernier 15 % de la population mondiale, aujourd’hui 6 % et en 2050 3 %. L’Europe est aussi confrontée à un défi social. Troisièmement, la compétitivité et donc la science. Enfin, et sans doute le plus grave, l’environnement.
Une politique orientée vers le développement durable grâce à la science et à la technique peut nous amener à faire des progrès et à retrouver le plein emploi.


Pour le budget, tout le monde tient un peu le discours de Madame Thatcher "I want my money back". Les pays contributeurs demandent de recevoir un juste retour. Est-ce que vous pensez que cela correspond à l’image solidaire de l’Europe ?
Ces dix dernières années, les Etats membres ont voulu raisonner à enveloppe budgétaires à peu près égale et sans de telles conditions– qui sont le reflet d’un esprit malthusien –, il n’y avait rien à faire. Il faut qu’ils sachent que, même si nous ne sommes pas un Etat purement fédéral, on ne peut pas d’un côté programmer des volontés de modernisation, d’adaptation, de progrès social et ne pas s’en donner les moyens dans le budget.


Pour le déficit démocratique, ne croyez-vous pas qu’il faudrait faire un pas vers une intégration de la société civile dans les efforts de rédaction de cette stratégie européenne ?
La société civile dans sa complexité, dans sa diversité doit être écoutée par les gouvernements. D’autre part, le Comité économique et social a pris cet étendard de la société civile pour essayer d’élargir, au-delà d’une discussion de type technique entre les différents acteurs de la vie économique et sociale.
Il faut poursuivre dans ce sens mais la société civile n’est jamais quelque chose de définitivement établi. Souvent lorsque j’étais président de la Commission, les associations qui se disaient membres de la société civile me disaient « il faut nous reconnaître, nous ». Supposez que demain une association se créée pour défendre un besoin de l’humanité qui n’a pas été vu jusqu’à présent. Faut-il la laisser en dehors parce qu’elle n’est pas dans la liste des reconnues ? Non. L’avantage de la société civile est sa plasticité, son ouverture et sa sensibilité au monde. Il ne faut donc pas trop figer les choses.


Le laboratoire de pensée que vous avez fondé, « Notre Europe », ou se trouve-t-il dans tout cela ?
« Notre Europe » travaille bien. L’équipe est jeune, soudée, enthousiaste, attentive aux nouveaux problèmes et très compétente.


On vous aime beaucoup en Europe, Monsieur Delors. Vous êtes probablement mieux connu dans les pays de l’élargissement qui pensent à vous lorsqu’on parle de qui a imaginé l’élargissement. Avez-vous le sentiment d’être reconnu dans votre propre pays ?
Non. Pas la peine d’ajouter un commentaire, chacun comprendra.

martes, 1 de diciembre de 2009

Goodbye Nice, Hello Lisbon!

Este año damos la bienvenida al mes de diciembre no sólo con esta ola de frío polar que ha invadido nuestra ciudad sin pedir permiso, sino con un motivo de celebración. La brisa lisboeta deja atrás las mediterráneas aguas de Niza, y en lejana remembranza las brumosas Ámsterdam y Maastricht, testigos también de viejas ilusiones. Hoy la Unión Europea es irreconocible, ya no somos 12 como cuando la Comunidad se transformó en Unión, sino 27, y pronto seremos 29 (con Islandia y Croacia), y el ímpetu integrador sigue vivo, crecemos geográficamente y a pesar de ello nos acercamos a la Europa política que pergeñaron nuestros padres fundadores, nuestros referentes perdurables: Schuman, Monnet y Spinelli.

Espero no juzguen mis palabras en términos de retórica vacía porque recordar ciertos valores nunca está de más, no se pueden dar por sentado ya que la historia de abusos contra la libertad, las tiranías, la huella doliente de las decepciones es todavía reciente. ¿Es esto retórica? Lisboa consagra las libertades y los derechos de los ciudadanos, es un documento legal sin precedentes y sin igual en el mundo, por ello insisto, no menospreciemos el privilegio de la ciudadanía europea y el refugio de garantía de libertad y seguridad que nos ofrece. Nunca está de más insistir en que la ciudadanía europea y todo lo que significa institucionalmente Bruselas puede convertirse un día en salvaguarda de la democracia. Imaginen escenarios, no lo haré por ustedes.

Hoy entra en vigor el Tratado de Lisboa, pasamos página en el calendario de la rutina y reescribimos la historia de una Europa parlamentaria de verdad. Con retraso, ya que han transcurrido ocho largos e intensos años desde aquella famosa Declaración de Laeken.

Fue otro frío mes de diciembre. En Laeken muchos creíamos que la Constitución Europea estaba al alcance de la mano, y en aquellos inolvidables meses de la Convención Constitucional, brillantemente dirigida por Giscard, centenares de miles de personas de todo el continente nos involucramos en pensar/dibujar/soñar con una Europa sin fronteras, nueva, transversal, fue un verdadero laboratorio de ideas en que todo parecía posible. En 2005 los franceses y holandeses votaron como votaron, y la Constitución fue rechazada sin que nadie entendiera bien las razones, inconscientemente o no estuvieron a punto de tirar por la borda toda aquella energía europeísta, o de condenarla a la estación terminal donde desembocan las vías muertas. Años más tarde, en diciembre de 2007 nuestros caminos volvieron a encontrarse en Lisboa, donde iniciamos un viaje que hoy culmina.

Para muchos el Tratado de Lisboa es un premio de consolación, lo sea o no, es un hito. Es cierto que presenta paradojas, pues concede más poder a los Estados a través de los parlamentos nacionales, pero otorga un poder codecisorio inaudito al Parlamento Europeo. Y además entierra el concepto de los tres pilares (el comunitario, el PESC y el JAI, jerga tan familiar para los que nos inciamos en esto de los estudios europeos hace unos cuantos años).

Con Lisboa todas las políticas tienen carácter europeo y se despliega un catálogo de competencias, aunque con imperfecciones y asumiendo que los Estados preservan la soberanía en áreas sensibles, como fiscalidad y defensa. Por lo demás, las instituciones europeas se desarrollan y organizan para acercar al ciudadano a la Unión, no sólo por el carácter vinculante que adquiere la Carta de Derechos, sino también gracias al mecanismo de la Iniciativa legislativa popular, o mediante el ejercicio práctico de la subsidiariedad que supone la figura del control previo de los parlamentos nacionales (revisión de borradores legislativos en cada parlamento nacional con mecanismo de "tarjeta amarilla" en caso de disconformidad). Aunque los ciudadanos refuerzan su representatividad por la fuerte presencia del Parlamento Europeo en el control del presupuesto, del poder decisorio en la práctica totalidad de la legislación y de la capacidad de escrutinio y revocación de las gestiones del colegio de comisarios.

Es decir, el Parlamento pasa a tener poderes legislativos y presupuestarios, mientras que el Consejo de Ministros actuará como segunda cámara del legislativo comunitario (sigue siendo legislador pero ahora está coordinado por el Consejo Europeo, que preside Van Rompuy). La federalización también se materializa mediante la incorporación de la mayoría cualificada, y el destierro de la unanimidad, lo que evita que los Estados pequeños o los obstruccionistas creen situaciones de veto, que dificultarían los avances propiciados por países que actúen como motores de la integración.

El Tratado de Lisboa no se llama constitución, pero en la práctica lo es y lo será, y sobre todo es una buena herramienta, aunque en caso alguno será la panacea, máxime si no va acompañada de voluntad política y de la presencia comprometida de líderes europeos capaces de exprimir al máximo las potencialidades del nuevo marco legal. Barroso ya ha anunciado que en esta legislatura su colegio de comisarios tiene el mandato de ejercer sus competencias hasta el límite. Se espera que aquel término que vino a llamarse europeización a partir de los años noventa, cobre nuevo auge, que los Estados miembros sean capaces de implicarse en el proyecto y sobre todo logren transmitir a sus ciudadanos el valor de la Europa política, que den un paso más para romper con la imagen de la Bruselas "eurocrática". El poder del Parlamento debe traducirse en visibilidad y transparencia. Esperamos ver a unos parlamentarios que se "mojen" en las decisiones que pueden ir favor del ciudadano, aunque vayan en contra de los intereses de grupos o Estados miembros. El reforzamiento de la Comisión en paralelo con el poder de control parlamentario son un buen punto de partida para la coherencia de la Europa política, única garantía para ser actor líder en el cambiante mundo multipolar que nos toca vivir.