jueves, 30 de abril de 2009

Movilizándose por Europa



Algunas sugerencias para "sentirnos" más europeos... si alguien quiere probar puede gritar, desahogarse y de paso transmitir energía positiva en forma de ondas y hacerse oír, que nunca está de más:

El Grito.



Seguir lo que pasa en el plenario del Parlamento Europeo estos días:

Orden del día.


Y por último, interesante encuesta para saber qué partido es el que más te representa en las próximas elecciones europeas. Una ayudita para los indecisos:

Tu partido.

miércoles, 29 de abril de 2009

De cómo con la UE puede mejorar la marcha económica

Ya hemos debatido aquí en alguna ocasión sobre la fragilidad de los tres elementos que componen eso que ha venido en llamarse gobernanza económica, cuya estructura ya se remonta a Maastricht (1992). Se critica en todo caso la ineficacia de alguno de sus tres componentes: a) la política monetaria formulada por el BCE; b) la política fiscal formulada por los Estados miembros, aunque coordinada por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC); c) las medidas apuntadas en las Orientaciones generales de política económica (OGPE) en el marco de la Estrategia de Lisboa (2000).

Parece haber consenso en el éxito de la política monetaria, aunque algunos critican demasiada obsesión en la estabilidad de precios, lo que en ocasiones puede limitar el crecimiento de algunas economías. Estos serían los partidarios de convertir al BCE en una especie de Reserva Federal a la americana, con más capacidad de influir sobre políticas de empleo, posición totalmente contraria a la que yo particularmente defiendo. Si bien ahora estamos en pleno debate sobre la necesidad de imponer mayores controles y supervisión en los sistemas financieros, la disparidad de criterios que podría surgir en ese punto haría peligrar la estabilidad del BCE, fundamentada en estos momentos sobre su independencia.

En cuanto a la segunda, la fiscal, es donde hay claramente división de opiniones. Desde un punto de vista teórico para mí parece obvio que una unión monetaria funcionará mucho mejor en una unión fiscal, pero las culturas fiscales en la UE todavía son muy dispares, y este debate viene de tan antiguo que ya constaba en el Informe Werner (1970), en el famoso Informe MacDougall (1977) y en el Informe Delors de 1989, aunque éste al final cayó en el realismo y se centró en un consenso Bruselas-Frankfurt (aumentar la flexibilidad ante choques asimétricos), lo cual haría innecesario disponer de una política fiscal europea que estabilizara los ciclos económicos, puesto que el PEC dejaría un margen razonable para el registro de déficit cíclicos y la política monetaria del BCE podría fácilmente hacerles frente mediante un uso activo de los tipos de interés. la teoría monetarista, que aboga por un Banco Central de competencias limitadas para estabilizar la economía y centrado en controlar la inflación; y la teoría de los ciclos de negocios reales (real business cycles), según la cual los ciclos tienen su origen en los choques tecnológicos basados en el lado de la oferta y en los cambios de preferencias de los actores económicos (el desempleo se consideraría resultado de una mayor preferencia por el ocio que por el trabajo). En los mundos concebidos por estas dos teorías, la mejor forma de reaccionar a los ciclos sería mantener una política monetaria centrada en la estabilidad de precios y una política fiscal equilibrada a lo largo de todo el ciclo.

Al final se adoptaron en Maastricht dos mínimos: la coordinación y la disciplina fiscal (el famoso 3 % de déficit que impone el PEC que España se está saltando en estos momentos, y por el que seremos sancionados próximamente). Si lo de las sanciones no nos gusta demasiado, ya hay voces que proponen los incentivos positivos (fondos europeos a cambio de disciplina presupuestaria en casa).

En cuanto a la toma de decisiones, todo indica que el Ecofin (consejo de los ministros de Economía de toda la UE) debería reforzarse, obtener una categoría de Consejo especial con mayor autoridad que el Consejo de Asuntos Generales en todos los asuntos económicos. De esta forma, el Ecofin supervisaría todas las formaciones sectoriales del Consejo encargadas de tratar aspectos económicos, asegurando que el Consejo cumpla con las medidas del Ecofin (cosa que ahora no ocurre casi nunca). Sumemos a esto la asimetría que se produce por el Euro, lo que genera una nueva asimetría entre Estados. ¿Debería existir alguien que representara la posición común del Eurogrupo? Probablemente sí. Sobre todo desde que el pasado noviembre de 2008 en reunión del Eurogrupo por fin se tomaran posiciones comunes para la resolución de la crisis financiera. Ha sido el punto de inflexión para su legitimación política, aunque en el fondo supone la reinstauración de una Europa de distintas velocidades, lo cual me lleva una vez más a sugerir la necesidad de un presupuesto federal, no con los recursos actuales (que son de apenas el 1 % PIB) sino de algo más bien alrededor del 5 % (como ya sugería MacDougall en 1977), cifra razonable para afrontar programas transnacionales, sobre todo de I+D, educación e infrastructuras, con mecanismos que podrían vincular las reformas apuntadas en Lisboa con las perspectivas financieras. Sería el primer paso para lograr la plena integración económica, a mi juicio irreversible a medio plazo.

miércoles, 22 de abril de 2009

Pregunta delatora



Pregunta de un eurodiputado español a la Comisión Europea:








El Fondo Europeo de Desarrollo Regional y el Fondo de Cohesión han cofinanciado las nuevas líneas de trenes de Alta Velocidad Española (AVE) Madrid-Barcelona, Madrid-Valladolid y Málaga-Antequera.

La vía Madrid-Barcelona ha sido cofinanciada con 10.800 millones de euros (10.800.000.000 euros), mientras que el tramo Madrid-Valladolid ha recibido 1.219 millones de euros (1.219.000.000 euros).

Se trata de la mayor obra pública en curso cofinanciada por la Unión Europea. Los fondos europeos han sufragado un promedio del 62 % del total del coste de la obra, llegando en algunos tramos de la misma al 85 % del total.

Según el artículo 2 del Reglamento (CE) n° 621/2004(1), los Estados velarán por que las autoridades responsables de la ejecución de los proyectos cofinanciados por el Fondo de Cohesión informen a la opinión pública que dichos proyectos han sido cofinanciados por la Unión Europea.

¿Le consta a la Comisión que el Gobierno español ha velado por el cumplimiento de estas disposiciones?

Europa como única salida


[Imagen tomada prestada de la web de AGM Utrecht.]

He aquí una federalista europea, convencida militante de la causa desde hace casi una década. He aquí alguien que, sin entusiasmo ostensible y a pesar de las contradicciones del proceso, anima a participar en las elecciones al PE del 7 de junio. Votad al que creáis, pero participad de una de las pocas señales visibles de ciudadanía europea más allá del euro, de la libre circulación sin pasaporte y de la banderita de las estrellas en los letreros de las carreteras.

Por cierto, ¿cuántos sabéis que las obras del AVE a Barcelona la sufragaron fondos europeos en un 72 %? ¿Qué hacía la ministra de Fomento inaugurando esa obra cuando quien debía estar era el Comisario Europeo? No es que sea complejo el sistema institucional europeo, es que también lo es el uso y abuso que hacen los Estados miembros del sistema para beneficiarse en todos los casos posibles, de modo que la Unión Europea sólo paga los platos rotos del coste político, de las regulaciones quisquillosas y de las directivas molestas, mientras que el gobierno nacional de turno se cuelga siempre las medallas. Resulta, queridos amigos, que casi el 80 % de la legislación que tramita nuestro parlamento nacional corresponde a simple transposición de la legalidad aprobada en el Parlamento Europeo. Eso incide en nuestras vidas y nadie está percibiendo el poder real de los eurodiputados que elegiremos próximamente. Esta legislatura tiene el aliciente añadido de que la toma de decisiones cambiará, eso si conseguimos que en 2010 entre por fin en vigor el Tratado de Lisboa y las decisiones se tomen por mayoría simple (55% de los Estados miembros o 65 % de la población), no es mucho pero es un avance hacia la anhelada Europa Federal. ¿Por qué federal? Demasiado para un post, nadie lo leería completo, aunque os invito a leer algo de lo que he escrito ya sobre esto.

Sinceramente estoy convencida de que no hay otro camino, y de que la situación actual es costosa e insostenible a largo plazo. Igual que hace quince años se llamó iluminados a los que vaticinaron la moneda única, hoy puede decirse que el federalismo europeo resultó herido y humillado por el camino de la integración, pero que no ha muerto. Veamos. Hoy la UE es un sistema híbrido e inédito, sin horizonte final.

De entrada sugeriría que no se demonizara a la UE, no es una excrecencia burocrática (se mantiene con un presupuesto mínimo, pensemos que todos los gastos e inversiones de la Unión, incluida la PAC, ayudas estructurales, etc. y todo el sistema administrativo equivale al 1 % del PIB comunitario). Qué más quisiéramos que nuestros presupuestos nacionales tuvieran ese monto, además el presupuesto europeo nunca incurrirá en déficit porque está basado en cuentas y partidas anuales cerradas, es decir siempre en equilibrio perfecto.

Seamos consciente de lo barato que nos sale este guardián, porque la UE es guardiana de derechos, de libertades y es campo de oportunidades, es mucho más que Erasmus y el euro. La UE es como un barco, en cuya cubierta se encuentran los 27 Estados, en la planta inferior encontramos las políticas comunitarias, y las escaleras que unen a ambas plantas son las instituciones: Comisión, Parlamento y Tribunal de Justicia. Los Estados además de estar en cubierta controlan el puente de mando, mediante las decisiones que toman reunidos en Consejo. He ahí nuestro problema, donde estos 27 se dedican a batallar por sus parcelas de poder, y que acaban convirtiendo las decisiones políticas en negociaciones duras. No obstante, hay movimientos que escapan a la acción estatal, ahí es donde sucede lo interesante, de hecho en la planta inferior y también en otras naves que pululan alrededor, esas naves tienen posibilidades y trabajan en coordinación con la planta baja, de una forma bastante imparable, aunque los Estados sigan en su cubierta bien relajados y manejando el timón.

Los Estados no pueden evitar la marea imparable de comunitarización de las políticas en los más diversos ámbitos. Es cierto que no hay un gobieno plenamente ejecutivo que las dirija (aunque la Comisión empieza a hacer sus pinitos), y sospecho que reconociendo esa incongruencia los Estados fueron capaces de pergeñar Lisboa, que potenciará el poder de la Comisión y el Parlamento, sin olvidar los elementos paraestatales, las redes políticas, la fuerte presencia de la comitología o la capacidad negociadora previa de los entes subnacionales. No tenemos una federación europea de jure, pero sí de facto. Vamos camino de la comunitarización global, los tradicionales tres pilares (comunitario, interior y justicia, y PESC) desaparecen con Lisboa. Eso ya anticipa un sistema federal.

Así empezaron muchas federaciones en el mundo. La lástima es que el ímpetu de los federalistas, no ya los míticos Monnet y Spinelli, sino incluso Delors, han quedado diluidos, muchos políticos federalistas han caído en el conformismo de la gobernanza y no se atreven a vaticinar unos Estados Unidos de Europa. ¿Ya se desvaneció esa inquietud? No lo creo, en Europa tenemos a nuestro Hamilton y a nuestro Madison a la europea, algunos de ellos se dejaron ver en la Convención Constitucional que hubo en 2002, aquella que organizó Giscard y de donde salió una Constitución que los franceses tumbaron por criterios domésticos.

He ahí otra gran paradoja. ¿Quiere decir esto que la dinámica estatal jamás se superará? ¿Debemos suponer que los intereses estatales siempre marcarán el destino de los europeos? Europa es una democracia liberal y, queramos o no, tendremos una Constitución que superará al sistema de los Tratados, basados en las negociaciones intergubernamentales. La UE no se sustentará a largo plazo sin dotarse de legitimidad constitucional.

Siempre se ha achacado el excesivo peso de la Europa economicista, de hecho ese fue el origen de todo, una unión aduanera, aún así la causa era la conflictividad bélica y el fin la pacificación, es decir un fin político, esto nos muestra la inextricable unión entre la dimensión económica y la política. Uno de los claros valores añadidos que aporta la UE es la cohesión de sus miembros, donde ha habido logros pero también injusticias. Consideremos un hecho concreto, a menudo los Estados no perciben que los problemas de una de sus regiones pobres tienen más puntos en común con otra región situada al otro extremo del continente, a menudo no se valora la injusticia del sistema actual de reparto de fondos cuando se ignora que una región rica de España es más pobre que una región pobre de Francia, y en cambio la segunda se ve privilegiada sobre la primera en recepción de fondos europeos. Esto evidencia las desigualdades que genera el actual sistema de reparto y la incoherencia de una Europa fragmentada en fronteras estatales.

Muchos dicen que el esfuerzo es inútil, pues para lograr dicha reforma sería necesario un gran consenso. Yo argumento que la fuerza de la necesidad y los hechos impulsará a los Estados a reconocer que el status quo es insuficiente, ya hay antecedentes, ¿quién iba a pensar que los Estados renunciarían a la soberanía sobre la emisión de moneda? Lo han hecho. Una eventual Europa federal resolvería el reparto de poder de una vez por todas y haría efectiva esa unión de los pueblos europeos, ansiada, soñada y -para mí- no utópica.

Por ello, a falta de voluntad política, el impulso federal debe alimentarse desde la intelectualidad, debe reivindicarse como algo más que una mera teoría política, sin miedo a incomodar a los gobiernos nacionales.

Eureka

martes, 14 de abril de 2009

A las urnas el 7 de junio

Están a la vuelta de la esquina, los comicios europeos, una oportunidad que no se repetirá hasta 2014, cuando seremos cinco años más viejos. No debemos dejarla pasar porque nuestros europarlamentarios ponen cara y voz a nuestras reivindicaciones en la cámara de los ciudadanos europeos.

Para hacernos una idea de la incidencia de la política comunitaria sobre nosotros basta un dato, en estos momentos el 70% de la actividad de los parlamentos nacionales consiste en transponer normas aprobadas en la UE, y con las reformas de los Tratados la tendencia es a incrementar el poder decisiorio del Parlamento Europeo, auténtica asamblea representativa con ambiciones de incrementar su papel legislador.

Estas elecciones cuentan, y así la campaña común lanzada por primera vez para toda la UE por el Parlamento es directa: "Si no vota, no se queje". Ya advierten los promotores de la campaña que "Si no se molesta en elegir a sus representantes, alguien lo hará por usted". El lema común de la campaña, el mismo en todos los idiomas oficiales de la UE y cooficiales en España: "Tú eliges".

Más información en estos sitios, que os animo a visitar:

* Can you hear me?
* Preguntas más frecuentes ciudadanos españoles al Parlamento Europeo.
* Consultas abiertas.
* Diáologo Europa.
* Ciudadanía y debate.
* Elecciones europeas. Institucional.
* Dialogue TV.
* Canal UE en Youtube.