viernes, 11 de diciembre de 2009

Grecia en la delgada línea roja

Si España es líder en desempleo, Grecia está en plena caída libre económica. Su índice de endeudamiento pulveriza los criterios de Maastricht. A estas alturas el recurso al mecanismo de alerta o sanción previa del Pacto de Estabilidad (que establece un déficit público máximo del 3%), provocaría la risa del gobierno griego, cuyas cifras son insalvables. Este martes se hizo pública la rebaja de su calificación de deuda a BBB+, y bajando. Se estima que Grecia alcanzará niveles de endeudamiento del 130% de su PIB y un déficit público para este año del 12,7%. Alarma. No habría consecuencias más allá de la ruina y sonrojo del Ejecutivo ateniense si no fuera porque Grecia pertenece a la Eurozona. Ergo, el resto de Estados miembros de la UEM no podemos mirar a otro lado. División de opiniones en la prensa europea. Si rescatamos a los griegos, no penalizamos su incumplimiento y sentamos precedentes, que podrían invitar a Italia, Irlanda o España a ser los siguientes en pasar el cepillo. Se aduce además que el problema griego NO se deriva de la crisis crediticia mundial, sino de una mala gestión pública. Otro argumento definitivo para no rescatarlos nos lo brinda también Maastricht, en el Tratado hay una cláusula "no bailing out", que prohíbe expresamente el rescate y la ayuda mutua entre Estados.

Entre los que apoyan el rescate, veladamente los Estados miembros bien catalogados, como Alemania, que ven con cierta impotencia cómo los Estados endeudados y con problemas crediticios pueden compromoter la solvencia y credibilidad del Euro. Y paradójicamente el rescate financiero griego debilitaría la imagen de la Eurozona. ¿Se imaginan un rescate estatal o la bancarrota de un Estado miembro? ¿Podría implicar esto la huida de inversores de la Eurozona en su conjunto? Si un inversor huye o todos los inversores tienen la misma intuición, la perspectiva sería catastrófica.

La prensa se explica, y también se divide entre los que opinan que sí hay que rescatar, y los que opinan que Grecia es la única responsable de su situación de descrédito y no debe acudirse en su ayuda, y más aún ¿debería ser Grecia expulsada de la unión monetaria? Insinuaciones más allá. ¿Sería el Fondo Monetario Internacional quién tuviese que salir a su rescate, tal como sucedió con Hungría y Letonia, miembros de la Unión Europea? Con una diferencia crucial, el rescate griego significaría el primer rescate de un miembro de la Eurozona.

Grecia está en la picota, aunque las circunstancias la sitúen es esa delgada línea roja de la incertidumbre sobre las decisiones futuras. Lo que no alcanzo a comprender es por qué se ha llegado tan lejos en la permivisidad, por qué no se ha sancionado ya a un país que incumple los criterios del Pacto de Estabilidad desde 2001, es decir hace ocho años. ¿Qué ha hecho el BCE de Trichet durante estos años?

El pasado octubre hubo cambio de gobierno en Grecia, que deberá presentar un proyecto fiscal y financiero para sanear las cuentas, que deberá ser aprobado por la Comisión en febrero. Pero la saga continuará porque tras Grecia vienen otros que incumplen, como España, Irlanda e Italia, ¿quién nos rescatará de nuestra deuda?

Y ante la falta de recursos y herramientas típicas como las devaluaciones de antaño ¿se pondrá por fin sobre el tapete la necesidad de una política fiscal europea? Lo de una Política Fiscal Europea me suena realmente bien... por fin una fiscalidad europea acorde con las necesidades de un mercado único, porque no nos engañemos, ese es el verdadero debate, hasta que no se delegue la soberanía fiscal limitamos las potencialidades del mercado interior... No me alegran las crisis de endeudamiento, ni me seducen los rescates o las bancarrotas, pero si son una excusa para reescribir la historia del gobierno económico europeo, crucemos la línea. Como dirían los ingleses: "Every cloud has a silver lining".