martes, 15 de diciembre de 2009

Españoles en el gobierno de la UE

Ahora que desaparece la figura de Mr. PESC y con ella don Javier Solana -cuyo empeño a lo largo de diez años ha sido capaz de sentar las bases de la nueva diplomacia europea-, la gran estrella española para la nueva legislatura se prevé que será don Joaquín Almunia (ex ministro español de Trabajo y Administraciones Públicas), quien asciende de la cartera de Asuntos Monetarios (que ocupa desde 2004) a la de Competencia, una de las carteras estelares y con mayor poder de influencia sobre los 27 Estados, lo que confirma que se trata de uno de los aliados de confianza del presidente Barroso. Dicha cartera, además de ir acompañada de la vicepresidencia, implica garantizar la igualdad de condiciones entre empresas y países, conceder la autorización de las ayudas estatales a las entidades financieras, implementar la puesta en vigor de limitaciones a los subsidios estatales, garantizar la unidad de mercado y evitar el proteccionismo. Se trata de una de las carteras con más poder efectivo o visible, en el sentido de que puede retirar e imponer sanciones sobre empresas y gobiernos que incumplan con la legalidad de la UE sobre la proteccion del mercado interior y asegurar las mismas reglas del juego para todos los gobiernos y empresas de la Unión.


La solidez de Almunia y la apuesta de Barroso sobre él indica la gran importancia que se le concede al funcionamiento del mercado y la persecución de todo proteccionismo, para asegurar las reglas de la libre competencia en la Unión, más en estos momentos en que ésta se cuestiona a la vista de las numerosas operaciones de rescate de las entidades bancarias por parte de varios Estados miembros. El socialista Almunia deberá empezar pisando fuerte, ya que hay casos de rescates bancarios (derivados de la crisis crediticia de los últimos meses) que todavía están pendientes de resolución. La anterior comisaria, la liberal Kroes, había forzado a los bancos rescatados a vender activos, recortar su participación en el mercado y cesar temporalmente el pago de dividendos, para impedir que los prestadores obtengan una ventaja discriminatoria.


Todavía es una incógnita si Almunia optará por ser continuista con la tendencia de Kroes de imponer elevadas sanciones sobre las empresas que abusen de una situación dominante o fijen precios en el mercado. Tanto es así que la holandesa ha impuesto más de 8 billones de € en multas sobre empresas monopolísticas desde 2005, y a modo de ejemplo los 1,06 billones de € impuestos a la estadounidense INTEL, por el cierre ilegal de su rival AMD. Precisamente, uno de los retos del nuevo comisario es fraguar un acuerdo con el gobierno de los EE.UU. para desarrollar una ley de competencia común a los dos mercados, aunque la Comisión ha manifestado reiteradamente su intención de no pronunciarse sobre el desarrollo de los mercados fuera de su jurisdicción.


Volviendo al poder efectivo de Almunia, éste queda patente en el hecho de que el monto de las sanciones está sujeto a la decisión del comisario ya que no ha sido legislado. Por lo que sorprenden los rangos elevadísimos que han alcanzado las sanciones comunitarias en esta última legislatura, siempre bajo el criterio exclusivo de la Comisión, único actor que propone la sanción y decide sobre la misma. He aquí un área donde la legalidad europea se impone sobre cualquier otra legislación, nacional, subnacional o local y donde la Comisión hace las veces de Ejecutivo con máximas competencias. Almunia será el celador de la igualdad de oportunidades y derechos en el mercado que todos los europeos compartimos.


Continuará...