jueves, 19 de noviembre de 2009

Al final una inglesa y un belga

Hay noticias frescas. Ya se ha difundido en muchos lugares el más o menos gracioso vídeo creado por el equipo del Parlamento Europeo, donde especulan sobre las posibles indigestiones que puede ocasionar la cena de esta noche en Bruselas. Bromas al margen, parece que hay dos candidaturas que cobran cuerpo.

Nos lo cuentan los siempre bien informados Andreu Missé y cía., que confirman la elección por los socialiastas europeos de la comisaria británica Catherine Ashton como candidata a ocupar el nuevo y prometedor ministerio de Exteriores de la Unión. Se trata de una baronesa laborista, con alguna que otra excentricidad británica, y ciertas típicas contradicciones existenciales de los políticos que se nos escapan al común de los mortales.

El otro nombre es el del, poco conocido fuera de Bélgica, democristiano flamenco Van Rompuy , que cuenta con todos los números para presidir el Consejo de la UE, como ya anticipamos aquí. Es un buen perfil de cara a concretar ambiciones de los federalistas europeos, y puede instrumentalizar este cargo de nuevo cuño, aprovechando su indefinición en el acrobático Tratado de Lisboa. Y es que la ratificación de Lisboa y su puesta en marcha está resultando todo un ejercicio de equilibrio, casi una demostración del auténtico ethos de los europeos.

¿Estoy decepcionada? Algo sí, yo aún confiaba en que se llevara un puesto de los grandes nuestra amiga Margot Walström, esa mujer insuperable en espíritu de trabajo y entrega, europeísta y emprendedora. A veces ser el mejor es un impedimento para llegar a la cima. Y así ha sido. Aunque a los premiados no quiero criticarles sin darles una oportunidad, son políticos competentes, porque hay que insistir en que en la política comunitaria sí impera la meritocracia. De momento, y vistos sus perfiles no animan precisamente a una gran celebración, su imagen no es la de la alegría de la huerta. Puede que el cupo de brillantes se colmara ya con Barroso, pero... espero que junto con el polaco Buzek no se acaben convirtiendo en la troïka de los muermos, como vaticina nuestro amigo Julien Frisch. Quédense hoy con estos dos nombres porque, a pesar de su obvia falta de carisma, están llamados a dar contenido a sus cargos y a visibilizar y dotar de credibilidad la Unión Europea ante el mundo.

Yo personalmente tendré mi referencia puesta en Barroso y sus comisarios, pero si alguno de ellos no da la talla, no nos quedaremos callados, eso está claro. See you tonite...