lunes, 16 de noviembre de 2009

Euro Sí, por muchas razones


Un día más lidiando a mi manera con la crisis, que sigue acechando en la puerta, y contra aquellos que se empeñan en poner vallas al campo, desde este modesto altavoz. Circula un e-mail viral tendencioso y falaz, que tiene por objetivo mentalizar a la población de que España debe salir del euro, y abandonar así la Unión Económica y Monetaria. Como lo oyen... hoy me ha llegado y el origen es alguien que trabaja en los mercados financieros, cosa que todavía se me antoja más preocupante.

No reproduciré las falacias de tal mensaje aquí. Se titula: "5 razones para abandonar el euro". Aviso a navegantes para que no caigan en la trampa. En vista de la magnitud del impacto viral entre mis contactos, he optado por recurrir a mi economista de cabecera.

No hay nada como el sentido común para tomar decisiones. Teniendo en mente que ni un economista ni nadie puede predecir el futuro, siempre existe la posibilidad de recurrir al azar para tomar una decisión inicial y a partir de ahí desarrollar una teoría de causas y consecuencias.

Supongamos que la primera decisión es hacer caso al dichoso e-mail viral y por tanto retiramos todos nuestros activos en euros y los pasamos a dólares americanos o francos suizos. Evidentemente si todos los españoles deciden hacer lo mismo, finalmente España saldrá del euro. Esta aparente evidencia nos dice que lo que ocurra dependerá de nuestro comportamiento con respecto al euro.

Si hiciéramos caso del tremendista e-mail, España saldría del euro y devaluaría su moneda por 5, lo que de entrada supondría la multiplicación por cinco de la deuda española. La deuda además es deuda privada, de bancos y particulares. Si a esto añadimos un previsible aumento de los tipos de interés, debido al alto tipo de cambio (y la restricción monetaria), nos encontraremos en la situación de que ni los particulares ni siquiera el país podrá pagar su deuda externa, con la cual la consecuencia sería desastrosa.

Obviamente ya estamos endeudados, algo más que otros países de la zona euro, tal como contábamos la semana pasada (aunque nos superan algunos, especialmente Grecia), y ningún acreedor (ni de España ni de nadie) estaría dispuesto a aceptar una situación que no le garantice el cobro. En estos momentos no hay razones para pensar que puedan expulsar a España del euro, aunque sí se están poniendo ya condiciones muy estrictas al endeudamiento.

Dado que el ajuste no puede ser nominal, será real, que es lo que ocurre ahora, es decir se realiza mediante un incremento del paro y el decrecimiento de la economía. Parece que la disminución de la renta real es inevitable, aunque la receta económica infalible y probada para estas dolencias es la disciplina fiscal y una línea de crédito de gran envergadura para afrontar la presión de la deuda.

Espero que ningún inversor cometa la estupidez de hacer caso a esas noticias que se ponen en circulación sobre una supuesta base teórica, que en realidad es totalmente falaz. Y sin duda la crisis económica actual nada tiene que ver con la existencia de la moneda única, cuyo efecto ha sido tan beneficioso que crece el número de países que han solicitado sumarse a la Unión Monetaria. Por cierto, hasta el Reino Unido y Dinamarca llevan valorando desde principios de 2009 la posibilidad de entrar en UEM e instaurar el euro como moneda, no sólo para aumentar el flujo comercial intraeuropeo sino también para ganar peso e influencia en el mercado interior. Eso sin contar con la ventaja de un Banco Central Europeo, independiente, que garantiza largos períodos de estabilidad de precios e inflación sostenida, además de que el euro es un cojín para evitar ataques especulativos en los intercambios internacionales, una vez que se consigue una velocidad de crecimiento correcta combinada con baja inflación.

Resumiendo: Larga vida al euro.