miércoles, 25 de noviembre de 2009

Contra la apatía

No hay nada como ir acumulando doctores de cabecera, y no me refiero en absoluto a los matasanos que practican la medicina ortodoxa, sino a antiguos profesores que ofrecen asistencia urgente sobre distintas materias, individuos discretos con cabezas amuebladas que se comportan como libros abiertos a vuelta de correo electrónico, léase en mi caso sobre cuestiones económicas, culinarias, políticas, filosóficas y literarias. Cuando estos doctos expertos entran en escena, me invade la clarividencia de que no hay lugar para la apatía en mi vida.

Disculpen mis días de ausencia de este blog, acostúmbrense a ello porque me apremian otras obligaciones, aún así no puedo ignorar los extendidos reproches que estos días han recorrido la prensa europea sobre los famosos nombramientos de la semana pasada. Tras la obstrucción manifiesta y deliberada a todo lo que sea integración, por parte de antieuropeístas de toda la vida y los de nuevo cuño que se suben al carro, ante los que ya aburren denunciando la supuesta Eurocracia y sus aledaños (que nos cuesta un mísero euro al año a cada europeo, incluida la PAC), ¿qué podemos decir?

Dado que sería una descortesía propinarles una patada y mandarlos al otro lado del océano, debemos tender la mano y acogerlos en esta "sociedad de sociedades abiertas" que es Europa, por mucho que insistan en llamarla rancia, caduca y vieja Europa, o la dibujen arrastrando andrajos (como el luso Casais Monteiro en este poema*, del que copio un fragmento al final de esta entrada), y acaso siendo vieja Europa, como ciertamente es, debo asumir que estos que reniegan de ella, por motivos tan dispares, consideran que los ancianos no merecen veneración o al menos respeto. Pobres de ellos.

No, amigos, nadie va a reducir nuestra Europa a unos cuantos axiomas, como hizo Steiner. ¿Alguien puede afirmar que a Europa no le queda nada por descubrir y seguir tan campante? Sí, Steiner, el mismo que decía que el marxismo rezumaba moral judeo-cristiana. Cuesta de creer que el fatalismo de su personalidad aplicado a su idea de Europa haya logrado tanto predicamento.

No niego que Europa, siendo tierra de hombres libres, pueda ser proclive a tentaciones y debilidades humanas, pero si algo se ha demostrado en los últimos cincuenta años es que ha sido capaz de superar la inercia de la descomposición (frase mía, que ahora que lo pienso voy a registrar...), traduciéndola en realizaciones tan importantes que han cambiado las estrategias políticas radicalmente.

Para fastidiar un poquito a los euroescépticos, lanzo a modo de ejemplo una de esas frases con las que me he topado estos días rastreando bibliografía. La pronunció Trichet, actual presidente del BCE, en 1997: "Es cierto que no hay un gobierno federal en Europa. En cambio tenemos un colegio de gobiernos democráticos de la Unión al que llamamos Consejo. Sobre éste recae la responsabilidad de las decisiones en Europa. Hay una tendencia en nuestro país (se refiere a Francia) a subestimar la importancia del poder del Consejo. Sepan que posee más poder sobre los Estados miembros en cuestiones presupuestarias que las instituciones federales de los Estados Unidos, de Alemania o de Suiza tienen sobre sus Estados, Länder y Cantones".

Esta frase del banquero se la dedico a los que me acusan de ingenuidad o de ser demasiado impresionable. Como decía el comentarista, a buen entendedor pocas palabras bastan. Un periodista nunca desaprovechará la ocasión para remover conciencias, porque es su papel capturar lo que subyace en la sociedad civil, aunque muchos ignoran que ésta posiblemente esté más ansiosa por expresar descontento contra sus propios Estados, aunque lo verbalice quejándose de la opacidad de la toma de decisiones en Europa. Paradoja alimentada por los propios Estados, a los que es útil la falta de transparencia para manejar a la opinión pública. Think about it...

Y yo sigo en mis trece. No es que tenga depositadas grandes esperanzas, pero con la serenidad del viajero dispuesto a dejarse seducir por los placeres del viaje, veo que los planes de Monnet están muy lejos de haber fracasado. Contra los que denostan a Europa aprovechando cualquier circunstancia, el reconocimiento de que sólo la soberanía compartida hará ir a Europa hacia el futuro.

*Poema de Casais Monteiro:

EUROPA (1946)

Europa, sonho futuro!
Europa, manhã por vir,
fronteiras sem cães de guarda,
nações com seu riso franco
abertas de par em par!

Europa sem misérias arrastando seus andrajos,
virás um dia? virá o dia
em que renasças purificada?
Serás um dia o lar comum dos que nasceram
no teu solo devastado?
Saberás renascer, Fénix, das cinzas
em que arda enfim, falsa grandeza,
a glória que teus povos se sonharam
— cada um para si te querendo toda?
[…]