lunes, 19 de octubre de 2009

Sin perder ímpetu integrador

Ya han pasado cinco años desde la que fuera mayor ampliación de la Unión Europea, cuando se incorporaron simultáneamente diez países. Si la ampliación de 1986 es recordada como la del Sur, la de 1995 como la del Norte, la de 2004 pasará a la historia como la recuperación del Este del continente. Pero la historia no se detiene y en unos años, presumiblemente en 2012, Croacia y Macedonia, dos pueblos culturalmente unidos a Europa, se sumarán al proyecto político europeo, consagrando una UE-29 que ya contempla el Tratado de Lisboa. La conclusión se deriva del Informe de la Comisión (encargada del seguimiento de los candidatos) publicado el pasado día 14 de octubre, en que se da luz verde a iniciar proceso de adhesión de estas dos naciones, aunque se solicita a Croacia que refuerce la independencia de su sistema judicial, y combata decididamente la corrupción y la presencia de crimen organizado. Por contra, hay países a los que de momento se les niega la opción, como Albania, Bosnia-Herzegovina, Montenegro, Kosovo y Serbia. Asimismo el escenario de una Turquía integrada parece totalmente remoto, cuando no inviable, porque no sólo se le exige un claro compromiso con la democracia, hoy bastante dudoso, sino que se impone un alto grado de exigencia en materia de seguridad. Si a los nuevos candidatos se les plantean condicionantes que tienen que ver con las garantías democráticas, en Turquía hay gran trecho que recorrer en cuanto a libertad de expresión, en igualdad de derechos de las mujeres, de las minorías y de los niños, en la limitación del papel del ejército. Y además es imprescindible normalizar las relaciones con kurdos y chipriotas, y dar solución al conflicto energético, que tiene que ver con el mal endémico de la dependencia energética exterior y el uso estratégico de los gasoductos, crucial a pesar de que la Unión Europea ya ha triplicado su inversión en investigación energética. Para quien disponga de tiempo, aquí está en inglés el Informe íntegro sobre la estrategia de ampliación publicado el pasado miércoles. Aunque más allá de las cuestiones técnicas, tal vez deberíamos plantearnos todos dónde está el límite de la Europa unida. ¿Creen ustedes que la ampliación territorial debilita la UE política o que por el contrario favorece la centralización y la descentralización simultánea de competencias? ¿Hasta qué punto el crecimiento geográfico y demográfico es una oportunidad para transformar el concepto del ejercicio del poder en Europa, trascendiendo las tradicionales fronteras?