martes, 27 de octubre de 2009

Rebajas fiscales en boga

Ayer varios comentaristas destacaban la oleada de reducción de impuestos que atraviesa la Unión Europea, donde la opción alemana por la rebaja fiscal parece haber animado a otros gobiernos. La decisión de Merkel no debe sólo interpretarse en términos de la influencia política de los liberales, y es que las rebajas impositivas anuales que ya se anuncian estarán directamente relacionadas con la corrección del déficit público, toda vez que a partir del próximo enero los alemanes se ahorrarán 10.000 millones de euros anuales. Una vieja y conocida receta liberal tiene que ver con el virtuosismo y consiste en algo tan simple como apostar por el estímulo fiscal para reactivar la recuperación económica, la inversión y el consumo, lo que a su vez incrementa las recaudaciones impositivas en un plazo de tiempo razonable, lo que evita que se tengan que tomar decisiones más drásticas en el presupuesto estatal.

Alemania no sólo es el motor de la Eurozona, es un gran mercado destino para muchos productores comunitarios, por lo que todos tienen interés en que el músculo alemán empiece a bombear a toda marcha. No es casual que en el resto de Europa algunos se apresuren a emular a Merkel, y así en Italia ya se ha planteado una rebaja del impuesto sobre actividades económicas, en Francia ya se han planeado rebajas fiscales para 2010 a pesar de que está en curso un gran préstamo para financiar los presupuestos del estado, e incluso Suecia acaba de dar luz verde a una disminución del impuesto sobre la renta. Cabe preguntarse por qué España rompe esa tendencia y opta por un aumento de la presión fiscal, ¿alguien tiene respuesta?

Entendamos la decisión en su justa medida, la crisis está lejos de ser controlada incluso en Alemania, donde el consumo sigue descendinedo aunque más ligeramente, y los salarios se ven amenazados por un aumento de las cotizaciones del seguro sanitario, algo que según cierta prensa alemana podría enrarecer el ambiente en ciertos sectores de asalariados. En este contexto trato de interpretar la noticia publicada anteayer sobre la empresa automovilística BMW, que a todas luces es sintomática de que algo está ocurriendo, y de que sí se pueden cambiar las cosas. La noticia nos cuenta que la muniquesa BMW ha vinculado la remuneración de sus altos directivos con los sueldos de los peones. Se convierte así en la primera empresa que cotiza en el DAX (Bolsa de Frankfurt) que ha optado por un nuevo modelo de remuneración que implica que la diferencia salarial en la plantilla sólo podrá fluctuar en unos márgenes razonables. Dicen fuentes de la empresa que siendo obvio que un operario de montaje no ganará lo mismo que un alto directivo, también se asegura que la disparidad salarial no será desproporcionada. Esta medida continúa la política de contención iniciada por BMW a principios de 2009, cuando se aplicaron reducciones de salarios (de hasta el 40 % en los altos directivos) y el recorte de la jornada laboral a más de 20.000 empleados, más la proporcional reducción en sus ingresos, con el objetivo de salvaguardar el empleo. Innovador modelo empresarial el de la firma arlequinada, que merecerá mi atención en comentarios futuros, y del que esperamos ver resultados.

Sin duda algo se mueve en Alemania. Parece que Berlín, a pocos días de conmemorar los veinte años del derribo del Muro, se convierte en abanderado de las nuevas orientaciones políticas y económicas de la Unión Europea.