jueves, 10 de septiembre de 2009

Ya pasó el warm-up de Barroso

Hoy es jueves y en términos automovilísticos ya han pasado las jornadas de warm-up, en las que el presidente Barroso se ha sometido al escrutinio oral de los distintos grupos parlamentarios de la Eurocámara, de cara a su posible reelección el próximo miércoles 16 de septiembre hacia el mediodía, en la sede de Estrasburgo.

En las sesiones previas de esta semana con los grupos las conclusiones son más o menos las previsibles. El Partido Popular Europeo ha ratificado su apoyo incondicional, mientras que los tories con esa peculiaridad cargante, escindidos en esta legislatura del PPE, le pidieron simplemente que no acepte un eventual apoyo de los socialistas. En cuanto a la Alianza de los Liberales y Demócratas por Europa, grupo en el que se encuentra el diputado Tremosa, creen que Barroso debería dejar clara ahora su "voluntad política de trabajar en pos de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los ciudadanos de la UE". También exigen que se nombre de inmediato a todos los miembros de la Comisión tras la posible elección de Barroso. Lo bueno de este grupo es que respeta la libertad de voto de sus miembros. El rechazo ha sido total en el caso de Los Verdes/Alianza Libre Europea, donde están los diputados catalanes Romeva y Junqueras, y cuyo presidente Cohn-Bendit deja a las claras la paradoja de que el presidente sea elegido bajo criterios de Niza, justo cuando Lisboa está a punto de entrar en vigor. Por otro lado, también recibió duras críticas por parte de la Izquierda Unitaria Europea (GUE), que rechazó sus propuestas para los próximos cinco años de manera frontal. Los socialistas practican en cambio un juego curioso, así el presidente del Partido Socialista Europeo, Rasmussen, ha sido especialmente crítico al definir a Barroso como "un buen actor pero un mal político" y se quejó de que sus respuestas "no habían sido concretas", tras la sesión con el grupo socialista. No obstante, Barroso sí cuenta con el apoyo de los socialistas de España, Portugal, y Reino Unido, aunque el grupo socialista en bloque ha optado por dar su apoyo al político portugués si hay garantía de que el Alto Representante de la Política Exterior de la UE, el cargo que actualmente ocupa Javier Solana, "sea un socialista". También exigió que haya "un equilibrio político entre derecha e izquierda en la Comisión Europa".

Resumiendo, mucho exigir voluntad política y muchos síntomas de politiqueo, lo que no hace más que acrecentar la desafección ciudadana a las instituciones. Algo preocupantemente alentado por los medios de comunicación, que a mi juicio se han hecho un eco demasiado escaso de este proceso de reelección del presidente de la Comisión Europea, nada más y nada menos que por cinco años más.

Si se confirma el apoyo de los liberales (la votación es secreta), Barroso sumaría 84 votos a los 265 del PPE, que previsiblemente le respaldará en bloque. Sin embargo, necesita recabar más apoyos, pues para su reelección debe contar con el respaldo de una mayoría de los 736 miembros de la Eurocámara. Ya es de sobras conocida mi opinión de Barroso, alabo su habilidad oratoria en múltiples lenguas, su moderación política, su capacidad de consenso y haber sabido dar mucho impulso a una Comisión Europea seriamente tocada tras los desastres de la Comisión Prodi y escándalos de la Comisión Santer, y sobre todo en una Europa de 27 miembros, con culturas políticas y económicas notablemente dispares. Aún así, al portugués yo le doy tras su primer mandato sólo un aprobado, no ha habido ambición real de enfrentarse seriamente a las presiones estatales, pero confío en que sea reelegido y que eso le dé la seguridad como para actuar decididamente por una Europa política, en cuyo caso podría darle un sobresaliente cuando acabe su segundo mandato, lo cual sería una excelente noticia no para él sino para todos los europeos.