jueves, 17 de septiembre de 2009

A sus puestos

Hoy es el día después para Barroso, ya ha dejado atrás el Cabo de las Tormentas, de los ataques personales y de todos aquellos que se han llenado la boca de insultos, siendo el más suave el de oportunista. Lo cual no deja de ser paradójico cuando viene de miembros de un grupo que apoya al portugués a cambio de colocar al nuevo cargo (si Lisboa entra en vigor) de Alto Representante de Exteriores de su partido. Si algo tiene claro Barroso es que su Comisión jamás será partidista y que acogerá los intereses de todos, luchará por una UE fuerte en instituciones y con una dimensión muy social, y esa capacidad de pluralidad creo que ha quedado patente, y le honra como persona y como político. Ya es conocido que siento debilidad por el estilo político de Barroso, porque hoy día no abundan los políticos conciliadores y dialogantes, y con un aura de idealismo que Barroso sí tiene. Al margen de las luchas partidarias, lo cierto es que ha ganado por mayoría absoluta, lo que significa que gana cumpliendo los parámetros más exigentes de Lisboa (callando a aquellos que le acusaban de ser elegido según criterios de Niza), y gracias al apoyo de diversos grupos, incluidos los socialistas españoles, portugueses y británicos, de lo cual me felicito.

De todos modos, el apoyo que más me interesa resaltar es el del grupo Liberal Demócrata del Reino Unido, cuyo representante, Andrew Duff, es el presidente la Unión de Federalistas Europeos, quien celebró el triunfo de Barroso. Y destaca las cuestiones cruciales -que comparto plenamente- a afrontar en el nuevo mandato:

* Rediseñar el sistema financiero, la forma y dimensión del presupuesto de la UE, simplemente para estar acorde con las exigencias políticas que se le atribuyen a la UE. Hay que establecer un sistema de recursos propios que trascienda el nivel nacional para que las instituciones europeas dispongan de dinero público, para aplicar políticas de valor añadido en todo el territorio y potenciar la eficiencia del mercado interior. Incluso la centralización presupuestaria podría propociar una mayor transparencia y responsabilidad política, dejando de lado las batallas permanentes entre Estados (los saldos netos famosos), ya que el arbitrio de la UE establecería los parámetros del interés general.

* Siguiendo el compromiso del programa de Barroso, que contempla finalizar el mercado único (recordemos que ahora mismo no hay unidad de mercado real) en 2012, se propone crear un plan de acción nuevo en los campos de propiedad intelectual y servicios financieros, así como luchar contra las tentaciones proteccionistas de los Estados miembros, y evitar los abusos que se producen con los subsidios estatales, que intervienen y distorsionan la economía.

* La Comisión debería ser el órgano que llevara la iniciativa en la cumbre sobre el cambio climático de Copenhage (diciembre 2009), recogiendo la postura común de los 27 Estados, con el apoyo expreso del Parlamento Europeo. Teniendo como prioridad establecer el monto que aportará la UE para que los países en desarrollo adapten sus economías a la lucha contra el calentamiento global. Duff plantea en términos tanto económicos como morales el que la UE soporte parte del coste de la adaptación del resto del mundo industrializado. Falta ver que harán los Estados Unidos, que desde mi punto de vista deberían tener un compromiso similar a los europeos.

Y por último, Duff anima a Barroso a hacer campaña directa en Irlanda, donde Europa se juega ser por fin una verdadera democracia parlamentaria, destacando que, una vez nombrado Barroso, ya urge empezar a poner en marcha el Tratado para evitar más meses de transición. No debe darse todo por sentado en Dublín, y no está de más que tengamos un ojo puesto en Chequia y Polonia, por si acaso.