viernes, 4 de septiembre de 2009

Pistas para la cumbre del G-20 hoy en Londres

Hoy se reúnen en Londres los ministros de Hacienda de los veinte países G-20 para encarar la cumbre financiera mundial de Pittsburgh que tendrá lugar a finales de mes. Reunión muy marcada por el contenido de la carta dirigida a la presidencia sueca del Consejo de la UE, en la que Alemania y Francia, apoyados finalmente por Gran Bretaña también, han reclamado una regulación más estricta para el sector financiero.

Notable y clara concordancia de los europeos, que al unísono van a pedir en la cumbre un marco estricto de las reglas de cálculo y de atribución de los bonos de gratificación de los 'brokers' y demás ejecutivos financieros, mientras el sector sigue sufriendo. No es baladí, ya que la inflación de dichos bonos ha sido uno de los factores que han empujado a la industria financiera a tomar riesgos excesivos estos últimos años. Aún así Estados Unidos aún no ha abrazado esta propuesta. Para la UE es imprescindible el beneplácito estadounidense, ya que de lo contrario será complicado imponer a las finanzas europeas reglas restrictivas en materia de remuneración si su homólogo estadounidense las elude.

En todo caso, la rebaja de estos excesos salariales no implicará de forma automática que la crisis financiera toque a su fin. Aunque hay una ventaja inicial, y es que el acuerdo internacional igualaría las condiciones en todos los países, lo que evitaría los movimientos o evasiones hacia países con normativas más laxas. Y también hay que ver cómo el propio sector financiero evoluciona y trata de influir en los gobiernos, sobre todo si los signos de recuperación empiezan a confirmarse, en cuyo caso el sector presionará para preservar ciertos privilegios.

En ese caso, y estando los Estados necesitados de un consenso internacional, puede que finalmente se llegue a una regulación de mínimos. Pero la Historia nos habla, hay antecedentes como cuando en 1933 los Estados Unidos prohibieron un cúmulo de ciertas actividades bancarias que se consideraban causantes de la crisis. Los que aluden a ese pasado reclaman valentía y responsabilidad histórica, tal vez en un exceso de optimismo.

Con todo, es claro que será un momento político histórico si se logra dejar atrás un modelo financiero, que ha demostrado ser una auténtica temeridad. Veremos al eje franco-alemán en acción y respaldado por la opinión pública europea, les deseamos éxito en su propuesta y que el tiempo quite o dé razones. Una nueva ocasión para demostrar la relevancia global de Europa.