martes, 22 de septiembre de 2009

La UE en su lucha en solitario contra el cambio climático

Hoy ha habido cumbre en las Naciones Unidas. La UE ha sido protagonista, y aunque de momento sólo hay declaraciones de intenciones, merece la pena ponernos en antecedentes.

Ha llovido mucho desde aquel mes de junio de 2000 en que la Comisión lanzó el primer Programa Europeo contra el Cambio Climático. Que no nos pase desapercibida la gran anticipación sobre el año 2005, que fue cuando el Protocolo de Kyoto (que expira en 2012) entró en vigor y se aprobó el Plan de comercio de emisiones, más conocido como ETS (Emission Trading System), que causan el efecto invernadero.

No caigamos en el autoengaño, lo cierto es que si sólo Europa aplica el esquema para reducir emisiones, el esfuerzo de poco servirá y los europeos pagaremos un coste en competitividad. Aún así, o precisamente por esa razón, el compromiso debe ser multilateral, global sin duda, liderado por políticos ambiciosos.

En la UE los tenemos, hoy se ha visibilizado en la cumbre climática de las Naciones Unidas en Nueva York. La Comisión ha preparado un informe en el que deja constancia de que los efectos del cambio climático se han manifestado de forma más intensa de lo que se preveía hace diez años, en ocasiones de una forma tan alarmante que sería una irresponsabilidad política dejar la situación al azar. De ahí que algunas voces desde Europa se muestren quejosas con la actitud tibia de Obama con respecto a las medidas medioambientales.

En vista del claro desequilibrio ayer lunes la UE (acordada por los 27) publicó la lista de industrias europeas (que deberá aprobarse en el Parlamento en diciembre y se someterá a escrutinio trimestral), y que abarca sectores tan dispares como la manufactura de plásticos o la siderurgia pasando por el procesado de alimentos, que quedarán exentas del plan de comercialización de dióxido de carbono a partir de 2013. El argumento es que su inclusión implicaría un coste que deslocalizaría la producción fuera de Europa.

Tanto es así que se han identificado hasta 164 sectores industriales en riesgo dentro de la UE. Recordemos que el mencionado ETS es el principal instrumento de la UE para reducir las emisiones de gases, y que la meta era reducirlas un 20% con respecto a 1990 en el año 2020.

Este plan es de tal magnitud que implicará, por ejemplo, que las eléctricas europeas en 2020 tendrán que comprar el permiso para el 100% de sus emisiones de CO2.

Aún así, y paradójicamente, numerosos estudios (estaría por ver si tendenciosos o no) parecen demostrar que el plan ETS no ha incrementado de forma significativa los costes, aunque sí ha puesto en alerta a las empresas con alto consumo energético, que temen a los principales países competidores de la UE que no implementan leyes medioambientales similares al ETS, lo que a partir de 2013 podría implicar el traslado de parte de la industria europea a regiones del mundo donde no se restrinjan las emisiones.

La industria insiste en quejarse de que el coste es elevadísimo, y en el caso de los sectores químico, metalúrgico, etc. advierten de que ese coste sería insoportable y les obligaría a trasladar sus plantas fuera de la UE, lo que implicaría pérdida de empleo y competitividad sin ventaja medioambiental, ya que seguirían contaminando en otro lugar del planeta.

Los datos oficiales, con todas las reservas metodológicas sobre su veracidad, dicen que China y Estados Unidos lideran el ranking de emisiones, aportando cada uno el 20%por la utilización de carbón, gas natural y petróleo. La Unión Europea es responsable del 14% de las emisiones, seguida de Rusia e India con un 5% cada una. Aún así las regiones menos desarrolladas y emergentes en su conjunto suman porcentajes de emisiones que están por encima de esas estadísticas. La dependencia energética entre naciones o el incremento demográfico son otros elementos que agravan el problema y alientan la necesidad de una legislación internacional uniforme, que iguale costes y oportunidades.

Por ello Sarkozy insiste en incluir un arancel en concepto de CO2 a los productos que procedan de regiones donde no se paga por las emisiones, idea a la que se ha sumado Merkel, para compensar las penurias que implica para la industria europea el cumplimiento de las rigideces medioambientales. Ambos mandatarios insisten en enfocar la próxima cumbre de Copenhague en términos de compensación para los países ambiciosos y comprometidos con reducir las emisiones.

Esperemos que Merkel haga valer su capacidad de convicción internacional y su "cacareada" capacidad de influencia sobre Obama, para arrancar el consenso en esta lucha que atañe a lo más básico, la supervivencia del planeta. ¿Será por eso por lo que los científicos se empeñan en buscar planetas y estrellas habitables en galaxias lejanas? Yo lo advierto, aunque sea manifiestamente mejorable en algunas cosas, de aquí no me moverán, será porque soy de la generación del barco de Chanquete...