martes, 15 de septiembre de 2009

Irlanda, esto va en serio

Conscientes de hasta qué punto se la juegan, la prensa irlandesa a la izquierda y a la derecha está dispuesta a apoyar decididamente el SÍ al Tratado de Lisboa que se vota en menos de tres semanas. Las alarmas saltan ante la pasividad ciudadana, aunque es comprensible que muchos no sean conscientes de hasta qué punto las reformas políticas de calado son necesarias, porque la UE sigue siendo bastante intangible para el ciudadano medio.

En este sentido, es interesante el enfoque que le da el diario conservador The Irish Independent en este artículo, donde escribe un diplomático irlandés (Michael Lillis) afirmando que un NO al Tratado de Lisboa en el referéndum del 2 de octubre supondría para Irlanda un retroceso a los años 50, y sigue: "Los irlandeses, una vez dentro de la UE, ya fueran agricultores, sindicalistas, patronos, funcionarios, voluntarios o incluso políticos, han formado parte de los procesos de toma de decisión de la Comunidad. Los irlandeses nos hemos ganado respeto, privilegios económicos, una verdadera independencia y una verdadera soberanía en nuestro cara a cara con Gran Bretaña. Mucha más de la que nunca habíamos disfrutado."

Y afirma taxativamente: "Votar por segunda vez contra el Tratado de Lisboa sería un voto de censura contra nosotros mismos. También sería, consciente o inconscientemente, un voto para retroceder a los días de la sumisa dependencia de Gran Bretaña, con todo lo que eso implicaba, en términos de humillación, pobreza, emigración y desesperación autoritaria. Sería tirar por la borda la libertad que ganamos desde 1973, la primera libertad real que disfrutamos desde la independencia de Gran Bretaña en 1921."

No está de mal recordar que jamás se debe usar una consulta de semejante trascendencia para el futuro como protesta contra el gobierno nacional de turno, como bien cuenta aquí la Comisaria Wallström.

En ocasiones, las crisis individuales afectan colectivamente, y a menudo éstas nos llevan a actuar contra nosotros mismos. Creyéndonos o fabricando la ilusión de que el NO aporta legitimidad a nuestra independencia individual erramos, porque la legitimidad es algo tan difuso que sólo somos capaces de definirla por omisión, es decir sólo la echamos en falta cuando no la tenemos. Y muchos cínicamente recurren a su poca visibilidad como arma de confrontación, por intereses políticos cortoplacistas. Espero que los irlandeses no den nada por sentado y se den cuenta de que la Unión Europea es una entidad política en continua formación, y que entre todos la estamos construyendo. La UE es un gran club a donde todos hemos ingresado de forma voluntaria para crear una entidad política a gran escala y con consecuencias para todos. Simplemente no deberían bajarse del tren después de más de treinta años juntos.