miércoles, 16 de septiembre de 2009

El eterno debate de la protección de datos

En estos momentos se debate en Estrasburgo sobre los recurrentes problemas que causa el consorcio bancario SWIFT, cuya sede está además en Bruselas. No es un debate nuevo, ya que SWIFT fue acusado de violar la protección de los datos personales de los europeos ya en 2006, fecha en que la UE pudo comprobar que se habían facilitado datos a las agencias de espionaje estadounidenses. Las evidencias derivaban de investigaciones promovidas por el Parlamento Europeo y algunos Estados miembros.

La falta de transparencia y de mecanismos de control en la transferencia de esa información a EE.UU. desde Europa presenta además de dudas morales, una flagrante infracción de la directiva europea de protección de datos. Ya entonces se denunció el envío oculto, sistemático, masivo y durante un largo periodo de tiempo de datos personales. Se trata de derechos fundamentales de los ciudadanos.

Este mes de julio la prensa reveló un nuevo acuerdo con SWIFT, hecho que está en el origen del debate que se produce hoy, promovido por el Comisario de Justicia Jacques Barrot y el Comité de Libertades Civiles. Entretanto el Director de SWIFT, Lázaro Campos, afirma que "el debate de hoy no es sobre SWIFT sino sobre la cooperación entre Europa y EE.UU." y confirma un nuevo diseño para la red financiera que contempla un centro de almacenaje en Suiza, donde se mantendrán los datos de los clientes europeos.

Aún así sólo existe la posibilidad de un acuerdo temporal hasta que el Tratado de Lisboa entre en vigor, cuando se definirá exactamente el marco legal al que deberá ceñirse SWIFT. La mención a Lisboa no es menor porque hay un debate competencial de fondo, tanto es así que algunos cuestionan la capacidad del servicio legal del Consejo para tratar el asunto dentro del primer pilar (comunitario) cuando todavía se trabaja al amparo del tercer pilar (justicia e interior). El problema del tercer pilar es que éste otorgaba al Parlamento sólo un papel de consulta, mientras que con Lisboa los pilares desaparecen y el Parlamento pasa a ser codecisorio. Veamos entretanto qué nos ofrece el debate hoy.