viernes, 18 de septiembre de 2009

¿Efluvios de guerra fría?

[Imagen: los presidentes ruso, Dmitri Medvedev, y estadounidense, Barack Obama.]


Llevo unos días resfriada y con los sentidos algo entumecidos, el termómetro oscila más de doce grados en una misma jornada y al anochecer un aroma herrumbroso (que agrada tanto como repele) se cuela por las ventanas. Ese olor conjugado con la sensación mareante del paracetamol me hizo anoche en duermevela pensar en las callejuelas sórdidas de los países ex comunistas, en los balnearios abandonados que aparecen en algunas de las novelas de Marai o en el ambiente opresivo de Kundera. Recuerdo que una vez estuve a punto de regalarle La broma a una amiga que quería iniciarse en la lectura de ficción, pero al final desistí porque el tema de la falta de libertad en la Checoslovaquia comunista me parecía francamente antiguo y caducado. En estos momentos sólo les diré que espero que sí, que esos episodios estén bien enterrados en un baúl tirado al fondo del mar...

Hoy repasando las noticias, me he dado cuenta de que la decisión de Obama de no construir el escudo antimisiles en Polonia y Chequia tiene muchísimas interpretaciones. A mí me parece una buena noticia, esencialmente porque la guerra no se combate con más guerra, pero sin ánimo de ser simplista, cierto es que hay división de opiniones, empezando por los polacos y checos, que se sienten vulnerables y desprotegidos y que desde la caída del Muro instinitivamente anhelan y confían en la protección estadounidense. Para ellos las heridas son recientes y el enemigo está en puertas. Pero vayamos algo más allá de lo obvio. El plan de Bush (que se hizo público en 2007) consistía en implantar un radar preventivo en Chequia, que en caso de amenaza enviaría una señal a Polonia, desde donde se enviarían los misiles en respuesta a la amenaza. Dicho escudo debía estar operativo en 2011. Era un plan costoso y controvertido.

La prensa checa hoy está mayoritariamente decepcionada y traen a la memoria el episodio de 1968, en palabras de un alto mando del ejército checo: "Los soviéticos entraron sin llamar y se quedaron en nuestra casa durante dos décadas. Los EE.UU. en cambio nos pidieron permiso para traer a unos cuantos soldados con nuestro consentimiento". Polonia también veía el escudo como una forma de reforzar su propia seguridad. Por ello, fuentes estadounidenses aseguran que están trazando un sistema alternativo para que Chequia y Polonia participen directamente en la seguridad europea (sensores e interceptores para posibles amenazas que puedan llegar, sobre todo de Irán). Los contrarios a la decisión de Obama apuntalan su postura señalando el contento de Rusia, quienes algunos temen interprete esta decisión como un signo de debilidad. En cuanto al resto de Europa, mayoritariamente están aliviados con la decisión de Obama, empezando por Sarkozy, que sólo ve puntos positivos. Merkel ve en la decisión de Obama una señal esperanzadora y una ocasión para mejorar las relaciones con Rusia de cara a otros asuntos como, por ejemplo, la amenaza de Irán. En Europa hay contento porque el antibelicismo es uno de los fundamentos de la Unión Europea, por ello un escudo antimisiles no era visto como la mejor forma de evitar posibles escaladas de violencia.

Claro que cuando ya empezaba a tranquilizarme tras constatar el alivio de esa señora tan sensata que es doña Angela Merkel, leo hoy esta impresionante noticia, que nos relata la "alarma" con que vive la OTAN la falta de cooperación de la UE en asuntos de terrorismo, al parecer Turquía amenaza con usar su poder de veto en la OTAN (donde se decide por unanimidad), exigiendo que Chipre no participe en las políticas de seguridad de la OTAN. Recordemos que Chipre es Estado miembro de la UE desde 2004, pero no pertenece al Partenariado para la Paz (marco de acción estratégica de la OTAN, útil para testar la viabilidad de que un país acceda a la OTAN), además de que aunque sea Estado miembro es un país presidido por un comunista. Entretanto Turquía se siente "ofendida" porque no ha sido admitida en la Agencia Europea de Defensa. La reacción de Turquía es pedir a la OTAN que no intercambie información con la UE, por la presencia de Chipre, país al que los turcos no consideran fiable.

En medio de todo este puzzle de intereses estratégicos, no me digan que no les vienen a la mente episodios de la guerra fría, aunque la ficción puede ser mucho más devastadora de lo imaginable, porque como denunciaron ayer en Bruselas, estamos hablando de ausencia de cooperación en asuntos como protección química, biológica, radiológica y nuclear.

En los próximos días y meses escucharemos mucho las palabras compromiso, prioridades, peligro, protección o seguridad. La Casa Blanca habla de un nuevo comienzo con el Kremlin. En Europa entretanto nos quedamos con nuestras lealtades compartidas, anhelando una única voz que nos represente en el mundo, aunque sobre todo debemos siempre mantener como prioridad una única lealtad: la lealtad con la paz. Por ello no estaría de más recordar que debemos enterrar los antiguos odios, y sobre todo no menospreciemos las señales del pasado. ¿Quién dijo que fuera fácil?