miércoles, 26 de agosto de 2009

El presidente Barroso en Barcelona

[Imagen: El presidente Barroso con el conseller Castells, durante la Conferencia en Barcelona.]

Ayer martes estuvo entre nosotros el presidente de la Comisión Europea, Durão Barroso, para presidir el congreso de la European Economic Association. Una vez más, Barroso nos sorprende con su admirable don de lenguas, no sólo hace gala de un inglés envidiable, su español es muy coherente, y (last but not least) se ha dirigido en un precioso catalán a la audiencia, tanto al principio como al final de su intervención.

Siempre me ha gustado la insistencia de Barroso a lo largo de los cinco años de su presidencia, en enfatizar la falta de compromiso real de los Estados miembros y los gobiernos nacionales en la coordinación política. Ayer en Barcelona ha vuelto a denunciar la escasez de cultura de cooperación que existe entre ellos. Aún así apunta a 2010 como año crucial en la recuperación económica, aunque reconoce que España es el país que mayores dificultades va a afrontar por la debilidad -esperemos que transitoria- de nuestro sector productivo. Conociendo el rigor institucional del presidente, y a pesar de ser un político liberal-conservador es cierto que no ha atacado directamente las políticas (o incluso la inacción) del Ejecutivo español, aunque en ocasiones las insinuaciones son suficientemente delatoras. Claro que me gustaría que el presidente europeo tuviera más poder para "mojarse", pero por ahora es prioritario garantizar su independencia y neutralidad, y creo que Barroso ha dado ese perfil.

En líneas generales, Barroso apuesta por fomentar los estímulos fiscales para la inversión, y concluye que sólo podemos influir en la economía mundial si le damos una dimensión europea a las políticas económicas, por ello demanda una coordinación urgente de todas las naciones europeas porque sólo nos queda un camino: liderar la economía mundial. Aquí pueden acceder a más información sobre el discurso.

En clave catalana, se ha felicitado de que Barcelona tenga sede de la Comisión Europea, sin ser capital de estado. Al final de su conferencia ha recordado que la UE contribuye de forma continuada a la financiación de Catalunya, y ha puesto algunos ejemplos de obras que se han financiado con fondos europeos: el 30% de la ampliación del aeropuerto del Prat, el 75% de la desalinizadora del Llobregat y el 72% del AVE que une Madrid con la frontera francesa. Barroso por último ha elogiado la tradición intensamente europeísta de los catalanes en general y de los barceloneses en particular.

Cabe recordar que en las próximas semanas, Barroso deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, en un hecho sin precedentes en la historia comunitaria, gracias a que la eurocámara ha forzado que el portugués se someta al escrutinio de los eurodiputados antes de ser reelegido por un nuevo mandato. Este hecho simboliza el inicio del fin de la era en que los Estados miembros tenían la plena potestad sobre los nombramientos que afectan a la Comisión, es decir al gobierno europeo. Avanzamos en la buena dirección. Y aquí contaremos lo que suceda en este otoño, crucial para el futuro de Europa, con la reforma del gobierno de la Comisión como punta de lanza de esos cambios.

Como han observado, he usado expresamente el verbo simbolizar, porque la sesión de control será en realidad un control simbólico y no decisivo, y aunque pudiera ser decisivo, en estos momentos el PPE (que apoya a Barroso) tiene mayoría en la Cámara. Cabría preguntarse qué ocurriría si la Eurocámara tuviera una mayoría de color político distinto, ¿serían capaces de rehusar a Barroso y proponer otro nombre para presidir la Comisión? Posiblemente lo veremos en el futuro no lejano, hace una década era impensable que el Parlamento Europeo pudiera llevar a cabo una muestra de poder tan manifiesta sobre la Comisión Europea. Les parecerá insuficiente, pero a mí me esta música me suena muy bien.