jueves, 31 de julio de 2008

Presupuesto paralizado, para atrás como los cangrejos

Como sabemos, el NO irlandés condiciona el devenir de nuestra UE. Pero por calendario en el mes de julio toca habitualmente que los Estados miembros den el visto bueno al proyecto presupuestario para el ejercicio siguiente.

Así que el pasado 17 de julio los veintisiete aprobaron el presupuesto comunitario para 2009, del que han excluido todos los gastos ligados a la puesta en marcha del Tratado de Lisboa, cuya entrada en vigor el 1 de enero ya no podrá ser realidad.

El presupuesto es tan de mínimos y tiene tan poca repercusión que el acuerdo, en primera lectura, ha sido alcanzado por unanimidad, algo poco frecuente. La unanimidad tiene que ver con que es un presupuesto de mínimos y es probablemente una respuesta al golpe psicológico que ha supuesto lo de Irlanda.

Es sorprendente que la presidencia francesa de turno se cuelgue la medallita correspondiente al afirmar que la unanimidad de la aprobación "demuestra la determinación del Consejo (de ministros) a favorecer una buena gestión del dinero público europeo y responder a las preocupaciones de los ciudadanos".

El proyecto de presupuesto para 2009, que será debatido en otoño por el Parlamento Europeo y puede ser todavía enmendado, asciende a 114.900 millones de euros en créditos de pago, lo que representa un 0,89% de la Renta Nacional Bruta de los Veintisiete, cantidad "realista y equilibrada", según las fuentes, y desde luego irrisoria para cualquier persona sensata que espere un presupuesto con capacidad política.

El montante es inferior en 1.770 millones de euros al anteproyecto presentado por la Comisión Europea y un 3,3% menos que el actual presupuesto de 2008.

Sintomático es que el presupuesto comunitario descienda, y más en época de crisis, en que se suponen más necesarias que nunca las medidas estructurales.

Las principales partidas corresponden a la agricultura y gestión de los recursos naturales (57.100 millones de euros), la cohesión (48.400 millones), la competitividad (11.100 millones) y las acciones exteriores de la UE (7.300 millones).

Frente a los recortes introducidos en algunas áreas, los Veintisiete han aceptado las propuestas de Bruselas para la financiación de la agencia de control de fronteras Frontex, y han añadido 100 millones de euros en ayudas a los palestinos y 60 millones para Kosovo.

Con motivo de esta primera lectura, las dos ramas de la autoridad presupuestaria -el Consejo y el Parlamento- se han puesto de acuerdo en una serie de declaraciones para mejorar la gestión del dinero destinado especialmente a las políticas de cohesión, desarrollo rural y al fondo de solidaridad.

Ya lo dice la palabra, "declaraciones", una vez más nos quedaremos en puras declaraciones de intenciones mientras la capacidad de acción de este grupo de gran potencial que son los 27 se va viendo mermada por la cortedad de miras políticas.