domingo, 15 de junio de 2008

Sobre la UE a vuelapluma

Acabamos de llegar de una jornada ampurdanesa, nublada pero agradable. La brisa marina deja su efecto tonificante, con eso basta, pilas recargadas, la preceptiva caravana y al llegar a casa, ¿cómo no? alguna protesta por mi europeísmo.

Es curioso, porque ayer por la noche me escribía un amigo eurodiputado del PPE igualmente triste por el voto irlandés, y quejoso por la lata que iban a dar ahora los "insoportables" antieuropeístas en la Eurocámara. Paradójicos euroescépticos que mantienen un sillón en el PE a costa de sus falacias, pero este no es el asunto de hoy.

Leyendo vuestros comentarios, se me ocurren algunas cosas. Jordi, no hay déficit democrático, o por lo menos el menor posible, los acuerdos en el Consejo son entre Jefes de Estado democráticos, el Parlamento participa cada vez más en codecisión, y la Comisión se ha ganado el respeto a pulso, por no hablar del Tribunal que es escrupuloso al máximo con las leyes comunitarias que todos los Estados aceptan al entrar a la UE, y a las pruebas me remito, en la jurisprudencia ninguna nación sale favorecida sobre el resto, sólo los ciudadanos resultan escrupulosamente favorecidos, con sus derechos individuales salvaguardados e incluso por encima de los sistemas jurídicos nacionales, en ocasiones deficitarios al impartir justicia.

La UE es la entidad política de todo el planeta en que los derechos humanos y civiles de los individuos están más protegidos y garantizados, en virtud de la Carta de Derechos, de los Tratados, por supuesto y del propio Tribunal, al que todos y cada uno de nosotros podemos acudir ante una injusticia.

En los años ochenta los Eurobarómetros decían que el 75% de los europeos se mostraban favorables a una Europa unida políticamente, este porcentaje ha caído en picado, y ¿por qué? Pues esa caída coincide justo con las adhesiones de los países nórdicos, más mercantilistas, que empezaron a aplicar el concepto de saldos netos, el "tanto doy tanto recibo", y está demostrado que antes de que llegaran los países nórdicos no existía ese "mercadeo" en las negociaciones presupuestarias, y había mucha mayor solidaridad entre los miembros.

Es decir, a mi juicio la mercantilización de la UE se debe a ese punto de inflexión, junto con la aplicación del "cheque británico" en la línea de los países nórdicos (el yo doy más, debo recibir más) de esa noción es de donde nace el euroescepticismo, pues los políticos más nacionalistas encendieron la llama del fantasma de Bruselas (como hacen los catalanes con Madrit), Bruselas el expoliador, el que nos roba dinero para dárselo a los países del sur, era la época en que entraron los países de la cohesión: España, Irlanda, Grecia y Portugal.

Alemania siempre ha perdido, siempre ha sido donante neto, y en cambio ha sido la nación que más ha trabajado por la unión política, sobre todo de la mano de Kohl, en connivencia con Delors, algo parecido a lo que sucede ahora con Merkel y Sarkozy. Demos gracias a estos líderes visionarios. El discurso antieuropeo es el discurso fácil y barato.

Europa tiene que construirse desde arriba porque si pretendemos que 500 millones de ciudadanos se pongan de acuerdo sobre un texto común, en fin creo que no llegaremos a ningún lado, los que piden Europa desde abajo creo que están fuera de la realidad, máxime cuando en mi pueblo se llevan a matar con los del pueblo de al lado.

Los que critican que la UE es sólo económica y no política, me dan la razón, es necesaria una unión política, ¿o no? pues claro que hace falta una unión política, pero aún así, es de reconocer que los grandes logros han sido en el campo económico. Gracias al mercado único las empresas se han puesto las pilas, son más competitivas, han abaratado precios y han favorecido al consumidor, gracias a las regulaciones europeas se está empezando a obligar a cumplir normativas a otros mercados mundiales, que compiten con ventaja... que todos cumplan las normas y se sometan a las mismas reglas, eso no es proteccionismo, al contrario, es que la industria europea está desprotegida si cumple normas (con coste añadido) que el resto incumplen.

La UE ejerce poder blando en la OMC, gracias a esto los países menos desarrollados empiezan a cumplir normas. Claro que ha habido proteccionismo en la UE, sobre todo mediante la PAC, la PAC fue necesaria en su momento porque había una enorme densidad de población rural que no podía mantener sus producciones, y para asegurar el abastecimiento y no depender de terceros. ¿Os imagináis si en los setenta y ochenta no hubiera existido la PAC? Los agricultores habrían desaparecido (bolsas de paro y pobreza) y tendríamos que haber importado los alimentos, leche, cereales, carnes, etc. esa dependencia del mercado exterior... no era algo que pudiéramos permitirnos.

Los políticos, es fácil criticarlos, pero ¿se puede estar sometiendo a referendo cada decisión que se toma? Seamos serios.

Los irlandeses dicen No por expresar su descontento por mil razones que no tienen que ver con el Tratado de Lisboa en absoluto, y ¿Para qué sirve una UE de naciones en la que cada uno va por su cuenta? ¿Creéis que así nos iría mejor?

Me remito a los Estados Unidos de América que tanto admira mi amiga Brigate. Fíjate que ese es mi modelo para Europa. Y fíjate que la Convención Europea, en la que yo participé en una propuesta que se mandó desde mi Universidad, fue algo magnífico e histórico, fue exactamente igual en ambición, funcionamiento y puesta en escena a la Convención norteamericana de Hamilton y Madison, aquella que dio origen a la creación de la federación estadounidense.

Por cierto, los estados americanos tenían problemas para entenderse, eran incapaces de ponerse de acuerdo ni siquiera en la construcción de una vía ferroviaria, problema que desapareció con la creación del gobierno federal, con la centralización de las políticas estructurales. Y la federación americana se construyó gracias a la visión de políticos como Hamilton y Madison, no la construyeron los norteamericanos decidiendo sobre cada una de las políticas, las instituciones se crearon desde arriba, si fuera por la gente el mundo sería un caos formado por centenares de miles de naciones en las que todos querrían decidir sobre todo.

Perdonad, pero es tronchante esto de la Europa de los ciudadanos desde abajo, ¿cómo nos ponemos de acuerdo los 500 millones? Qué ideas tenéis, ja, ja, ¿Nos reunimos en una cafetería de París todos y hacemos una asamblea? Pero es que la demagogia no conoce límites.

Y además, el medio millón de irlandeses cabreados con su vida a mí no me representan, lo siento, que me cuenten por qué no quieren el Tratado de Lisboa, que alguien me demuestre que Lisboa es perjudicial, es que además es todo lo contrario.

La Europa de naciones es nuestra ruina, es perder la garantía de competir en igualdad de condiciones en un gran mercado, es perder capacidad de cohesión, es perder influencia en el mundo, ¿quién puede desear algo así?

Lo que es un abuso es que la gente sea europeísta para recibir fondos pero no para arrimar el hombro. Lo de los burócratas ya lo he contado mil veces, el presupuesto europeo incluida PAC, fondos de cohesión, todas las políticas europeas, altos cargos, administración, etc. supone un 1 % del PIB europeo, nadie puede criticar a la UE por la dimensión de su gasto público.

Os recuerdo algo que Hayek escribió en Camino de Servidumbre, las instituciones son necesarias porque garantizan nuestros derechos y deberes, son la herramienta política más potente.

En cuanto a las naciones reticentes, su efecto es tan pernicioso que incluso han conseguido que en el Tratado de Lisboa desaparezca la referencia a la bandera y al himno de Europa, así de triste.

Y por último, por informar, copio aquí un breve resumen de lo que supone en cuanto al reparto de poder este Tratado. En otro post, cuando pueda, colgaré más información sobre las implicaciones presupuestarias y otras del Tratado.

Por cierto, soy contraria al punto que contempla la posible recuperación de competencias por parte de los Estados, como es natural, pero ahí estaban los nacionalistas para imponer ese criterio.

En el Tratado de Lisboa se clarifica en parte el reparto competencial, para entender quién es responsable de qué políticas. Este aspecto es clave para la democratización europea, ya que refuerza la responsabilidad en distintos niveles.

1) Principios del reparto competencial:
* La UE ejerce con plenitud las competencias que los EM le ceden en el Tratado de Lisboa.
* Las no especificadas permanecen bajo el mando de los EM.

El principio de poderes conferidos garantiza que la UE no puede aumentar sus competencias a expensas de los Estados sin el previo consentimiento de éstos. Lamentablemente hay que destacar que este Tratado reconoce la posibilidad de que los EM recuperen competencias ya delegadas a la UE, retroceso notorio en el camino federal.

2) Tipos de competencias:
a) Exclusivas de la UE:
- Fronteras de la UE.
- Establecimiento de las reglas de competencia para el funcionamiento del mercado interior.
- Política monetaria de los EM donde está vigente el euro.
- Conservación de los recursos naturales del mar.
- Política comercial común.
- La conclsuión de cualquier acuerdo interno en el marco de un acto legislativo de la UE, o cuando es necesario para el ejercicio de una competencia interna, o bien sea posible que las reglas comunes se vean afectadas o su rango modificado.

b) Compartidas, cuando los EM las ejercen si la UE no lo hace:
- Mercado interior.
- Política social según lo definido en el Tratado.
- Cohesión económica, social y territorial.
- Pesca y agricultura, excepto la conservación de los recursos del mar.
- Medio ambiente, protección del consumidor, transporte, redes transeuropeas, energía.
- Área de libertad, seguridad y justicia.
- Asuntos de seguridad relacionados con la salud pública, según define el Tratado.
- Investigación, desarrollo espacial.
- Cooperación al desarrollo y ayuda humanitaria.

c) Exclusivas de los Estados miembros:
- Industria.
- Cultura.
- Turismo.
- Educación, formación profesional, deporte, juventud.
- Protección civil.
- Protección y mejora de la sanidad.

Los EM coordinan sus políticas económicas y de empleo mediante los mecanismos de coordinación, y que existe un régimen especial para la política exterior y de seguridad.

3. Nuevas competencias que adquiere la UE:

* El Tratado de Lisboa no otorga nuevas competencias exclusivas a la UE.
* Otorga nuevas competencias compartidas:
- Espacio y energía.
- Acción de soporte y complementaria en protección civil, propiedad intelectual, turismo, deporte y cooperación administrativa.

En estos casos se aplica el procedimiento legislativo ordinario (CODECISIÓN, entre el Parlamento y la mayoría cualificada del Consejo de Ministros)

* Además potencia el papel de la UE en ciertas áreas, sobre todo en libertad, seguridad y justicia, y en términos de defensa y acción exterior.

* Abre la puerta a una futura política energética europea, porque permite a la UE: legislar para armonizar el mercado energético; mejorar la seguridad de las fuentes de energía de los EM; promover el ahorro energético y el desarrollo de nuevas formas de energías renovables.

4. Papel de los Parlamentos nacionales:
* Define el papel de los Parlamentos, que comprobarán que las competencias se comparten realmente, gracias al mecanismo de "alerta precoz" (early warning) que:

- Los Parlamentos podrán alertar cuando el principio de subisdiariedad esté en riesgo de ser violado por las instituciones europeas.
- La Comisión deberá revisar toda propuesta que supere 1/3 (o bien 1/4 en el área de Interior y Justicia) de opiniones negativas por parte de los Parlamentos nacionales.

* Admite la posibilidad de que los Parlamentos nacionales recurran al Tribunal de Justicia en relación con cualquier incumplimiento o violación del principio de subisdiariedad.