sábado, 26 de abril de 2008

Una nueva oportunidad para la cooperación entre territorios

Esta semana pasé una tarde en un seminario sobre gobernanza europea en la Universitat Autònoma de Barcelona.

Como siempre, fue interesante reencontrarse con la sensación de acudir a las aulas a aprender y a participar. Se trataba de estudiar a fondo el funcionamiento de las relativamente nuevas AECT (Agrupaciones Europeas de Cooperación Territorial).

Ha sido enriquecedor, pero me ha llamado la atención en especial comprobar cómo en un Decreto Ley del mes de enero de este año el gobierno corta las alas a las aspiraciones de desarrollo de políticas de cohesión a las Comunidades Autónomas. Al leer con detalle el Real Decreto que regula la normativa sobre las AECT una se da cuenta de la cantidad de trabas administrativas y burocráticas que el Estado español impone a las regiones y entidades locales. Lo sorprendente es que esta legislación podría llegar a atentar contra la Carta Europea de la Autonomía Local, que precisamente protege a las regiones y entidades con competencias para que puedan asociarse internacionalmente, fuera o dentro de la UE, aunque de momento nadie ha dicho esta boca es mía ¿Cuál es el sentido de esta batería de obstáculos que perpetran ciertos gobiernos?

Puede ser una forma bastante expresa para tene bajo control las pretensiones de expansión de los poderes territoriales, en especial porque el Reglamento comunitario sobre las AECT permite que estas asociaciones se formen entre regiones, municipios e incluso Estados miembros, es decir existiría un temor a que alguna Comunidad Autónoma pudiera entrar en cooperación directa con un Estado miembro. La ponente de la conferencia de hoy denunciaba este hecho como una clara injerencia en las competencias regionales, existiría un cierto conflicto legal entre reglamentos.

Es cierto que todo esto puede resultar muy abstracto, pero los que hemos estudiado un poco el fenómeno de la integración europea conocemos bien que ciertos Estados son muy poco proclives al desarrollo de las alianzas interterritoriales, adimitiendo hasta ahora solamente las alianzas transfonterizas y recelando de cualquier programa de cooperación que implique territorios con competencias, el problema es el intergubernamentalismo imperante. No digo que España sea la única nación que obstaculice el proceso, Francia también lo hace, por contra Alemania con sus potentes estados federados es favorable al desarrollo territorial de una nueva Europa de las regiones.

Yo no defiendo exactamente una UE de las regiones, pero sí una UE federal con un concepto de toma de decisiones y de reparto del poder claramente distinto al actual, creo firmemente que la Europa de los Estados es un error porque limita enormemente el potencial de desarrollo económico y sobre todo de cohesión económica y social, de hecho me preocupa muchísimo, y más me preocupa que los fondos europeos se están tirando por la borda por un mal uso, muy regulado pero poco eficaz.

Por parte de los gobiernos en general ha habido un absoluto menosprecio en este campo. La AECT es una gran ocasión para conseguir atraer fondos de la UE en el caso español.

Es más, ahora que España deja de ser beneficiaria de los fondos de la UE en favor de los nuevos países del Este, es importante que utilicemos este tipo de recursos para conseguir capturar ayudas de la UE y fomentar el desarrollo junto con otras regiones europeas, que no tienen por qué ser fronterizas, pueden ser lejanas pero podemos compartir con ellas experiencias que nos ayuden a crecer económicamente ¿no os parece sumamente interesante? La AECT se trata de una alianza a largo plazo, con objetivos concretos y funcionales, y creo que es un primer paso para una UE basada en proyectos políticos concretos más que en negociaciones entre Estados miembros.

Entretanto, debemos asumir un Real Decreto que complica en la práctica la constitución de estos proyectos interterritoriales. De este modo se coartan las opciones, mientras dejamos pasar el tren de la financiación, de los grandes proyectos, de la cooperación con amplitud de miras, codo a codo con otras regiones de Europa con las que podríamos crecer en sintonía. ¿Por qué nos dejamos engañar? ¿Por qué siempre perdemos el tiempo en naderías y no normalizamos de una vez una nueva Europa política?