sábado, 5 de abril de 2008

Schengen e Identidad Europea

El pasado 21-XII-07 fue un día importante para todos, nuestras fronteras se han extendido, y no poco, hacia el Este.

El desmantelamiento de las fronteras es uno de los signos más evidentes y llamativos de lo que significa la UE. Es en realidad todo un desafío a las lealtades compartidas, y el reconocimiento mutuo que implica es de la máxima relevancia. Y esta relevancia tiene que ver con el efecto directo sobre el ciudadano de los países de la nueva área Schengen, y así los recién incorporados sentirán que podrán interactuar mano a mano con los otros Estados miembros, los cuales seguirán siendo referentes, pero es más que probable que la interconexión tienda a la armonía en vez de al conflicto.

Con certeza veremos en futuros Eurobarómetros una mayor simpatía e identificación con la UE de los nuevos países Schengen.

No se puede afirmar que el espacio aduanero consiga construir una demos europea, y de hecho hay miembros de la UE que no son Schengen, como Irlanda, Reino Unido, aunque éste ya está más dentro que fuera…, y por el contrario hay dos países que están en Schengen y no en la UE, Noruega e Islandia, y esta vez por razones comerciales. A pesar de ello Schengen es un mecanismo esencial para la Unión, representa claramente la comunitarización, y de hecho es fundamental en un mundo que desmantela fronteras comerciales definir bien las fronteras de la UE, en el sentido de la cohesión interna como bloque, lo que nos permitirá afrontar las amenazas que se ciernen sobre nosotros procedentes de bloques o naciones competidoras, por no hablar de otros peligros para la seguridad, como el terrorismo.

Recordemos las dos claves de la integración: la delimitación de fronteras externas y la consolidación de la identidad interna. En este sentido, es crucial definir el espacio fronterizo de la UE, y tomar decisiones al respecto por ejemplo de la posible incorporación de Turquía (que lo ha solicitado) al club. Por fortuna, los líderes actuales son contrarios a la adhesión por Turquía, que claramente se vislumbra como una amenaza para la integración política. Es esencial por tanto que se establezca cuanto antes una limitación legal y consensuada a posibles ampliaciones territoriales, pues es prioritario cohesionar los actuales Estados miembros, siendo esta la única manera de reforzar la acción política supranacional, que es ya absolutamente necesaria.