sábado, 5 de abril de 2008

La Eurozona no se libra de la recesión

Los que me leéis, ya sabéis que el mandato del BCE es la estabilidad de precios, pero amigos, la crisis ha llegado. Alguna voces solicitan que el BCE sea una herramienta económica, idea de la que yo discrepo radicalmente.

La Comisión Europea es nuestra guardiana, y ha reconocido que nuestra crisis está empezando, sumada a la escalada de los precios del petróleo. Es cierto que los mercados emergentes crecen, lo cual puede compensar o amortiguar la recesión, de modo que al final la Eurozona pueda resistir el golpe crítico.

Bruselas reconoce que su previsión de crecimiento del 1,8% para 2008 tal vez sea demasiado optimista, y puede que al final acabe rebajándola incluso al 1,5%, está por ver. No obstante, hay una solidez estructural en la economía europea.

Es lastimoso ver cómo la Comisión ha de ir recortando la cifra de previsión de crecimiento a marchas forzadas y mes a mes, las estimaciones parece que últimamente han pecado de tender a ir por encima de la realidad.

¿Qué retos afrontamos? Pienso que es clave la incertidumbre, es decir las dudas financieras, la inestabilidad del mercado financiero mundial, las sobrevaloraciones en ciertas bolsas, la desconfianza de los inversores, esa especie de puzzle que se ve aderezado por el debilitamiento de la economía estadounidense. Sumad a esto el incremento del coste de las materias primas en el mercado mundial.

Obviamente hay una crisis de consumo, los ciudadanos europeos están endeudados, los españoes endeudadísimos, yo una vez dije que prácticamente todos los españoles somos "subprime",
Este dato se puede relacionar con la subida del IPC en la zona euro, que tocó techo en febrero con la cifra de 3,3% interanual, destrozando los récords desde 1997, cuando se empezó a controlar la inflación comunitaria. Otra dato que no deja de influir es la fortaleza del euro, que objetivamente dificulta la capacidad exportadora de nuestras empresas.

Ahora mismo, Bruselas se limita a reconocer la moderación de la actividad en la Eurozona, aunque no hay datos que cuantifiquen realmente esa desaceleración.